Cristina había advertidola posibilidad de un allanamiento del juez Bonadio. Lo que hicieron fue evaluar el valor de algunas de ellas.

Pero lo que sucedió, finalmente, fue que al tiempo en que la ex presidenta se hallaba en la sede de los tribunales federales en Comodoro Py, prestando declaración ante el juez federal Julián Ercolini, por la causa por la adjudicación de la obra pública al empresario Lázaro Báez, en aquella localidad del sur de la Argentina, y también en El Calafate y El Chaltén, se apuraban las primeras diligencias tendientes a efectuar las tasaciones en las propiedades que tiene la firma.
Los procedimientos fueron llevados adelante por dos arquitectas designadas por el juzgado actuante en Buenos Aires, y contaron con la colaboración de numeroso personal de gendarmería. Si bien se esperaba que uno de los primeros inmuebles a los que fueran se tratara de la casa ubicada en la calle Mascarello 441, el hogar de la ex presidenta en Río Gallegos, hasta entrada la tarde, no lo habían hecho. Pero sí hubo actuaciones en dos complejos de departamentos ubicados en Mariano Moreno 882 y Alvear 391, en Río Gallegos. No menos de media docena de gendarmes en cada uno de esos lugares posibilitaron la acción en comendada por Bonadío. También se preveían gestiones en El Calafate y en el hotel La Aldea de El Chaltén.
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