Stalin viajaba en la Línea E

Sorpresa en las obras de renovación de vías en el subte: rieles con el nombre del líder soviético. Van a remate.

Los antiguos rieles de la Línea E del subterráneo porteño, la más rezagada en términos de calidad de servicio, serán objeto de una peculiar subasta. La actual obra de renovación de vías generó una importante cantidad de durmientes de madera y viejos materiales retirados del trazado que recorre los barrios al sur de la Avenida Rivadavia, entre ellos un lote de rieles KMK de origen soviético, con la inscripción “Stalin”, que se hallaron en los tramos entre las estaciones Bolívar y San José, y entre Boedo y Avenida La Plata, inaugurados en 1966.

Se trata de un curioso vestigio de las relaciones comerciales entre la Argentina y la Unión Soviética, país con el que desde mediados del siglo XX se intercambiaron básicamente productos agropecuarios por materiales de industria pesada. En ese contexto, una célebre metalúrgica de la URSS se convirtió en los años ’60 en proveedora de las vías para la extensión de la Línea E.

La particular historia de estos rieles que ahora salen a remate fue rescatada por el sitio web enelsubte.com. Explica que eran más pesados que los usados hasta entonces: 50,5 kilos por metro, en comparación con los fabricados por la firma alemana Thyssen Lametal, de 45,9 kg/m, instalados en 1939 en los tramos originales de la E. Fueron instalados sobre durmientes de madera, salvo en las estaciones San José, Independencia y Bolívar, donde por primera vez los rieles fueron fijados a bloques premoldeados de hormigón.

Para 1966, el proceso de desestalinización de la URSS había llevado a eliminar el culto a la personalidad del hombre que había gobernado la nación entre 1924 y 1953, y el nombre de José Stalin había dejado de ser omnipresente en el catastro de los lugares públicos. De hecho, la fábrica KMK (siglas de Combinado Metalúrgico de Kuznetsk, eje de un gran complejo minero en Siberia Occidental) ya no se llamaba “Stalin” sino “Lenin”. Sin embargo, de sus fraguas ya habían salido, con la marca de origen debidamente grabada en caracteres cirílicos, los rieles que llegaron a Buenos Aires.

La KMK fue fundada en 1931 y sigue siendo una de las principales plantas metalúrgicas de la Federación Rusa. El artículo de enelsubte.com consigna que cuenta actualmente con más de 10.000 empleados y produce el 70% de los rieles para los ferrocarriles rusos, abasteciendo al 9% del mercado mundial de vías férreas.

Durante más de medio siglo, el nombre de Stalin sirvió de fundamento para que cientos de miles de usuarios transitaran por la Línea E. Hoy, Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) manda esas piezas a remate.

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