"El anuncio del gobierno de Javier Milei sobre la creación de un Gemelo Digital Social nos advierte sobre el avance de esta tecnología sin que atraviese el debate público, legislativo y judicial", analiza el abogado Nicolás Bevilacqua, especialista en Derecho e IA.

La simulación total, masiva y permanente está licuando el lazo social y el pacto democrático. Vamos a hacer un análisis pretencioso desde el Derecho, la neurociencia y la IA. Y cómo incide en la política, claro.
La pregunta ya no es qué es real. La crisis de la posverdad no es una crisis política sino que es una crisis de nuestra capacidad neuro biológica para procesar la realidad. Cuando la máquina es capaz de fabricar verdades a la medida del consumidor, el pensamiento crítico deja de ser una habilidad intelectual.
El hemisferio izquierdo junta los datos y el derecho revisa el entorno y la emoción. La IA generativa no dialoga con tu razón. Le habla directo a tu amígdala cerebral: una pequeña estructura que funciona como nuestro detector de humo. Se ocupa de activar el miedo y el instinto de supervivencia mucho antes de que te des cuenta.
Comúnmente se asumía que una persona entraba al cuarto oscuro como un ciudadano frío y calculador. La neurobiología asegura que si el algoritmo te tocó la amígdala, votás con las tripas y en estado de shock.
En las primarias de EE. UU. en 2024, miles de votantes recibieron audios clonados de Joe Biden diciéndoles que no vayan a votar. El votante no dudó de la voz de su presidente. El consultor político, Steve Kramer, fue multado con 6 millones de dólares ese mismo año, pero 8 meses después. El daño, consumado.
Imaginemos videos falsos de un candidato cometiendo un delito, lanzados en redes sociales minutos antes de la veda electoral. Para cuando la justicia emita una cautelar para bajar el contenido, el daño ya será irreversible. ¿Se acuerdan del video falso de Mauricio Macri llamando a votar a Provincias Unidas en 2025?
El anuncio del gobierno de Javier Milei sobre la creación de un «Gemelo Digital Social» nos advierte sobre el avance de esta tecnología sin que atraviese el debate público, legislativo y judicial. Ya no se trata de engañar a la amígdala de un votante con un video suelto, sino de mapear las amígdalas de toda la sociedad.
Un gemelo digital es un laboratorio virtual que replica el comportamiento de un sistema real basándose en datos masivos. Al aplicar esto a la sociedad, el Estado no busca gestionar obras, sino que busca simular las reacciones de los ciudadanos antes de que ocurran.
La Ley de Datos Personales (25.326) es clara: prohíbe taxativamente la creación de archivos que revelen datos sensibles como opiniones políticas o creencias religiosas, entre otras. Constitucionalmente, el Gobierno deberá tener bastante solidez jurídica para poder avanzar con su Gemelo Digital.
Para alimentar este Frankenstein informático, el algoritmo explora tus interacciones en redes sociales y tus viajes con la SUBE, por ejemplo. Hay más: la Resolución 710/2024 del Ministerio de Seguridad habilita formalmente el análisis predictivo sobre bases de datos gubernamentales. Eso incluye la base de datos de ANSES, el archivo más privado y grande del país que guarda tus aportes previsionales e historia laboral. Esto es pescar dentro de una pecera digital. Al combinar tu historial de aportes con tu actividad digital, la IA sabe cuánto ganás y puede deducir tu nivel de frustración económica.
El sistema detecta que asistís a una iglesia o que te quejás del precio de los remedios en tus redes. Automáticamente, tu gemelo digital te podría etiquetar bajo el concepto que el Gobierno quiera. Por ejemplo, podrías ser encasillado como una persona vulnerable, receptivo o un disidente de baja intensidad o un crítico con mucha influencia.
El gobierno ya no necesita diseñar una política de Estado general; el algoritmo diseña una micro propaganda a tu medida. A tu teléfono llegará un posteo híper dirigido que aminore tu miedo específico, desactivando el pensamiento crítico. La manipulación a través de la comunicación no es, claramente, algo nuevo. Lo novedoso es la precisión con la que se trabaja a través de tus datos personales e íntimos. Y sin consentimiento.
El Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act), que entró en vigencia plena y sirve de faro mundial, prohíbe explícitamente a los sistemas de IA que categoricen a las personas según datos sensibles y los sistemas de puntuación social por parte del Estado
La neurociencia nos enseña que el cerebro busca patrones conocidos para ahorrar energía y mantenerse a salvo en su zona de confort. Al entregarte una realidad política diseñada quirúrgicamente para tus sesgos, el gemelo digital anula la disidencia antes de que nazca.
Cuando el Estado usa la IA para predecir tus crisis y moldear tus deseos, el voto deja de ser una decisión soberana y pasa a ser un reflejo condicionado.
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