Las similitudes entre el boxeo,  la literatura y el arte puede ser muchas, pero sin duda hay dos elementos igualadores que son insoslayables: el desafío para vencer a un rival o para triunfar sobre uno mismo y la soledad absoluta sobre el cuadrilátero del ring o sobre el cuadrilátero de la página en blanco.

 Quizá por eso, el boxeo tiene a partir de hoy un lugar en la Biblioteca Nacional. En efecto, comienzan hoy tres jornadas dedicadas a la relación entre el boxeo y la literatura y otras manifestaciones artísticas bajo el nombre De puño y letra. Martín Blanco, a cargo del área de producción, explica que la idea surgió a principio de año porque a los organizadores de las jornadas les interesaba relacionar la estética del boxeo con otras áreas, no sólo la literatura, sino también disciplinas como el teatro y el cine. No por casualidad participarán de esta propuesta, además de escritores, representantes del teatro y del cine como Ricardo Bartis y Carlos Sorín. 

La primera jornada llamada Mesa de Trabajo, tendrá lugar a las 19 en el auditorio Jorge Luis Borges. hablarán la escritora Liliana Hecker, los periodistas Carlos Irusta y Rolando Hanglin, el ex boxeador Abel Celestino Bailone y el actor Esteban Lamothe. 

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El jueves, a las 17, en el auditorio David Viñas, disertarán los periodistas Ernesto Cherquis Bialo, Osvaldo Príncipi, Enrique Martín y Ariel Scher. El mismo día a las 19, en el El boxeo y sus escenarios, participarán Ricardo Bartís, Mijal Katzowicz, Pablo Cirio y Alejandro Venturini, quienes le realizarán una entrevista al cineasta Carlos Sorín. 

El viernes, a las 17, en el auditorio David Viñas, en Cuadriláteros y Policiales, se harán presentes Ezequiel Fernández Moore, Ana María Shua, Horacio Convertini y Juan Carrá. Y a las 19, en Narrativa del ring, participarán Walter Nelson, Juan José Zurro, Martín Kohan, Carlos Bernatek y el ex campeón mediano AMB Mariano Carrera. 

La relación entre una disciplina y otra puede parecer caprichosa, pero, sin duda, no lo es. Resulta imposible olvidar la voz de Julio Cortázar leyendo Torito, un cuento referido al boxeador Justo Suárez. “Qué le vas a hacer, Ñato, cuando estás abajo todos te fajan, todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba. Andá, andá, qué venís con consuelos vos. Te conozco, mascarita.” Cortázar dedica este cuento “un poco irónicamente y a la vez con ternura a la memoria de Don Jacinto Cúcaro, que allá por el año 30, en las clases de Pedagogía del Normal Mariano Acosta nos contaba las peleas de Suárez.” 

«El boxeo, dijo una vez el autor de Rayuela, es «un enfrentamiento muy honesto, muy noble». «Son dos destinos que se juegan el uno contra el otro, sin chance de diluir responsabilidades, como podría suceder en deportes colectivos.” Quien hace la cita es el periodista Ezequiel Fernández Moore que es uno de los participantes de De puño y letra. “Igual que en la literatura –agrega Fernandez Moore-, Cortázar apreciaba al boxeo ante todo como un «fenómeno estético». Así, admiró a Archie Moore, Sugar Ray Robinson y Muhammad Alí. Y, si bien celebró el boxeo «cerebral» de Carlos Monzón y amó a Justo Suárez, su argentino favorito fue Nicolino Locche.” Es también Fernández Moore quien señala que Un bistec, de Jack London, escrito en 1909, es uno de los mejores cuentos de boxeo. 

«Mi escritura no es nada, mi boxeo es todo» dijo alguna vez Ernest Hemingway, un escritor absolutamente alejado del modelo de intelectual clásico, apoltronado en un sillón leyendo sin ver siquiera la luz del sol. Norman Mailer relató de manera magistral la pelea entre Muhammad Ali (antes Cassius Clay) y George Foreman por el campeonato mundial de los pesos pesados en El combate

El escritor Martín Kohan, que también será de la partida, dice en una nota con Walter Lezcano: “Me fascina esa épica del mano a mano que hay en el boxeo (y en la que veo una prolongación de lo que Borges asignaba al duelo a cuchillo). En Segundos afuera tomé la pelea de Firpo y Dempsey, en la que dos destinos cambiaron por completo en apenas unos pocos segundos. Y en Bahía Blanca, toda una figuración del abandono o de la insistencia: el que no se da por vencido, aunque todo indica que lo está (Galíndez contra Richie Kates), y el que se da por vencido, aunque en verdad no lo está (Durán contra Leonard). Me parece que el boxeo no me interesa tanto por lo que es como por lo que puede llegar a significar. Con el fútbol me pasa exactamente lo inverso. No es para mí la metáfora de nada, ni el símbolo de nada, ni una alegoría de nada: es la absoluta literalidad.” 

En el campo del teatro, Ricardo Bartis tiene una trilogía dedicada al deporte. En sumomento dijo para explicar el sentido de la puesta en escena de Box: «Hemos elegido el deporte como ´fondo´´, como ´excusa´ para interrogarnos sobre la Historia Argentina. Así como en La pesca una de las líneas principales era el peronismo y su incidencia política y cultural, en El Box «espectáculo concebido inicialmente para ser presentado en la reinauguración del Centro de Experimentación del Teatro Colón como parte de los festejos del Bicentenario- nos volvemos a interrogar sobre nuestros proyectos como país. La manifiesta violencia, la añoranza de sueños de grandeza, la ausencia de mitos organizadores, la confusión, la derrota, desfilan en los cuadros de una fiesta imposible. El Teatro como eco, como desvío.” 

En la película Días de pesca, de Carlos Sorín, por otra parte, aparece un viejo entrenador de boxeo, y los ejemplos podrían multiplicarse. Sobran las razones para relacionar este deporte con la creación artística y así lo demostrarán los protagonistas de sus respectivos campos a partir de hoy en la BN, Agüero 2502, CABA. Con entrada libre y gratuita.