El fiscal recibió el informe de Gendarmería, lo dejó guardado en su despacho y se retiró para dejar claro que lo tiene a mano.

En la fiscalía de Taiano se encargaron de explicar que las conclusiones de la Gendarmería sólo están disponibles para el propio fiscal y, claro está, para quienes elaboraron el documento. Taiano desapareció de su despacho casi en simultáneo con la recepción del trabajo. El mensaje parece ser: si antes del lunes se vuelven a filtrar datos del peritaje, miren hacia Gendarmería. ¿Es esa fuerza autónoma, capaz de filtrar información por sí misma? ¿O depende jerárquicamente de algún estamento político?
Si, como trascendió en los últimos días, el informe de Gendarmería dijera que Nisman tenía el tabique nasal fracturado, probablemente como consecuencia de un golpe aplicado por un experto karateca, el fiscal Taiano y el juez Julián Ercolini podrían verse obligados a una medida de prueba impensada hasta ahora: la exhumación del cadáver. La única autopsia practicada al cadáver de Nisman, apenas horas después del hallazgo, dice textualmente en la página 191 del expediente que el tabique nasal está indemne. Si no hubo una segunda autopsia, entonces la fractura debió haber aparecido en una radiografía o por la observación de las filmaciones. La única forma de despejar la contradicción será revisando nuevamente el cuerpo. «
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