Los pronósticos de inflación del REM del Banco Central se mantuvieron estables en octubre en un 100% para 2022. Varias paritarias ya pudieron perforar ese tope. Pero son muchas más las que, por el momento, han quedado por detrás.

Según cálculos del Observatorio del Derecho Social de la CTA-A, los salarios registrados perdieron, en promedio, un 3,5% de su poder adquisitivo entre agosto de 2022 y el mismo mes de 2021.

Por eso, al interior del gobierno, que había prometido una recuperación del salario en 2022, se desarrolla un debate acerca del mecanismo para, de algún modo, sostener el poder adquisitivo del salario o, al menos, limitar el retroceso. Así lo reconoció el presidente Alberto Fernández al señalar que «estamos hablando con Sergio Massa del tema y cómo resolverlo».

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El ministro del Interior, Wado De Pedro, a su vez, declaró que la intención era otorgar una suma fija a los trabajadores registrados tal como había hecho el gobierno en diciembre de 2019 cuando, a días de asumir, estableció una suba compulsiva de $ 4000 para los salarios registrados que impactaron de manera diferente entre los distintos convenios y entre las diversas categorías al interior de cada uno de ellos.

La variante de una suma fija, sin embargo, es resistida por la mesa chica de la CGT, que la considera un mecanismo que afecta el ejercicio de las paritarias y achata la pirámide salarial. Así lo hicieron saber a la ministra de Trabajo, Kelly Olmos, en una reunión el martes pasado en la sede de UPCN. Al salir, Olmos reconoció que «desde el sector gremial, el consenso general es la paritaria». Unos días antes la titular de Trabajo había aclarado que «no se habla de una suma fija sino un bono de fin de año», dando a entender que se trataba de un debate saldado al interior del gobierno.

Sin embargo, el viernes, la vicepresidenta Cristina Fernández, en su discurso en la UOM, insistió: «Es necesaria una suma de fija que vuelva a darle capacidad al poder adquisitivo de los salarios» y, aclaró, «esto no va contra las paritarias».

Allí, Cristina deslizó además una variante de doble filo cuando, remarcando el notable deterioro en la participación de los salarios sobre el PBI, promovió que «el salario se pague en función de la productividad». Más allá de la coyuntura, se trata de una variante que, en general, defienden las patronales y empalma con políticas de flexibilidad laboral que priorizan la rentabilidad y no con el concepto de que el salario debe garantizar el valor de una determinada canasta de consumo familiar.

La irrupción de CFK en el debate volvió a exhibir la ausencia de un criterio común en la coalición oficialista que, a la vez, se refleja al interior de las organizaciones sindicales.

El sector liderado por Pablo Moyano insiste con la necesidad de una suma fija. Omar Plaini señaló a Tiempo que «una suma fija viene muy bien a muchos sectores y no invalida la discusión paritaria que es de carácter permanente».

Plaini señaló que «prefiero la suma fija porque hay sectores que tienen bonos instalados hace muchos años». El bono, además, no se integra al salario y, por eso, no lo recompone.

El mismo viernes, la CTA de los Trabajadores mantuvo una reunión con Kelly Olmos. Hugo Yasky, su titular, señaló a Tiempo que «le planteamos que se avance con una suma fija y Kelly Olmos volvió a plantear su objeción. Planteamos una mesa para hacer un mapa de los salarios reales. Existe un problema de dispersión».

Olmos había dicho al salir de la reunión con la CGT que «lo que es alternativo a la paritaria es cuando uno habla de una suma fija permanente, un bono es complementario».

Yasky señaló que «vamos a insistir con el planteo de la suma fija porque genera condiciones más difíciles a los remarcadores de precios para neutralizar los efectos distributivos de las paritarias». El dirigente de la CTA resumió que «la suma fija tiene la virtud de que acorta los tiempos de la recomposición y genera un efecto distributivo distinto que si es por goteo. El bono forma parte de una tradición de muchos gremios pero es un paliativo. La suma fija tiene otro impacto y otra dimensión, recompone el salario y levanta más a los que están más abajo».

Daniel Yofra, titular de la Federación Aceitera señaló a este diario que «el bono funciona a los que no están dentro del alcance de los aumentos. Los sindicatos tienen que tener libertad de negociación. Se puede dar un bono, pero para unos va a ser muy poco y para otros va  significar nada. Si es una suma fija, debe estar dentro del salario». Respecto del planteo de CFK de atar el salario a la productividad, el dirigente aceitero señaló que «no estoy de acuerdo, ya tuvimos una etapa donde decían que el salario debía ser por productividad, en la época del menemismo. La Federación Aceitera dice que los salarios los debe fijar la necesidad de los trabajadores y así lo dice la Ley de Contrato de Trabajo».

Una fórmula que ha sido efectiva para sostener y hasta recuperar poder adquisitivo es la que aplicó, mediante la huelga, el sindicato del neumático, con cláusulas gatillo que actualizan por inflación que incluso, permitieron incorporar porcentuales de recuperación del salario real. Sirven para neutralizar el efecto que, con criterio ortodoxo, remarcó Kelly Olmos cuando señaló que «los salarios contribuyen a la inflación en términos de expectativas» porque, de algún modo, generan previsibilidad y anclan precios con salarios.

El que no ha fijado posición por el momento ha sido el presidente de la Nación. Desde Trabajo aseguran que la comunicación y la decisión están en manos de Sergio Massa.  « 

Trabajo convoca al Consejo del Salario Mínimo

La ministra de Trabajo, Kelly Olmos, confirmó en su reunión con la CTA la decisión de reunir nuevamente al Consejo del Salario Mínimo durante la segunda quincena de noviembre.

Se tratará de la tercera reunión del organismo en lo que va del año y la cuarta decisión vinculada con su monto. Es que en marzo se había establecido un primer incremento anual del 45% con una revisión en agosto cuyas cuotas fueron adelantadas en mayo por decisión del entonces ministro Claudio Moroni a agosto de este año. Ese mes, además, se reunió nuevamente el organismo para añadir tres nuevas cuotas acumulativas para los meses de septiembre, octubre y noviembre que llevaron la suba para el período paritario hasta un 75% y a un 81% entre enero y noviembre.

La discusión interesa en particular a las organizaciones sociales porque los beneficios del Potenciar Trabajo representan un 50% del haber mínimo que en noviembre llegará a $ 57.900.

A la vez resulta una pauta para la jubilación mínima que no puede ser inferior al 80% (impactará de hecho en noviembre) y al haber mínimo docente inicial que deber estar por encima del 120%  de ese valor.