El defensor central se diferenció del resto. Otro compañero también trató de pasar de largo, ambos de forma evidentemente intencional, cuando les tocaba estrechar la mano del mandatario estadounidense que quiso ser el centro de la premiación.

En redes circularon posteos que afirmaban que Lisandro Martínez tampoco saludó al presidente de Estados Unidos durante la ceremonia de premiación de la final del Mundial 2026.
En el caso de Romero se nota cómo de forma intencional aprovecha que Trump mira a otro lado para gambetearle el saludo, rompiendo el protocolo, para luego saludar a los mandatarios que seguían en la hilera, como la presidenta de México Claudia Sheinbaum y el mandatario de Canadá.
De Licha (que es su mejor amigo y compañero de zaga en Argentina) se conocían sus pensamientos políticos, contrarios al trumpista y a la derecha, sin embargo la sorpresa la dio el Cuti, que terminó teniendo la acción más jugada del plantel.
En la selección española también había al menos un jugador que rechazaba a Trump en la previa, pero en su caso finalmente lo saludó.
Se trata de Borja Iglesias, que antes de la final había sido consultado sobre la posibilidad de tener que saludar a Trump en caso de que España levantara la Copa del Mundo.
“No tengo ganas de ir a la cárcel”, respondió entre risas el atacante, en una frase que rápidamente empezó a circular en redes sociales.
Luego, el futbolista explicó que ya se había imaginado ese posible momento en el podio: “Es algo que he pensado, que me he podido incluso imaginar. Espero saludarlo en un momento en el que estemos todos muy contentos, que pase muy rápido y olvidarme”.
Iglesias, conocido por sus posicionamientos públicos sobre temas políticos y sociales, dejó en claro que cumpliría con el protocolo para evitar que la situación opacara el momento del equipo español.
“Creo que no es el momento de generar polémica, la gente sabe perfectamente cómo opino. Me encantaría hacer muchas cosas, pero la realidad es que aunque la gente piense que soy todopoderoso, no tengo tanto poder para enfrentarme a según qué cosas”, agregó.
Finalmente, el escenario que había imaginado ocurrió: España venció a Argentina, Trump participó de la entrega de medallas y el delantero pasó por delante del mandatario con un saludo breve, frío y sin efusividad.
Al finalizar, con el plantel de España levantando la Copa, Trump volvió a hacer lo mismo que en la premiación del Mundial de Clubes y evitó irse del grupo queriendo ser de nuevo el centro de atención al lado de los jugadores.
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