Columna de opinión
Esta resistencia choca contra la lógica de las multinacionales, de crear ambientes sociales que aseguren elevados niveles de ganancias, rapidez en su obtención y facilidades para su remisión al exterior a favor de los accionistas. Es similar a la forma como se mueve el capital financiero y el extractivo. Cuando esas condiciones no se dan, apelan a la reducción de costos o a la ayuda del gobierno.
Este comportamiento es estimulado por el modelo económico que busca abaratar el costo laboral y que en caso de que haya una respuesta sindical, apela a la represión para acallarla. Estamos en presencia de un modelo económico que es funcional a las grandes empresas.
La empresa va a trasladar la producción, total o parcialmente, a Mar del Plata en busca de menores costos laborales, en un establecimiento con trabajadores con menor tradición sindical y de lucha, y que cuentan con menos herramientas políticas de intervención. «
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