En su sexta aventura, el bizarro expolicía se lanza a conquistar el poder al frente de un partido ficticio. El resultado mezcla humor, cameos sorprendentes y una parodia feroz a las ultraderechas contemporáneas.

Dirigida, escrita y protagonizada por el propio Segura, la película retoma al personaje de José Luis Torrente, un expolicía franquista, machista, de derecha y carente de toda moral que desde su primera aparición en Torrente: el brazo tonto de la ley (1998) se convirtió en una figura emblemática del humor grotesco y la sátira social en España. La nueva entrega funciona como continuación de Torrente 5: Operación Eurovegas (2014) y lleva al personaje a un nuevo terreno: la política.
En esta ocasión, Torrente intenta lanzar su propia carrera hacia la presidencia del Gobierno español al frente de un partido ficticio llamado NOX, una parodia directa de la ultraderecha contemporánea. La trama utiliza ese punto de partida para desplegar una sátira de la política actual, con referencias al populismo, a los discursos radicalizados y al espectáculo mediático que rodea a la vida pública.
El elenco incluye, además de Segura, a actores habituales de la saga como Gabino Diego y Carlos Areces, junto con nuevos personajes y una gran cantidad de cameos de celebridades y figuras mediáticas, un recurso que se volvió marca registrada de la franquicia desde sus primeras entregas. La música fue compuesta por Roque Baños y la fotografía estuvo a cargo de Javier Salmones.
Uno de los aspectos más comentados del lanzamiento fue su estrategia promocional. A diferencia de la mayoría de los grandes estrenos, la película llegó a los cines prácticamente sin campaña tradicional: sin tráiler oficial difundido y sin funciones de prensa previas. Según explicó Segura, la idea era preservar el efecto sorpresa para los seguidores de la saga y evitar filtraciones sobre la historia.
La saga Torrente es una de las franquicias más exitosas del cine español contemporáneo. Desde su debut en 1998, las cinco películas anteriores acumularon decenas de millones de euros en taquilla y más de 16 millones de espectadores, consolidando al personaje como un ícono cultural tan popular como polémico.
Con Torrente, presidente, Segura vuelve a explotar esa mezcla de humor grosero, crítica social y caricatura nacional que definió la serie desde sus inicios. En un contexto político cada vez más polarizado, el personaje reaparece para burlarse de todos los bandos y reafirmar su lugar como uno de los espejos más deformantes -y persistentes- de la cultura popular española.
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