Su flamante disco Mientras aclara reúne canciones que nacen de lo simple y lo cercano. El proyecto se sostiene en guitarras compartidas y una mirada reflexiva.

“Sí, hubo una intención”, asegura el artista travesti sobre el carácter despojado del disco. “Fue como tratar de registrar algo de lo que nos pasa cuando nos juntamos a tocar”. El álbum fue registrado en Córdoba, donde nació, en la casa de su tío, el músico Jorge Bonetto, y esa elección no es menor. “Lo grabamos así en vivo, los dos tocando, cantando en paralelo, casi juntos. Fue bastante intencional ese registro más espontáneo”, cuenta.
La escena tiene algo de ritual doméstico: dos generaciones que se encuentran en la música, en el mismo gesto que Valen recuerda de su infancia. “Esa sonoridad de la guitarra, las dos voces. Es algo que yo tengo en mi recuerdo de escucharlo a mi viejo con mi tío”. Y aunque en paralelo grabó otro disco con su banda, L’esurgentes, “como la antítesis, mucho más eléctrico”, en Mientras aclara eligió ir hacia ese paisaje más íntimo, más ligado a su origen.
El folklore, en ese sentido, aparece menos como una elección estratégica que como una pulsión. “Creo que en principio es porque es lo que me sale. Hay algo en la textura que propone el folklore que me conmueve. Es la música que escucho”, explica. Pero también hay una decisión consciente de habitar ese lenguaje desde el presente. “Siento que se merece saber de nuestras historias. Que hay algo del compromiso de hacerle lugar a esas historias dentro de nuestra música”.
Y así es como Bonetto, de 30 años, recurre a ritmos como la chacarera, la cueca y el gato para hablar de esas otras identidades. “El folklore para mí es un relato histórico”. En su trabajo se propone ampliar ese relato. “A mí me hubiera gustado escuchar zambas que hablen sobre nosotres. Entonces, bueno, hay que hacerlas”, afirma.
En Mientras aclara conviven lo autobiográfico, lo colectivo y lo político. No como capas separadas, sino como una misma experiencia. “Para mí es la forma en la que yo sé vivir, que es junto con otres”. El título del álbum condensa una idea. “Es un disco que transcurre en el amanecer”, explica. “El fresco de la brisa, la reaparición de los rostros, la luz”. Pero no se trata de una oposición simple entre oscuridad y claridad. “No porque yo crea que en la oscuridad solo hay problemas, sino porque hay algo de esa sensación que te obliga a repensar”. El amanecer, entonces, como un ejercicio de “recomenzar”.
En ese contexto, la música aparece como refugio, pero también como herramienta. “Creo que en principio es un punto de fuga”, sostiene. “Hay algo en la cultura, en el encuentro, que es profundamente transformador. No es casual que la época esté atentando contra eso”. Para Valen, hacer canciones hoy es, inevitablemente, un gesto político. “Sacar discos es político. El arte es un elemento de transformación y de construcción de sentido”, afirma.
Lejos de cualquier ingenuidad, su apuesta se sostiene en una idea concreta: “Yo elijo hacer uso de ese punto de fuga para contar las cosas que le pasan a mis amigues”. Y ahí aparece otra clave de su trabajo: la comunidad. “Hay algo de esta construcción de habitar la ternura desde lo político, no desde lo naif, sino desde lo profundamente político que tiene la ternura”.
El vínculo con su tío atraviesa todo el disco, no solo en lo musical. “Hemos compartido poco tiempo real, pero siempre de muchísima calidad”, cuenta. Se reconocen en gestos, en afinidades, en una manera común de sentir la música. “Nos encontramos y nos entendemos muy fácil. Nos conmueven las mismas cosas”. Y recuerda la respuesta de su tío cuando le propuso grabar juntos: “No sabés lo que necesitaba esta llamada”. El proceso fue “muy orgánico”: tocar, grabar, charlar, cocinar. “Mate, guiso y estufa a leña”, resume.
El disco cuenta con una invitada especial, la chilena Camila Vaccaro, en la canción que le da título. “Es una artista increíble que tiene esta Latinoamérica. Le dije: ‘che, amiga, tengo este tema, para mí necesita algo de vos’. Y a las dos semanas me mandó ese acordeón espectacular y algunas voces”. Para él, esa colaboración no es solo musical sino también simbólica: una forma de celebrar “esa construcción de amistad distinta que tenemos nosotres”.
La presentación en vivo será el 11 de junio en JJ Circuito Cultural, con una decisión que también tiene peso político: la entrada será a la gorra. “Entiendo que mi público es uno de los más afectados por las políticas de la derecha”, asegura sin rodeos. La elección no es solo económica, sino también simbólica. “Es un hecho político que la comunidad queer tenga un lugar al que ir a reconocerse”, afirma.
Mientras tanto, el camino sigue. Entre giras, nuevos proyectos y un próximo disco con Duratierra, banda que integra desde 2022, Valen Bonetto reafirma una forma de hacer y de estar en el mundo. Con la música como lenguaje, pero también como espacio de encuentro. Un lugar donde, incluso en medio de la intemperie, todavía es posible ensayar, como sugiere el título del álbum, la claridad de un nuevo comienzo. «
Valen Bonetto presentará Mientras aclara el jueves 11 de junio a las 21 en JJ Circuito Cultural, Jean Jaurés 347 (CABA).
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