La muestra que reúne documentos, libros, imágenes, memorias y publicaciones que registran la historia de la colonización galesa en Argentina puede visitarse hasta el 31 de diciembre.

En 1865 llegó a lo que hoy es Puerto Madryn, en Chubut, el navío Mimosa, con los primeros pobladores de la colonia galesa. Traían sus libros, su idioma y sus canciones; fundaron periódicos, iglesias y ferrocarriles; llegaron a convivir en paz con los pampas y tehuelches y, sobre todo, sostuvieron sus costumbres y sus rituales. 161 años después, la Biblioteca Nacional le dedica la muestra Y Wladfa a la diáspora galesa en Argentina: las publicaciones, libros y fotos dan cuenta del lazo galés con el territorio patagónico, donde los colonos fundaron su propia prensa escrita, en su idioma, y sostuvieron el clásico festival Eisteddfod.
Este concurso literario y musical, cuya traducción es “estar sentado”, hace brillar la cultura galesa a través de los siglos. “Su premio consistía en estar sentado compartiendo la mesa durante la cena junto al rey, lo que significaba recibir su gracia, favor, provisión y comunión, o la de Dios”, explica en un artículo del Cuaderno de la BN Lautaro Bianchi, curador de la muestra Y Wladfa junto con Darío De Benedetti. Y cuenta que durante la invasión inglesa a Gales, a partir de 1282, ”el festival fue vivido como un acto de resistencia, practicado en la clandestinidad”. Y, ya en Argentina, “como un acto de liberación y autodeterminación”.
Como parte de la muestra Y Wladfa “hay una vitrina dedicada al festival Eisteddfod: los colonos lo hicieron apenas llegaron y hoy es una práctica bastante difundida en todo el Valle del Chubut”, explica De Benedetti. “También hay una selección de fotos del primer y el segundo impulso colonizador en Los Andes, y las imágenes muestran las iglesias que hacían. Además hay libros sobre la colonización galesa, las memorias y los documentos, un estante dedicado a la relación de los galeses con los pampas y tehuelches y las publicaciones periódicas”, sigue De Benedetti.
“Es el caso de Y Brut, de 1868, periódico que inicialmente consistió en un pliego manuscrito que pasaba de mano en mano entre los pobladores”, escribe Lautaro Bianchi en el Cuaderno de la BN. Luego, en 1881, se fundó el periódico Y Drafod, “que se imprimía en los talleres gráficos instalados en Trelew -los primeros de la Patagonia- y se distribuía en las ciudades fundadas por la comunidad. Estaba escrito en galés y en castellano”. Ya en 1946 comenzó a circular El Regional, escrito en castellano, mientras que Y Drafod pasó a salir sólo en galés: en 2007 aquél se transformó en publicación electrónica y ya en 2018 dejó de editarse.
Hoy “la comunidad no cuenta con ninguna publicación en idioma galés y, como correlato, se advierte la creciente dificultad para encontrar traductores de dicho idioma entre sus miembros”, escribe Bianchi. También dice que “la colonia galesa fue pionera en resemantizar la Patagonia desde el punto de vista occidental, cargándola de sentido racional y buscando la productividad de las tierras”. No casualmente, en 1885 se había creado la Compañía Mercantil del Chubut, “que con el objetivo de abaratar costos en el traslado de los granos inauguró el 11 de noviembre de 1888 el Ferrocarril Central del Chubut”. Era Gales en acción.
Lo que intentaron los colonos fue “generar una Gales más allá de Gales, según palabras de Michael D. Jones, fundador del asentamiento galés en la Patagonia -dice De Benedetti-. En ese sentido, uno podría conceptualizar la experiencia de la colonización galesa como un proyecto utópico. Si bien reconocían Argentina, ellos querían preservar su comunidad y su cultura”. Esta corriente migratoria “fue altamente planificada. Ellos buscaban mantener su identidad nacional. Aunque dejaron una tremenda marca en el territorio patagónico, el proyecto de los galeses en Argentina provenía de un esfuerzo internacional”.
Y “dicha etapa se caracterizó por los excelentes vínculos con los tehuelches, nación originaria que se distinguió por el intercambio comercial favorable para ambas comunidades”, apunta Bianchi en el Cuaderno de la BN. “En el continente americano -amplía De Benedetti- es el único caso que se conoce de coexistencia pacífica entre los pueblos originarios y los colonos europeos”. Allá por 1865, cuando se produjo el primer arribo desde Gales, “la comunidad se estableció al sur de donde estaban los fortines militares y los colonos estaban desprotegidos militarmente. Pero la relación con los pueblos originarios fue de mucha armonía”.
Lo atestigua la muestra Y Wladfa montada en la Biblioteca Nacional: “Incluso en los momentos en los que hubo roces, en las memorias se lee ‘no hay que vengarse’ -dice De Benedetti-. Probablemente hubiera una mirada en espejo con la propia historia de los galeses, que se sentían muy oprimidos por el Reino Unido. Cómo ellos se asentaron en Argentina es una historia fascinante, y por ello exponemos un video con un fragmento del último festival Eisteddfod: hay gente que recita en galés, pero se ve que el festival ya es una actividad patagónica. El ser galés es parte de la identidad del sur adentro de la Argentina”.
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