El documental narra la experiencia de Marcos Joubert, quien con un teléfono graba y envía videos desde la cárcel. "Te permite el contacto con el afuera", advierte la directora.

“¿Por qué me interesa este proyecto? Porque ya estoy harto de hablar con los presos siempre de las mismas cosas, me aburre. Con vos hablo de cosas que me parecen interesantes, por eso no te corté los pelos y decidí quedarme. Con la película por momentos logro salir de acá, sigo estando preso, miro las mismas cosas, pero de otra forma”.
La otra forma de Marcos es a través del celular. En Sierra Chica, Magdalena o Florencio Varela. “A mí, agarrar un teléfono y ponerme a grabar me ayudó a sacar la cabeza del encierro. Otros presos, por ejemplo, estudian una carrera, aprenden a cantar o a tocar un instrumento… A mí me sirvió un teléfono”.
Es el otoño de 2026. En el Cine Gaumont se estrena Plata o mierda, el documental de Joubert y Bonino que ya tuvo su debut internacional en el Documentary Film Festival de Amsterdam y que ya ganó el Gran Premio de la Competencia Oficial Argentina en la última edición del BAFICI. “Esta es la historia –se lee en la promoción– de quien deja escapar imágenes para no dejarse vencer por el encierro”.
La película no solo provocó el elogio de los críticos: el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT) la declaró de interés al considerar que “pone en evidencia los múltiples obstáculos que deben afrontar las personas privadas de libertad en el acceso al derecho a la comunicación con el mundo exterior, a la justicia, en particular al contacto con la defensa y con el cumplimiento del régimen de progresividad de la pena, y a la educación, entre otros”.
“En el film –continúa el organismo– se advierten las condiciones deficientes de habitabilidad en las que viven las personas privadas de libertad: hacinamiento, falta de iluminación natural, deficientes condiciones de higiene, entre otros factores que no respetan los estándares de habitabilidad elaborados por el CNPT para los lugares de encierro”.
El estreno de Plata o mierda en las salas porteñas coincide con el debate público de las últimas semanas sobre el uso de celulares en los lugares de detención, a partir de iniciativas que promueven limitarlo.
En ese sentido, para el CNPT, la película “constituye un valioso testimonio que propone una perspectiva alternativa y permite mostrar, en armonía con los estándares internacionales de Derechos Humanos, la importancia del acceso a la comunicación”.
El lunes 20 de abril, el gobierno nacional autorizó la instalación y puesta en funcionamiento de dispositivos de detección y bloqueo de celulares en cárceles federales. La resolución 336/2026, firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, tiene como objetivo “impedir que las organizaciones criminales con miembros alojados en establecimientos penitenciarios federales utilicen dispositivos de comunicación móvil para planificar y coordinar maniobras ilícitas”.
Ya en marzo de este año, en la Legislatura bonaerense, los diputados y senadores del bloque HECHOS presentaron un proyecto de ley para prohibir el ingreso, la tenencia y el uso de teléfonos celulares y de dispositivos con conectividad en todas las unidades del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires.
“El celular en la cárcel le cambió la vida a Marcos. Pudo hablar con su hijo, averiguar cómo seguía su causa, logró que una chica lo fuera a visitar. Las condiciones dentro de un penal ya son lo suficientemente inhumanas como para que además quieran prohibir el celular, que es lo que te permite el contacto con el afuera”, dice Bonino, y aclara: “Entiendo el temor de las personas a los delitos que puedan cometer los detenidos, pero eso se puede controlar y, llegado el caso, ese nuevo delito será juzgado. Además, el propio Servicio Penitenciario sabe que los niveles de conflicto interno bajaron desde que se generalizó el uso del celular en pandemia. No es conveniente para nadie que los prohíban”.
¿Plata o mierda contribuirá al debate público sobre el uso de celulares en las cárceles? Probablemente. Pero no es lo más importante. “Ojalá sirva para reflexionar sobre las condiciones y los vínculos posibles entre el adentro y el afuera –reflexiona su directora-. Todo el tiempo se nos presentan a los presos como personas a las que hay que temerles, solo se acentúa una supuesta violencia y animalidad, pero Marcos mostró que también hay lugar para la sensibilidad”. «
El abogado, psicólogo social y secretario de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), Roberto Cipriano García, defendió la permanencia de la telefonía celular en las cárceles de la provincia de Buenos Aires por considerarla fundamental para la garantía de derechos fundamentales y la pacificación del sistema penitenciario.
Según datos del organismo, de los 49.000 teléfonos registrados en las cárceles provinciales, solo se detectaron 344 hechos investigados y vinculados a delitos en un periodo de 15 meses, es decir, apenas el 0,6 por ciento. Para el especialista, prohibir el acceso general al uso de dispositivos móviles que cambiaron la dinámica interna de las prisiones por el mal uso de una minoría es un error en la formulación de políticas públicas. “Es como decir que, si una persona choca y mata a otra, saquemos todos los autos; o que le saquemos el arma a toda la policía por los casos de gatillo fácil”, justificó García y agregó que los propios directores de los 74 establecimientos penitenciarios relevados defienden la medida porque “pacificó la cárcel” al permitir que los detenidos estudien y mantengan contacto constante con sus familias.
La secretaria general de Fatpren, Carla Gaudensi se refirió a la situación que viven actualmente…
Más allá de los anuncios auspiciosos, no se verifica el ingreso de los dólares prometidos.
El ilustrador español visitó por segunda vez la Feria del Libro donde mostró sus últimos…
El macrismo quiere renovar la alianza política, pero, pese a la caída en la imagen…
"Nos une una relación única que será por siempre insustituible e inquebrantable", dijo tras difundir…