La misma ciudad que lo destrató, con las heridas del Mundial de Qatar a flor de piel, se volvió a rendir a sus pies: Lionel Messi pudo saborear una dulce revancha al recibir su octavo Balón de Oro. A sus 36 años y en el día del cumpleaños de Diego Maradona, Messi volvió a consagrarse como el mejor del planeta tal como ocurrió en 2009, 2010, 2011, 2012, 2015, 2019 y 2021. David Beckham, quien ganó el trofeo en 1999, fue el encargado de entregárselo al arquero, quien superó en la terna final al francés Kylian Mbappé (Paris Saint Germain), y al noruego Erling Haaland (Manchester City).

Ya con el trofeo en su poder, y antes de hacer subir a sus tres hijos al escenario, recordó a Diego Maradona, quien este 30 de octubre cumpliría años. «Diego, esto es para vos», dijo Messi.

Emiliano «Dibu» Martínez, por su parte, logró el premio Yachine Trophy, al mejor arquero: fue muy emocionante cuando su propio padre, Alberto, subió al escenario para entregarle el trofeo. «El Gordo siempre me siguió a todos lados», dijo el arquero, conmovido. «Esto es un mimo más, lo mayor ya lo gané», acotó el Dibu.

La española Aitana Bonmatti obtuvo el Balón de Oro para el fútbol femenino. En este caso, el premio se lo entregó el mismísimo Novak Djokovic, otro número uno indiscutido, pero de tenis. La centrocampista del Barcelona y la Selección ha acaparado todos los títulos de 2023. Tiene 25 años y este este trofeo por segunda vez consecutiva.

Claro que el premio mayor de lo llevó el mejor jugador del mundo: Messi es el mayor ganador histórico del Balón de Oro con ocho trofeos, dos más que el portugués Cristiano Ronaldo, quien en esta edición 2023 fue uno de los grandes ausentes junto con el brasileño Neymar.

EArgentina y Francia son los países con más representación entre los 30 jugadores nominados al premio. 

El Balón de Oro llegó custodiado por dos fornidos encargados de seguridad, en una lancha, navegando por el río Sena, en un remedo cinematográfico.

El capitán de la selección campeona del mundo en Qatar 2022 volvió a París después de finalizar su contrato con el PSG y blanquear ya como futbolista de Inter Miami que su paso de dos años por la capital francesa «no fue como esperaba».