Sin grandes luces, Francia se sacó de encima a Bélgica y se clasificó a la final del Mundial. Un gol de cabeza de Umtiti después de un córner ejecutado por Griezmann le alcanzó para llegar al último partido de la competencia. Después de doce años, a veinte de haber logrado levantar la única Copa del Mundo de su historia, los comandados por Didier Deschamps son finalistas y el domingo enfrentarán al ganador del partido entre Inglaterra y Croacia (miércoles a las 15). 

Como en otros juegos del Mundial, Bélgica controló la pelota, tuvo la tenencia, pero le costó encontrar los huecos para lastimar a Francia. Cada ataque pasó por los pies de Hazard, casi siempre activo, aunque le faltaron socios. Lukaku casi no la tocó y De Bruyne apareció de a ratos. Y los comandados por Robert Martínez fueron por momentos inofensivos, incapaces de generar peligro cuando Mbappé y compañía se refugiaron bien cerca de Lloris. 

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El 1-0 fue la ventaja con la que Francia se conformó. Fue la superioridad que usó para cerrar filas cerca de su arco y agazaparse para salir de contra. Le alcanzó con mantenerse firme en el fondo para resistir. Para meterse en la final otra vez. Para estar más cerca de consagrarse en Rusia.