Claudio Bernardez es multifacético, por lo que es difícil definirlo en una palabra. Además de editor –está al frente del sello editorial Locolectivo- , es gestor cultural,  productor artístico y también ejerce otras actividades relacionadas con la cultura que, según dice, le molesta un poco enunciar. “Lo cierto –afirma- es que vivo vinculado al arte y a los artistas. En este momento estamos encarando una locura nueva que es editar una revista en papel.”

En su sello ha editado a nombres como Oscar Steimberg con El Pretexto del sueño, una obra del 2005, que el autor modificó, aumentó y que salió, además, ilustrada, por Locolectivo.  También figura entre sus publicaciones un tratado sobre derechos en discapacidad y una novela gráfica de Fernando Spiner sobre un hecho real sucedido en Malvinas, Ciudad maldita, dibujada por Beto Lorenzo con guión de Néstor Petruccelli.

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Tiempo Argentino dialogó con Bernardez sobre lo que él califica como su nueva locura, una revista de historietas.

-¿Qué podés decir de tu nuevo proyecto editorial?

-Ya tenemos un primer número. Somos Historietas de Política, sello que llamamos H de P. El objetivo de la revista es generar un campo de acción que desde hace bastantes años no hay en el país, en el que nos dedicados a exportar dibujantes en lugar de exportar libros dibujados. Tenemos la misma problemática que con las materias primas alimentarias, el cuero y demás. Al exportar dibujantes, las multinacionales cooptan estos talentosísimos artistas pero para dibujar lo que ellos quieren, no lo que quiere el artista. Llegamos al mainstream pero no como en la época de Solano y otros grandes que dibujaban lo propio, no lo ajeno.

Entonces la función de la revista va más allá de sí misma.

-Sí. Nosotros peleamos por una política pública que sea sustentable y constante en relación a la historieta porque pensamos que es una herramienta de alta calidad que en este momento sería casi sensato llevarla a las escuelas, en estas épocas de 140 caracteres en que los pibes cada vez leen menos y en que los adultos leen las chapas de las esquinas para saber en qué calle están. La historieta es un instrumento fantástico cuya utilidad está comprobada a nivel educacional. La revista tiene la particularidad de que vos la revisas, la revés, por eso es una re-vista. La revista ha sido un instrumento de instrucción en casas de clase media y clase media baja. Su entrada en la casa permitía enfocarse en temas específicos cuando se trataba de revistas especializadas y ampliar conocimientos cuando eran revistas generales. Han sido puentes de conocimiento hacia temas científicos y de literatura.

– ¿Podrías darme un ejemplo de algún contenido específico de la revista en que están embarcados, además de la historieta?

-Justamente en el próximo número de la revista le hacemos una entrevista a Sylvia Saítta. El espacio  Archivo Histórico de Revistas Argentinas  (Ahira) que generó es algo maravilloso. Ahí está la historia de cada uno de nosotros.

-En estos tiempos no es fácil apostar al papel.

-Es cierto, pero nosotros apostamos al papel porque consideramos que es como sacar un disco en vinilo. Las dificultades que tenemos son de comercialización porque los precios de los envíos por el correo, son excesivos, salen tanto como la revista. Si tuviéramos en este momento la posibilidad del evento en vivo, cosa que no tenemos, podrían venderse a menor costo de un modo más directo. Pero seguimos una política pública por la gran cantidad de dibujantes, guionistas y materia prima que hay al respecto y además porque genera una pyme, un movimiento industrial muy importante que tiene que ver con las imprentas, con la gente que la prepara …Sacar una revista da laburo a mucha gente.  Además tenemos la chance de exportar y eso sería una política pública como en su momento la tuvieron España, Bélgica o Francia. Francia hoy es el centro comercial del mundo en historietas. Tanto este país como Bélgica han tenido una propuesta estatal desde los ministerios de Cultura que han hecho un trabajo significativo al respecto. Hoy, las revistas de historietas ocupan un tercio del contenido de las librerías y eventos internacionales masivos. Del otro lado, tenés Comic Con, el fesival yankee donde van los pibes que se disfrazan, se empieza a imponer más la tele que la cultura y va dirigido a una franja que consume Warner, Disney. En todos esos ámbitos Argentina queda diluida.  De hecho, aquí tuvimos en otras épocas un festival muy importante que se llamaba Comicópolis, lo cual es vergonzoso.

-¿Por qué?

-Porque nosotros hacemos historietas y el comic es otra cosa.

-¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra?

-El comic es la tira cómica y es lo que entiende el yankee. El italiano tiene el fumetto; el español, el tebeo. Eso es identidad. Pero acá quieren que la historieta se llame comic. Es una estrategia de colonización cultural, una invasión que te coloniza. Porque no es que solo te bajan la historieta, también te bajan el dibujito animado, la película, el muñequito, la cartuchera, la sábana. Es una lucha desigual por donde la midas. Y nosotros andamos nada menos que con El Eternauta y el Néstornauta y nos putean por todos lados (risas).

– Hablemos específicamente de la revista. ¿Qué características tiene?

-La hacemos con la mayor dedicación y buscando la mejor performance. Tiene el formato europeo de 22 x 30 que es algo inusitado, pero lo hacemos porque queremos darle visibilidad al dibujo. Por eso nos cuesta mucho, porque con ese tamaño el producto se encarece.

-¿Cómo es la distribución?

-A principios de siglo cada diario tenía su slogan. Cuando me preguntan eso hago referencia al diario de los anarquistas que era La protesta. Ellos decían “salimos cuando podemos”. Esa era su consigna y es la nuestra (risas).

-Bueno, reformulo la pregunta. Cuando salen, como la distribuyen. ¿La venden en kioscos?

-No podemos. Si la vendiéramos a 1000 pesos, por ejemplo, a quien la compra en el kiosco le saldría 1500 y sería invendible, aunque la revista es hermosa y tiene 136 páginas. Tiene dos reportajes muy importantes. Le hicimos uno a Oscar Steimberg y otro a Rubén Fontana, creador de tipografías, un maestro desconocido.

– No es, entonces, solo una revista de historietas.

-No, no es solo de historietas, es una revista con mucha historieta. Hablamos de temas de toda naturaleza. En el primer número, por ejemplo, hablamos de ex libris, la carne artificial que está financiado Bill Gates. La acompañamos con una historieta basada en un escrito que sacó Rodolfo Walsh en el año 1968 con la toma del frigorífico Lisandro de La Torre que tiene plena vigencia. Si no te digo que es del año 68, no te das cuenta. El dibujante es Sebastián Maissa  y la idea y el guión son míos. La tapa es de José Muñoz que era el entintador de Solano López en El Eternauta del 57. Es el creador de  Alack Sinner y de tantas otras genialidades junto con Sampayo, que es una pareja de dibujante y guionista invencible, más o menos como la de Batman y Robin (risas). La tapa es una gloria y, además, nos dio un dibujo abstracto que es algo totalmente desconocido y un reportaje central sobre su trayectoria, donde cuente que tenía 17 años y su padre lo llevaba al a casa de Solano para entintar El Eternauta. En la tapa hacemos algo  inusual que es que el dibujo va a pleno, prácticamente no hay letras. El dibujo está al máximo. Luego está el logo de la revista y adentro te enterás de todo lo que querés. Hay también una nota editorial en la que hablamos de lo que decía Umberto Eco en Apocalípticos e integrados, en el año 65. El tano decía ojo que la historieta no es esa revistita que les dan a los pibes para boludear y que no molesten. La historieta es un producto industrial, ordenado desde arriba y funciona de acuerdo a la mecánica de la persuasión oculta. Tenemos también una nota sobre un concurso que se hizo en 2015 y que durante cuatro años a los ganadores la administración macrista no les pagó nunca. La llamamos “Concurso con corso”. Podría mencionar, además, una nota muy interesante del cura Juan Carlos Molina;  otra sobre Andrés Carrasco; Ultratierra, una historieta fabulosa de  un artista de la provincia de Buenos Aires, Agustín Iriart; una nota a Fito Funes, dibujante, ilustrador y escenógrafo de La renga;  una historieta de Las Grutas, en Río Negro, que hicieron una historieta sobre la pesca ilegal. La contratapa es de Isol. La convertimos en tarjetas postales, a ver quién se anima a cortar la contratapa. También hay una historieta de Lucas Nine. Nos han acompañado  grandes nombres.

-¿Y está en marcha el segundo número?

-Sí, ya está cerrado y ha mejorado notablemente. Tiene ahora 140 páginas. Pero los costos son altísimos.

-¿Cómo hace en este momento el lector que quiere adquirir el primer número?

-Tiene que dirigirse a historietasdepolí[email protected] o llamar al  15-5823-4983. Y si alguien se enternece y quiere esponsorearnos, bienvenido sea. Nuestra intención es abrir el juego a los talentos y desarrollar un producto cultural cuyo espacio estaba vacante en la Argentina.