El médico fue detenido este jueves tras dos allanamientos simultáneos en su casa y en su consultorio, donde se le secuestraron más de diez pistolas y revólveres, una escopeta, cuchillos y una picana eléctrica. Había sido denunciado por su hija.

El cirujano fue detenido este jueves tras dos allanamientos simultáneos en su casa y en su consultorio, donde se le secuestraron más de diez pistolas y revólveres, una escopeta, cuchillos, una picana eléctrica y hasta un nunchaku. Según los investigadores, la detención se registró a pedido del fiscal Claudio Silvestri, titular de la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas 23 porteña, que lo acusó, en principio, de los delitos de «amenazas agravadas por el uso de armas y violación de domicilio en contexto de violencia de género». Además, el fiscal le imputó la tenencia de armas de guerra, ya que si bien el cirujano tenía la posesión legal de algunas de estas pistolas y revólveres, los permisos estaban vencidos.
Voceros policiales y judiciales informaron que los procedimientos fueron realizados en un consultorio médico de la calle Paraguay al 1.900, en Recoleta, y en el domicilio particular del imputado, ubicado en la calle Sarachaga al 5.200 del barrio de Villa Luro. En esta vivienda, personal de la División Contravenciones y Faltas Contra el Orden Público de la Policía de la Ciudad y del Cuerpo de Investigaciones de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público secuestró seis pistolas, tres revólveres, una escopeta semiautomática, un pistolón y un revólver de aire comprimido, además de 65 cartuchos de bala calibre .22 (seis de ellos con punta hueca).
Los efectivos también hallaron 36 cartuchos de escopeta calibre 12/70, seis cartuchos de bala calibre 58×7; 141 cartuchos de bala calibre .40 S&W; 49 cartuchos de bala calibre 357 Magnum (5 de ellos con punta hueca); una picana eléctrica, dos esposas, dos cargadores extendidos y una culata de Glock, un cargador rápido calibre 357, dos apuntadores láser, cinco cuchillos tácticos y cuatro navajas. Las fuentes añadieron que el armamento no tenía la debida autorización legal de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac).
En tanto, en el consultorio los oficiales incautaron una pica de lanza de tres puntas y un nunchaku, y hallaron 127.000 pesos y 2.900 dólares que no fueron secuestrados. La causa se inició por una denuncia por amenazas realizada por la hija de 18 años de Ferriols, quien refirió que en abril último su padre irrumpió en más de una oportunidad en su domicilio y ejerció contra ella actos de violencia. En su relato, la víctima dijo que reiteradas oportunidades su padre se sentaba en una mesa a cargar las balas en los revólveres mientras le decía: «No tenes miedo?»
La denuncia la realizó primero ante la Comisaría Vecinal 3 A de la Policía porteña y luego la confirmó y amplió ante el fiscal Silvestri, así como ante personal especializado de la Oficina de Asistencia a la Víctima y al Testigo del Ministerio Público Fiscal. De acuerdo a su testimonio, desde la muerte de su madre, ocurrida el 15 de junio de 2019, su padre comenzó a hostigarla permanentemente y no le permitía vivir con sus tíos.
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