El martes 8 de octubre la dramaturga y narradora Griselda Gambaro fue distinguida por la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) en Reconocimiento a la Trayectoria por su Defensa y Fortalecimiento de la Cultura popular.

Junto con el reconocimiento otorgado por el Consejo Superior de la Universidad, Gambaro fue nombrada madrina del Teatro Undav, una sala teatral que comenzará a funcionar en el auditorio en virtud de acuerdos establecidos entre el Departamento de Humanidades y Artes con el Instituto Nacional de Teatro.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Como parte del acto de entrega de la distinción, hubo un panel conformado por la actriz Cristina Banegas, la investigadora y crítica teatral Mónica Berman y la dramaturga Patricia Zangaro.

Gambaro nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1928 y vivió un año en Roma y tres en Barcelona durante la última dictadura militar. Durante este período, un decreto que llevaba la firma de Rafael Videla prohibió su novela Ganarse la muerte, publicada en 1976, por encontrarla contraria a la institución familiar y el orden social.  

Su producción abarca diversos géneros: teatro, novela, cuento y notas periodística.  No solo escribió para adultos, sino también para el lector infantil y juvenil.

Su escritura traspasó las fronteras de Argentina. Su teatro llegó al resto de América Latina y también a Europa. Fue, además, una de las primeras autoras latinoamericanas representadas en Irán, con obras traducidas y publicadas en farsi.

En una entrevista que le hicieron en la Universidad de Las Palmas, Gambaro cuenta de qué modo llegó a ser dramaturga: “Mi camino hacia la literatura teatral –dijo- comenzó por la vía narrativa, porque en este género, leyendo y escribiendo narrativa aprendí el valor de la buena escritura. Hoy todavía continuo alternando ambos géneros, uno o dos dramas al año imponen un paréntesis y me obligan a centrarme en el teatro. Mientras que la narrativa queda ahí al acecho.”

Algunos títulos de su producción dramática son: Los siameses, El campo, La malasangre, Antígona furiosas, Penas sin importancia, Es necesario entender un poco, Lo que va dictando el sueño, La Señora Macbeth, La persistencia.Es autora, además, del libreto de una ópera de cámara, La casa sin sosiego, con música del compositor Gerardo Gandini.

Entre sus novelas se cuentan Una felicidad con menos pena, Ganarse la muerte, Dios no nos quiere contentos, Lo impenetrable, Promesas y desvaríos, Después del día de fiesta, El mar que nos trajo.

Ha publicado tres volúmenes de cuentos: Lo mejor que se tiene, Los animales salvajes y los recientes Relatos Reunidos.

Algunos de los títulos de literatura infantil y juvenil son  La cola mágica, Gran nariz y el rey de los seiscientos nombres, El caballo que tenía un sueño, El caballo que no sabía relinchar, La bolita azul, A nadar con María Inés, Los dos Giménez, El investigador Giménez, Giménez y Drácula fingido.

A lo largo de su dilatado camino en el mundo de la escritura ha recibido numerosos premios y distinciones. Por su obra narrativa obtuvo la Beca Guggenheim y por su trayectoria, el Premio de la Fundación Di Tella, el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Dignidad de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, entre muchos otros

Su voluminosa obra confirma las palabras que dijo en una entrevista aparecida en el blog de Eterna Cadencia: “Yo creo que siempre tuve una inclinación ciega, inconsciente, desde muy chiquita, al acto de escribir. En la escuela primaria la composición para el acto de despedida era siempre la mía, lo mismo me pasó en el colegio secundario. Así que bueno, aún sin saberlo de manera consciente había una inclinación fuerte hacia la escritura.”