Mientras el gobierno intenta mostrar optimismo con la actual temporada veraniega, los datos de los principales destinos indican una merma en la cantidad de visitantes, estadías más cortas y menos consumo por la caída de los ingresos.

Sin embargo, los reclamos, datos y voces cruzadas sobre la mala temporada turística que vive la Argentina están a flor de piel.
Un examen de lo que va de la temporada en Mar del Plata, Iguazú, Bariloche y Córdoba, que son los principales destinos de los viajeros en Argentina, muestra dos tendencias que varían según el lugar para vacacionar: o el turismo interno está peor que antes del gobierno de Javier Milei o se recupera de las dos temporadas anteriores, pero aún no logra volver las cifras del 2022 o previas a la pandemia. Valen dos aclaraciones: las cifras de enero 2026 aún no están pasadas en limpio del todo en los organismos oficiales y muchas de ellas son víctimas del desfasaje estadístico entre los gobiernos provinciales y el gobierno nacional, muchas veces atravesados por disputas políticas de todo tipo, como la que enfrenta al gobierno nacional con el de Axel Kicillof en la Provincia de Buenos Aires.
El caso más sintomático es el de Mar del Plata. Según el Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), en La Feliz se registraron entre diciembre y la primera quincena de enero 1.399.007 visitantes, un 4,6% menos que en la temporada anterior. Esta cifra es también más baja que la verificada en el período diciembre 2023-primera quincena de enero de 2024 (1.575.363 turistas), que la 2022-2023 (1.585.161), que la 2021-2022 (1.511.188) y que la 2019-2020 (1.472.140).
Un comunicado oficial de mediados de enero hablaba de una ocupación hotelera del 75% en el fin de semana de recambio de quincena, que suele ser el más concurrido (confluyen los que están por irse con los recién llegados) en base a una encuesta realizada a 184 hoteles de todas las categorías, y hostels y apart.
Pero la realidad es otra. El promedio de ocupación hotelera de los primeros 15 días de enero de 2026 estuvo entre el 60% y el 65%, según el Emturyc.
Otros datos muestran la menor afluencia respecto de otros veranos. En una conferencia de prensa, el ministro de Producción de la Provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, informó que se registró una caída del 21% en el consumo a partir de datos de ventas en supermercados, farmacias y negocios a la calle. Además, Autopistas de Buenos Aires registró una reducción del tránsito del 7,2% en las rutas 2 y 11 en la primera quincena de enero de 2026 respecto del mismo período de 2025.
Por otro lado, en diciembre de 2025 la estadía promedio por turista fue la más baja desde la pandemia según el INDEC: 3,5 noches. El alquiler de carpas en Punta Mogotes en la primera quincena del primer mes del 2026 estuvo un 20% a la baja.
Vale una aclaración: desde hace unos años diferentes investigaciones indican que los turistas han diversificado su búsqueda de destinos alternativos a Mar del Plata o a la Costa Atlántica en general. No obstante, no son pocos los que hablan de los peores números en dos décadas de La Feliz.
Según la Agencia Córdoba Turismo, hubo 2,4 millones de visitantes entre diciembre y enero en esa provincia, con una recaudación de $ 450 mil millones en lo que va del verano y una capacidad hotelera “con muchos lugares superando el 60%”. La agencia registró en la temporada anterior ocupaciones cercanas al 70% y más visitantes en el período diciembre-enero (2,8 millones). Si se compara el nivel de visitantes de esta temporada con los observados en 2023 y 2022, los números se colocan claramente por debajo. Siempre tomando en cuenta la información oficial de Córdoba (que mantiene el mismo signo político en el gobierno provincial y que forma parte de la oposición dialoguista al gobierno nacional), se puede observar que, en 2023, los niveles de ocupación hotelera se encontraban en torno al 90%. Los adherentes al proyecto libertario podrían argumentar que todavía existía el programa oficial PreViaje, algo que, en 2022, posiblemente haya colaborado en alcanzar una “ocupación del 80% con picos del 97%”, según la entidad.
En las Cataratas del Iguazú, si bien no hay cifras oficiales de fin de mes, la presencia de los 60 mil visitantes entre el 1 y el 11 de enero marcan una leve superación de los 172.834 visitantes de enero 2025, de acuerdo con las cifras del Parque Nacional Iguazú. Esto ya había significado un aumento de cerca del 36% con respecto al desplome del 2024 (127.368 visitantes) y una mejora con respecto al 2023 (155.829). No obstante, este desempeño de 2026 aún se encuentra a un trecho significativo de los números anteriores a la pandemia (197.417 en enero de 2020). Además, hay que tener un elemento más en cuenta: en los últimos años hay un crecimiento exponencial del turismo extranjero: fue de 420.000 visitantes en 2025, un 34% del total. Además, en 2019 pasaron por Iguazú 24.000 brasileños; esa cifra aumentó a 113.000 en 2025.
Es probable que Bariloche sea uno de los destinos en el que crezca la cantidad de turistas respecto al 2025. Con 94.514 visitantes en las tres primeras semanas de enero, quizá supere por poco a la temporada anterior, en la que recibió 98.895 viajeros según la Encuesta de Ocupación Hotelera del INDEC. Si bien los números tienen su complicación (no está aún el registro de enero 2026 y las cifras de hace unos años se contabilizan de forma disímil), se podría establecer un paralelismo si la actual temporada es parecida a la del 2025. En enero de ese año hubo 350.326 pernoctaciones totales, por detrás de las 387.631 del 2022, muy cerca de las 350.187 del 2023 y poco por delante de las de 340.000 del 2024. Es cierto que la atracción turística es mayor a la pre pandemia, cuando se registraron, en 2020, 293.595 pernoctaciones.
Pero la tendencia decreciente de 2025 parece mantenerse. Según la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Bariloche (AEHGB), en diciembre, el flujo de arribos registró una variación positiva del 1%, pero ese crecimiento en volumen no se tradujo de igual forma en la permanencia. La AEHGB registró una «reducción estructural en la estadía promedio». Además, el gasto real por pasajero cayó en diciembre un 6,8% interanual.
«Para el inicio del nuevo año, se observa una estabilización de los pernoctes en valores bajos, que intentan ser compensados por el aumento de pasajeros gracias a la mejora en la conectividad aérea. No obstante, la falta de un ‘nivel de soporte’ claro en el gasto real y la contracción de la actividad económica general mantienen la incertidumbre sobre la recuperación del consumo turístico a corto plazo», se lamentó la asociación.
El señalamiento de la AEHGB vale para todos los destinos. Las razones de este flaco presente en materia de turismo interno radican en las condiciones económicas: más gastos (con una inflación que superó el 30%) y peores salarios. Un reciente informe de Zentrix Consultora, elaborado en enero, indicó que el 40% de los argentinos no tiene poder adquisitivo ni para una escapada de fin de semana. En algunos estudios las cifras son aún mayores: la consultora Bumeran marcó que, en el último año, a diciembre de 2025, el 46% de las personas no se tomó vacaciones. Otros informes, como el de Management and Fit de diciembre pasado, indican que ese grupo de la población sin vacaciones alcanzó al 68% del total.
La situación económica, además, modificó las condiciones de cómo se vacaciona. Lejos de la planificación y las quincenas, la mayoría de los turistas opta por “picos” y escapadas puntuales. Así lo explica un reciente estudio de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME): “La temporada de verano consolida un cambio estructural en los hábitos de viaje, con un turista que define su salida cada vez más cerca de la fecha, controla el gasto y prioriza experiencias concretas por sobre estadías largas previamente planificadas”.
A su vez, el factor de los viajes al exterior, en los sectores con capacidad de traslado, juega un papel significativo. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), tuvo en 2025 el “peor saldo turístico de la década”, con casi 12 millones de personas vacacionando en el exterior y 4,8 millones de turistas ingresando al país”. Hernán Letcher, director de CEPA, expresó que “este deterioro no se explica únicamente por un tipo de cambio que desalienta la llegada de turistas extranjeros y estimula que quienes pueden elijan vacacionar fuera de la Argentina. También incide la ausencia de políticas públicas orientadas a promover el turismo interno y la virtual desaparición de la inversión pública en infraestructura”.
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