Carla Gaudensi fue electa en septiembre de 2019 como secretaria general de la Federación de Trabajadores de Prensa (Fatpren). Ejerció como delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) en la Agencia Télam durante el extenso conflicto por el despido de 354 trabajadores, que finalmente fueron reincorporados por la Justicia.

A dos años de que aquel Congreso la consagrara como la primera secretaria general mujer de la Fatpren, la Justicia dio lugar a una impugnación presentada por un sindicato que condujo a la intervención de la entidad sindical. Un nuevo Congreso realizado una semana atrás la ratificó en el cargo que ahora ejercerá hasta 2026.

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–¿Cuáles fueron los motivos de la intervención?

–Fue una presentación de un sindicato que tiene nula representatividad en la federación y que, en el Congreso pasado, no pudo presentar una lista y se retiró. Se conformó un secretariado elegido por la mayoría de las organizaciones sindicales que integran Fatpren. No obstante, recurrieron primero al Ministerio de Trabajo macrista en 2019 y luego a la Justicia hasta que un sector de la Justicia afín les dio la razón provocando una intervención. Nunca ocurrió en democracia, solo se registraron en épocas de dictadura. A los sindicatos adheridos nos preocupó mucho, sobre todo por la situación estructural de nuestra actividad.

–¿Hay riesgo de nuevas impugnaciones?

–El Congreso lo convocó el normalizador que había puesto el ministerio, según lo indicaba la Justicia. Sesionó con total normalidad. Desconozco si seguirán impugnando, pero como no encuentran sectores dentro de los sindicatos de prensa que validen su política, buscan una salida por la Justicia. Tienen la facultad de poder hacerlo, pero el interventor hizo todo en el marco del estatuto de la Federación. Se supone que no tienen margen, pero en esa organización no rige lo que es razonable o lo que expresa la voluntad política de los trabajadores.

–¿Quiénes fueron los principales perjudicados?

–Sale fortalecida la organización colectiva y se reafirman los sectores mayoritarios que estamos construyendo una federación más participativa. Los perdedores fuimos los trabajadores de prensa porque la intervención favoreció a las patronales y a los empresarios.

–En el medio se firmó la paritaria…

–Sí, junto con 17 sindicatos rechazamos lo que firmó el interventor con ADIRA, que fue por tres meses. Ya el lunes, apenas asumí, hicimos la presentación en el ministerio para reclamar la reapertura de la paritaria y nos convocaron para el viernes 8. La situación salarial en prensa es muy preocupante. Es un cuadro dramático. La inflación va a requerir estar en paritaria permanente. Ningún acuerdo al que lleguemos nos va a alcanzar porque la situación estructural indica que los salarios no sirven para cubrir lo básico. Queremos un salario mínimo profesional para prensa. Hicimos un plenario para discutir cómo arrancamos y ya nos declaramos en estado de alerta y asamblea y vamos a dar comienzo al plan de lucha.

–El viernes paró América TV. Antes Clarín, Diario Popular, Página/12, Perfil… El cuadro es muy conflictivo por abajo, ¿apuestan a unificar esa bronca en una medida nacional?

–Estamos en conflicto permanente. El salario es el tema que aglutina pero hay otros temas, como el de los empresarios que utilizan el dinero de los trabajadores para hacer sus negocios. Nadie puede pensar que América TV no puede pagar el aguinaldo. Es una forma que utilizan las patronales para disciplinar, para el día de mañana seguir precarizándonos, que es lo que fomentan. Tenemos que tener un colectivo organizado para discutir eso. Nuestra intención es nacionalizar lo más posible. Tenemos que desarrollar nuestra solidaridad de clase en todo el país. Si no somos nosotros los protagonistas de nuestros reclamos, nadie va a salir a pelear por nosotros y los empresarios van a seguir aprovechándose de eso.

–¿Cómo evaluás la actuación del gobierno en esta disputa con las grandes patronales de medios?

–Como trabajadora, siempre voy a considerar que nada alcanza. Más, cuando hay empresarios de medios que no solamente tienen el poder de generar la comunicación sino también un poder político y económico muy grande. Es un debate que inevitablemente tiene que atravesar al gobierno. En la Fatpren logramos que la normalización se haga en un tiempo corto. El ministerio no ha tenido una intencionalidad abierta de perjudicar a los trabajadores. Sí creo que ciertos debates, que hacen a la política de comunicación, tienen que darse. El Estado debe ejercer más presión sobre los empresarios de medios que hoy precarizan cada vez más a los trabajadores de prensa y que, a la vez, reciben bastante dinero de parte del gobierno.

–¿Creés que la CGT tiene que continuar en una posición de acompañar al gobierno o es hora de recuperar la calle?

–Hay debates dentro de la CGT, no todos los sectores tiene la misma posición. Incluso bancando a un gobierno nacional y popular, no es posible no hacerlo en las calles peleando por los derechos de las y los trabajadores. Nosotros nos ubicamos con los trabajadores en las calles peleando por sus derechos y por discutir con los que tienen el poder económico y generan grandes presiones sobre el gobierno y la sociedad. Si no salimos a la calle para posicionarnos y generar una relación de fuerzas distinta, no es posible discutir un ingreso diferente en nuestro país. Como central, tenemos que estar posicionados en ese lugar. No hay una posición unánime. Hay muchos sectores que apoyan (y apoyamos) a este gobierno que entendemos que, sin un proceso de lucha genuino de la clase obrera, eso no es posible.

–¿La división dentro del gobierno es un debate legítimo o es funcional a la vuelta de un gobierno de derecha?

–Los debates son genuinos y válidos. Dentro de un frente tan amplio, es normal que haya posicionamientos diferentes. Sí creo que no es lo mismo tener un gobierno abiertamente neoliberal que, por ejemplo, sigue diciendo que cerraría la agencia pública de noticias. La derecha defiende sus intereses y los tiene claros. Dentro del Frente de Todos, e incluso de la izquierda que plantea otra forma de defensa de los sectores populares y los trabajadores, hay sectores que están en tensión y que está bien que se expresen, siempre teniendo en claro que lo que necesitan esos sectores que están excluidos y los trabajadores que la están pasando mal es discutir quiénes generan los aumentos de precios para socavar cada vez más los salarios. «