Ya sea por fines electoralistas, o por mero negocio, desde ciertos sectores se apunta a que al actual gobierno le vaya mal, como si ello no tuviera impactos concretos en la vida cotidiana de las argentinas y los argentinos.

En la semana, por ejemplo, los principales medios hegemónicos se hicieron eco de lo expresado por la agencia Bloomberg: “FMI rechazó pedido de Argentina de alivio temporal de recargos”, en virtud de filtraciones de una reunión en la que supuestamente se habría resuelto no aceptar el pedido de Argentina de eliminar las sobretasas. De haber sido así no habría nada para festejar. Una decisión de este tipo implicaría un mayor costo financiero por la deuda, unos 900 millones de dólares al año, es decir, menos recursos para que el Estado destine en salud, jubilaciones, etc.

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Sin embargo, en el marco de la Asamblea del FMI, los ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G20, integrado por los países que finalmente marcan la línea de lo que hace el FMI, señalaron en un comunicado: “Agradecemos al FMI su actualización sobre la política de sobrecargos y esperamos con interés seguir debatiendo en el Directorio Ejecutivo del FMI (…)”. Una contundencia que despeja cualquier duda. También expresaron: “apreciamos los recientes progresos realizados por el FMI para ofrecer opciones viables a los miembros con fuertes posiciones externas para canalizar voluntariamente una parte de sus DEG asignados, de acuerdo con las leyes y regulaciones nacionales, para ayudar a los países vulnerables”. Éstas son, ni más ni menos, que algunas de las propuestas que ha llevado nuestro país a los distintos foros y que aún se están analizando.

El Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI, que asesora a la Junta de Gobernadores, y del que participan 25 ministros/as de economía o finanzas de otros tantos países, más Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, se plegó a los dichos del G20: “Agradecemos al FMI por la actualización sobre la política de sobretasas y aguardamos con interés otros análisis conexos del Directorio Ejecutivo del FMI en el contexto del examen provisional de los saldos precautorios”.

En otro titular se afirmó: “con Kristalina Georgieva bajo sospecha, el acuerdo con el FMI podría complicarse”, tratando de instalar la idea de que la estrategia de negociación del gobierno podría frustrarse. Sin embargo, poco después, el Directorio del FMI reafirmó “su plena confianza en el liderazgo y la capacidad de la Directora General para continuar desempeñando eficazmente sus funciones”.

Hay sectores que parecen no ver con buenos ojos que el gobierno (y por ende el conjunto de la ciudadanía) tenga éxito en las negociaciones para regularizar una deuda insostenible y evitar un ajuste como el que firmó en su momento Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio).

Hoy no se están tratando de patear los problemas para adelante, ni hay un fracaso de la negociación, pero igualmente surgen desde la oposición y el establishment planteos similares a los que se escuchaban en la previa del arreglo con los bonistas privados en moneda extranjera, que finalmente el gobierno cerró de forma beneficiosa para el país.

Antes se arreglaba “como sea”, como hizo el anterior gobierno con los fondos buitre y con el préstamo del FMI. Hoy, como dijo el presidente Alberto Fernández, se intenta llegar a un acuerdo con el Fondo “tan pronto como sea posible”, pero no a cualquier acuerdo, sino a uno que sea “beneficioso para todos los argentinos y las argentinas”.

La puja alrededor de los precios

Desde el pico de marzo (4,8%) la inflación mensual ha seguido una tendencia decreciente, aunque con cierto vaivén. Es un proceso que debe ser consolidado. De hecho, el último dato del IPC (septiembre) registró un incremento mensual del 3,5%, un punto porcentual más que el valor de agosto.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, que había anticipado que habría un valor más alto en septiembre, proyecta que la inflación se reducirá de manera interanual a partir de este mes, puesto que se buscará “administrar el conflicto distributivo que es natural en un proceso de estas características, de una forma que asegure que el salario real crezca”.

Por ello, en la semana el gobierno firmó un acuerdo con empresarios para el mantenimiento del precio de más de 1245 productos de consumo masivo (que incluyen productos de Precios Cuidados) por 90 días, a valores del primero de octubre.

El nuevo secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, señaló su intención de “proponer un acuerdo social de responsabilidad Estado-empresarios” y expresó que lo que hay que lograr es que los empresarios “ganen por cantidad”, nadie pretende que pierdan.

Los precios en Argentina no aumentan por los controles. De hecho, cuando durante el macrismo se llevó adelante un esquema de desregulación, la inflación no hizo más que incrementarse. Hoy los precios aumentan en gran medida por la puja distributiva. Es el foco de mayor complejidad que el gobierno está tratando de encauzar de una manera virtuosa.

Estoy de acuerdo con la idea de que más que ganar por “unidad”, los empresarios debieran aspirar a ganar por “cantidad”. Ello significa que hay que ganar sobre la base del crecimiento. Las grandes empresas que aspiran a vivir del mercado interno deben preocuparse porque haya demanda para sus productos, más que buscar facilidades para el despido.

La condición necesaria para que haya mayor demanda es que exista un mercado solvente, y eso está en sintonía con el objetivo del gobierno de que haya empleo suficiente y salarios que alcancen para comprar más productos y que le empiecen a ganar a la inflación. De allí que en el proyecto de Presupuesto 2022 se establece que los salarios aumentarían 4% en términos reales. A su vez, este proceso debe estar acompañado por otras políticas que mejoren la capacidad de compra de las personas de menores ingresos.

Respecto a este tema, Alberto Fernández destacó en IDEA: “Crear empleo es algo que debemos abordar en forma conjunta, sin estigmatizaciones. No debemos ver al trabajo como un costo sino como inversión”. Además, sostuvo, en relación con las propuestas del espacio opositor: “Se repite la idea de generalizar esquemas indemnizatorios que sirven a sectores que tienen una alta tasa de rotación de empleo y también de informalidad. Hasta aquí no hay ninguna evidencia que muestre el éxito de esas lógicas”.

La economía argentina necesita del cebador de la demanda. Hay una enorme posibilidad de hacerlo funcionar, dada la importante capacidad instalada ociosa del aparato productivo. Se tienen las máquinas, ahora hace falta incorporar los/as trabajadores/as (más empleo) y los/as consumidores/as (más demanda). Esa es la rueda que hay que hacer girar.

De esto se habla cuando se alude a un modelo virtuoso. El otro, el antagónico, es el del Estado “canchero”, el de los salarios bajos y el de las exportaciones primarias con escaso valor agregado.

Es cierto que desde la oposición se apunta a debilitar como sea al gobierno. Es fundamental lograr la mayor cantidad de legisladores oficialistas en el Parlamento. De lo contrario se va a hacer más cuesta arriba en los dos próximos años avanzar con las políticas que se precisan, y que están orientadas principalmente a beneficiar a la ciudadanía, en especial la más necesitada. Cabe recordar que aún se están sufriendo los efectos de las dos pandemias, aunque, al aminorar la pandemia sanitaria, cada vez más sectores se van recuperando.