Datos oficiales muestran que la vacunación contra el VPH indicada a los 11 años cayó a aproximadamente 55% en mujeres y 51% en varones, muy por debajo de lo recomendado. “Este descenso representa un riesgo para la prevención del cáncer cervicouterino y otras enfermedades asociadas al VPH”, alertaron desde el Hospital de Clínicas.

Ante este panorama, desde el Hospital de Clínicas de la UBA apuntan a la necesidad de mayor concientización y campañas para mejorar los índices de vacunación. Aunque, aclaran, la inoculación no exime de los controles de rutina.
“El VPH es el virus del papiloma humano. Es una enfermedad de transmisión sexual, que se puede contraer a partir de relaciones sexuales vaginales, anales u orales y otras vías de contagio como juguetes sexuales”, explica Laura Fleider, jefa de la sección Patología Cervical de la división Ginecología del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 72.777). Según datos de la Sociedad Internacional del Papilomavirus (IPVS), 80% de las personas tendrán este virus en algún momento de sus vidas. No todas lo padecerán como un cuadro grave. Pero muchas, sí. La vacuna puede marcar la diferencia.
“Este descenso en las tasas de inmunización representa un riesgo para la prevención del cáncer cervicouterino y otras enfermedades asociadas al VPH, en un contexto en que la vacunación es una de las principales herramientas de control. La evidencia científica demuestra que la vacuna reduce significativamente la prevalencia de genotipos del virus de alto riesgo que causan cáncer”, insiste Fleider.
Existen alrededor de 200 tipos de virus, que se dividen en dos tipos. Los de alto riesgo, que causan cánceres como el de cuello uterino, vagina, vulva, anal, pene y orofaringe; y los de bajo riesgo, responsables de las verrugas genitales. Fleider remarca que desde que se produce una lesión hasta que se desarrolla un cáncer de cuello uterino pueden pasar entre 10 y 20 años: por eso, los controles son clave y la enfermedad es prevenible.
En el hombre, es más frecuente el cáncer orofaríngeo (en la parte posterior de la boca y garganta). Un estudio reciente de investigadores del CONICET demostró que puede afectar la fertilidad. Cerca de un 70% de los más de 200 pacientes convocados eran positivos para infección de transmisión sexual (ITS). “En la mayoría de estas muestras se constató la presencia de co-infecciones y en especial, la combinación entre VPH y Chlamydia trachomatis (CT). Sobre esta co-infección en particular, se observó una reducción significativa de la movilidad, concentración y viabilidad de los espermatozoides”, detallan los investigadores.
En ambos casos, la prevención es fundamental. Cuando se administra en las edades recomendadas, la vacunación protege contra la infección por el VPH y previene el desarrollo de enfermedades asociadas como verrugas genitales y cánceres. Aunque anteriormente se requerían dos dosis, hoy se aplica una única a los 11 años. Para quien no la haya recibido a la edad correspondiente, la vacuna está disponible para mujeres nacidas a partir del año 2000 y varones nacidos a partir del año 2006 y que tengan menos de 26 años al momento de la vacunación.
El uso de preservativo en todas las relaciones sexuales también contribuye a evitar el contagio. No previene completamente la infección, pero lo hace aproximadamente en un 60% de los casos. Un problema extra tiene que ver con la dificultad para el acceso a preservativos de forma gratuita, ante la reducción en la entrega por parte del Estado Nacional, en un marco de aumento de las enfermedades de transmisión sexual.
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