Las sociedades pueden ser pensadas como mecanismos de producción de bienes, instituciones y subjetividad, pero también como dispositivos de generación de residuos y sobras. En su nuevo libro “Restos y desechos, el estatuto de lo residual en la política” (editorial Caterva), el politólogo y filósofo Eduardo Rinesi elige esta segunda posibilidad para analizar sus consecuencias en la reflexión teórica sobre la política.

“Me gustaría volver a preguntarme por qué es que la tragedia nos sirve para pensar los grandes problemas de la política”, propone el investigador, apelando al auxilio de clásicos como “Hamlet” y “El Mercader de Venecia”.

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Aunque más allá de las obras de William Shakespeare, Rinesi aclara que su inspiración fue “La reina del Plata”, la investigación de Francisco Suárez sobre la historia de los modos de tratamientos de los residuos sólidos urbanos, léase basura, en el área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires. “Es un trabajo – indica – que nos permite pensar la vida de una sociedad multitudinaria y completa a partir de los residuos que esa sociedad genera y con los que no deja de verse obligada a lidiar”. La obra no sólo recorre la historia del vínculo de los gobiernos porteños con la basura que producen, sino también los impactos que las decisiones políticas que se fueron tomando tuvieron sobre vastas zonas de la vida popular.

Al referirse a los términos “restos” y “desechos”, Rinesi reconoce que en el lenguaje corriente suelen ser usados como sinónimo, aunque advierte que convertidos en categorías teóricas suelen funcionar como conceptos nítidamente distinguibles y diferenciados. Aplicados a un campo diferente como el de la política, el autor propone pensarlos como “modos o dimensiones de lo residual en la política”.

Es en este punto cuando propone, a partir de las citadas obras shakesperianas, estudiar la llamada dimensión “residual” de la vida colectiva, para cuestionarnos “si la producción de bienes, riquezas, instituciones y subjetividades no tiene siempre, como su contracara necesaria, una dimensión de producción de restos, desechos, detritus, excedentes y sobras”.

“Si los propios sujetos que somos no son (no somos) acaso, restos, desechos, vestigios, de los procesos de los que está hecha nuestra vida y que nos constituyen. Y si no es acaso por ese motivo que para nombrar la actividad que nos permite comprender algo de esa vida usamos la palabra investigar, que quiere decir exactamente, hacer hablar a los vestigios”, concluye Rinesi.