La educación es uno de los caballitos de batalla políticos a la hora de salir a buscar votos, pero también uno de los olvidos constantes de los dirigentes cuando asumen en los cargos para los cuales son elegidos. Por supuesto, se trata de una generalización. Tan cierto como que dicho ámbito, el educativo, suele representar para casi todos los gobiernos una fuente de problemas que van de lo sindical a lo académico y de lo presupuestario a lo social.

Se trata además de un área en la que los números acostumbran a volverse inasibles, disolviéndose en la maraña de la burocracia, aunque también se recurre a ellos para esgrimir respuestas con supuestas bases sólidas. Sin embargo, aunque los datos se encontraban disponibles para quien los quisiera consultar, hasta ahora no existía una base de datos capaz de cuantificar de forma transparente cuál es la realidad de la educación en la Argentina, al menos en términos estadísticos. Ese fue el objetivo que se propuso el Observatorio Argentino por la Educación: reunir toda esa información dispersa que cada año recaba el Ministerio de Educación a través de los ministerios provinciales, para generar con ella un archivo público y abierto, capaz de ofrecer respuestas estadísticas a las preguntas de siempre. El resultado de ese trabajo es la Plataforma Interactiva de Datos del Sistema Educativo Argentino, cuyo contenido surge de procesar 70 millones de registros públicos educativos correspondientes al lustro que va de 2011 a 2016 y que le demando al Observatorio más de nueve meses de esfuerzo. La misma fue presentada el martes a la prensa (http://argentinosporlaeducacion.org/) y ya se encuentra disponible para ser consultada por cualquiera.

¿Cuántos alumnos reciben anualmente las instituciones educativas del país? ¿Cuántas de ellas pertenecen al ámbito de lo público y cuántas al privado? ¿Qué cantidad de alumnos comienza cada ciclo escolar y cuántos de ellos se quedan en el camino a la graduación? ¿Se trata de números uniformes o existen diferencias provincia a provincia? ¿La educación argentina es igualitaria o existen diferencias en la matrícula o la graduación de varones y mujeres? ¿Cuántos cargos docentes existen en el país o en cada provincia? ¿Y a cuántos alumnos instruye cada cargo? ¿Es igual la deserción escolar en las escuelas urbanas que en las rurales? ¿Es posible repetir todas estas preguntas segmentando la búsqueda por niveles, para comparar lo que ocurre en inicial, el primario, el secundario o el terciario? Esas y muchísimas otras cuestiones pueden aclararse con solo consultar la plataforma diseñada por el Observatorio.

El encargado de hacer la presentación en sociedad fue Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo de la entidad, quien resumió los objetivos del trabajo realizado. Entre ellos remarcó la necesidad de consolidar una cantidad de información dispersa con el fin de facilitar el acceso a ella. También destacó la intención del Observatorio de comenzar a generar informes que den cuenta de distintos aspectos de la realidad educativa, generar agenda de trabajo, funcionar como un medio para la interacción de distintos organismos del área y colaborar con investigaciones periodísticas.

Para dar un ejemplo del trabajo que puede realizarse a partir del uso inteligente de la plataforma, el Observatorio presentó el informe “El camino a la graduación en secundaria: ¿Una misión imposible?”. En él se revela que solo el 60,7% de los alumnos que comienzan el primer año de la secundaria llegan al último año en el tiempo esperado. Es decir que “cada 8 minutos uno se queda en el camino”. Más de siete por hora y 157 por día. Entre otros puntos, el informe da cuenta de lo que denomina como “una brecha de género invertida”, ya que mientras en el primer año de la escuela secundaria las mujeres representan la porción minoritaria de la matrícula (48,5%), en cambio son mayoría entre los alumnos que se gradúan (54,6%). Cómo muestra de que los datos por sí solos representan apenas una máscara de la realidad, el informe también se permite arriesgar algunas hipótesis para explicar esta inversión. En primer lugar una inserción más temprana de los varones en el sector laboral, vinvulando la cuestión de manera oportuna al problema del trabajo infantil. También se menciona «una percepción por parte del alumnado masculino» de que “terminar la secundaria no sirve para generar una salida laboral”, además de un mejor desempeño académico de la mitad femenina de los cursantes. Este mismo informe fue presentado ayer ante la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

El Observatorio Argentino por la Educación es una entidad sin fines de lucro financiada con apoyo del sector privado, que además no cuenta con aporte ni del Estado nacional ni de los provinciales, aunque sí tiene convenio de colaboración firmados con muchos de ellos, con la intención de extender esa red de vínculos a todo el país. Cuenta además con la asistencia de 40 especialistas, referentes en todos los niveles del área educativa, que trabajan como consultores ad honorem y garantizan con su prestigio la labor iniciada. Que por otra parte aún se encuentra inconclusa. Ibarzábal mencionó que el Estado argentino realiza este tipo de registros de manera sistemática desde 1996 y tanto él como Víctor Volman, director técnico del Observatorio, aseguraron que la intención es sumar a la plataforma todo ese capital de información, además de mantenerla actualizada con los datos correspondientes a los últimos años, fundamentales para evaluar la evolución de la educación durante la gestión de Mauricio Macri.