La escalada del dólar del lunes y el martes pos PASO golpeó a una economía que ya venía machacada por la caída de la producción y el consumo en medio de una elevada inflación. El resultado ha sido que se perdieron las referencias de precios y, por ello, se están rompiendo las cadenas comerciales.

La consecuencia final podría ser una paralización del comercio, con sus efectos recesivos sobre la ya maltrecha economía, y un fuerte desabastecimiento de productos de todo tipo.

Este martes se conocieron los casos de diversos comercios –desde supermercados mayoristas hasta concesionarias de autos- que habían decidido dejar de vender al público porque su proveedor aumentó los precios o no le vende.

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Víctor Fera, dueño del supermercado mayorista Maxiconsumo, observó que si bien está recibiendo los pedidos ya realizados a los fabricantes, decidió no hacer nuevos dado que implicaría convalidar subas de precios de hasta el 20 por ciento. “Los productos que están pendientes de entrega, los están entregando (los fabricantes) a regañadientes, quejándose; pero nuevos pedidos hoy no, porque si te van a levantar nuevos pedidos te van a hablar de listas con el 20 por ciento y uno no se puede apresurar enloquecidamente”, aseguró en diálogo con Radio Continental.

Fera agregó que no dejó de vender al público aunque admitió que ya está modificando los precios de los artículos que ofrece. “En este momento no estamos cambiando precios, casi ninguno, pero en algún momento lo vamos a tener que hacer porque no nos queda otro remedio”.

Alberto Guida, presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam), le dijo al portal de noticias Infobae que “hay una suspensión generalizada de ventas por parte de las empresas proveedoras. Desde ayer (lunes) no se pueden realizar nuevos pedidos y a los que estaban pendientes de entrega se le quitaron los descuentos que estaban previstos”.

Alberto Príncipe, presidente de la Cámara de Comercio Automotor, aseguró que los fabricantes de autos dejaron de proveer a los concesionarios. “El auto es dólar. A los insumos importados hay que sumarle que las autopiezas que se hacen acá tienen a su vez insumos importados. Las fábricas pararon las ventas, no tienen listas de precios actualizadas. Mi concesionario hace exactamente lo mismo porque si no tiene lista de reposición, es decir, no sabe si después va a tener que reponer al doble un vehículo igual”, detalló. “Estamos paralizados como el resto del comercio”, subrayó.

La consecuencia de esta ruptura en la cadena comercial es que aquellos que habían reservado un auto ahora no pueden concretar la operación.

“No es que no se lo vendo por capricho, sino por una cuestión financiera. El sector está muy deteriorado, perdió mucha plata en el último año y lo que está haciendo es protegiendo su subsistencia y mantener el empleo que queda”, agregó Principe.

Pero el problema del desabastecimiento comienza a plantearse en rubros más elementales como el del pan. El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, tuvo que salir este martes a afirmar que su sector, el de los fabricantes de harina, no está acaparando el producto.  “Nuestro sector está entregando la mercadería”, afirmó.

Con todo, Cifarelli consideró “estamos esperando que la cuestión (del valor del dólar) se estabilice; no espero ni que retroceda ni avance, sino que se estabilice para poder trabajar”.

El directivo de FAIM salió al cruce así a las declaraciones que horas antes realizó el presidente de la Asociación de Panaderos de Rosario, Gerardo Di Cosco, quien advirtió que “nos han informado que han suspendido la venta de harinas, debido a la inestabilidad que hay en el dólar”.

“Hay una preocupación muy importante. No venden harina en todo el país porque están esperando que se acomode el dólar, pero yo no puedo aumentar por aumentar, la gente tiene que seguir llevándose el pan”, enfatizó Di Cosco.

Un empresario pyme le dijo a Tiempo que de 10 pedidos que tenía hechos a los proveedores, recibió ocho mientras que otros dos no le llegaron. “Los empresarios pyme estamos viviendo las dos situaciones que suceden hoy. De una cantidad de órdenes de compra, te concretan una parte, pero la otra parte te la quieren renegociar a un precio mayor o directamente te la cancelan”, añadió.

La decisión de las empresas proveedoras –los fabricantes- de remarcar sus precios o dejar de vender hasta que se estabilice la moneda golpea en todo el país.

Según el portal Sur54.com, la presidente de la Cámara de Comercio de Ushuaia, Claudia Fernández, aseguró que los comercios dejan de vender por falta de precios de referencia o suben los valores ante la incertidumbre. “Hay algunos comercios que ya han subido sus precios y otros están sin vender, porque la reposición después sería difícil”.

“Estamos muy expectantes por saber qué va a ocurrir. Hay muchos rubros que no tienen precios en sus productos, como es habitual cuando suceden estas corridas cambiarias”, dijo Daniel Bustamante, presidente del Centro Comercial de Santa Fe, al diario El Litoral de esa ciudad.

Incluso en el universo digital se está verificando la paralización de las ventas. Según informó el portal IproUp, personas se quejaron de que no podían comprar por la plataforma de comercio electrónico Mercado Libre ya que los vendedores cancelaron las ventas. “Los vendedores no quieren vender barato los productos importados (…) prefieren retener la mercadería antes que descapitalizarse”, consignó una fuente.

Pero el problema del corte de la cadena comercial llega en un momento en el que la demanda se encuentra en su mínima expresión, con caídas permanentes en todos los índices de venta minorista y consumo.

Al respecto, un fabricante de artículos de consumo masivo consignó que paralizó sus ventas porque no tiene demanda de las grandes superficies, las que, a su vez, ven con preocupación cómo que sus locales están cada vez más vacíos.