Un rastreo del pensamiento filosófico en la escritura de la poeta que se convirtió en mito

Por: Martina Delgado

El profesor Diego Singer se referirá al tema este sábado en el marco de la muestra “Alejandra Pizarnik. Entre la imagen y la palabra”, organizada por la BN. La disertación se llevará a cabo en la Plaza del Lector Rayuela con entrada libre y gratuita.

Sabemos por los diarios de Alejandra Pizarnik que el 28 de septiembre de 1954 fue un día triste. “¿Es que no puede llover sin tronar?, se preguntaba, entre pensamientos existencialistas, cuando el sonido del timbre la interrumpió: una humilde mujer se presentó ante la puerta de su casa en busca de trabajo. “No fue posible hallar un golpe más brusco para mi angustia trascendental. Alejandra: recuerda. Recuerda bien todo lo que has oído. Primeramente, debes aprender a separar el sueño de la vigilia. Recuérdalo, y no piensen que <estás desnuda o llevas un traje de vidrio>”.
Foto: Biblioteca Nacional

Hay, en esta cita, un encuentro entre Pizarnik y dos grandes filósofos: Foucault y Descartes. “Se trata de una versión libre de la descripción que hace Descartes de la locura en Meditaciones Metafísicas. Ahí él plantea que sólo un loco podría no ser capaz de distinguir el sueño de la vigilia, la desnudez real de un traje de vidrio. Lo curioso es que Descartes hace este planteo al pasar, no es central en su argumento, pero tanto Alejandra Pizarnik como Foucault destacan el mismo fragmento. En el caso de Foucault, es una cita fundamental para Historia de la locura en la época clásica, su primera gran obra. Es decir, los dos le están prestando atención a lo mismo en la misma época”, explica a Tiempo Diego Singer, profesor de filosofía. Estas intertextualidades se profundizarán en el encuentro Irrupciones de la filosofía en la obra de Alejandra Pizarnik, que brindará el profesor este sábado 18 de marzo en la Plaza del Lector Rayuela.   

Foto: Biblioteca Nacional

 Estudiante crónica, la filosofía se encuentra entre las muchas carreras que Alejandra Pizarnik empezó y nunca terminó. Sin embargo, y pese a haber estudiado largos años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, “la relación entre esta disciplina y la obra de Pizarnik no es tan evidente”, dice Singer y continúa: “No es mi intención proponer una Pizarnik filósofa, sus ensayos son de crítica literaria, no son de filosofía. Pero esto no quiere decir que no haya irrupciones de la filosofía en su obra. La idea de este encuentro es rastrearlas. Su paso por la carrera nos da una serie de pistas sobre el tipo de lectura de la filosofía que hacía Pizarnik. En ese sentido, podemos decir que hay una doble vía. Por un lado, la lectura académica que hacía en la universidad. Por el otro, una lectura previa, que venía de la etapa de su escuela secundaria y estaba ligada a una corriente muy en boga en esa época: el existencialismo. En sus poemas y en sus textos escritos en prosa se puede ver la exploración de autores como Sartre, Kierkegaard, Heidegger, entre otros. Y ahí aparecen tópicos clásicos del existencialismo como la angustia, la soledad y el problema de la muerte. Pero con todo eso ella hace otra cosa, lo reinventa a través de la literatura. Y enlaza con un montón de otras influencias que tiene, por ejemplo, el surrealismo”, explica Singer.

Foto: Biblioteca Nacional

El encuentro no tendrá sólo a la poesía y los ensayos de Pizarnik como usinas para rastrear todos estos diálogos, sino también los diarios. A través de ellos se puede ver lo que significó su pasaje por la carrera de Filosofía y también aventurar hipótesis acerca de por qué abandonó la carrera. “Su interés por la filosofía empieza con preguntas de la existencia en su vida cotidiana y en la facultad se encontró con un corpus bastante clásico, que no necesariamente se enlazaba con las preocupaciones que tenía al comienzo. En sus diarios cuenta las lecturas que tenía que hacer para la carrera: filosofía Escolástica, Tomás de Aquino, Aristóteles, Kant. Y ahí vemos una enorme distancia con los autores y problemáticas que a ella la entusiasmaban. Pero más allá de esta brecha, lo que ella en verdad quería era ser escritora”, afirma.

Foto: Biblioteca Nacional

Esta eterna estudiante pasó por las carreras de Letras, Periodismo y Artes Plásticas, pero nunca abandonó la poesía. Se aventura una versión libre de “Fiesta en el vacío”: perforar con palabras la suave necesidad de ser.

La cita es el sábado 18 de marzo a las 17 horas en la Plaza del Lector Rayuela (Av. Gral. Las Heras 2505). En caso de lluvia, se realizará en la Sala Cortázar en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. 

La exposición Alejandra Pizarnik. Entre la imagen y la palabra en la Sala Juan L. Ortiz de la BNMM (Agüero 2502) de lunes a viernes de 9 a 21 horas, y sábados y domingos de 12 a 19 horas. 

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