A última hora del viernes el gobierno anunció que realizó el primer giro de fondos del llamado Fondo Estabilizador del Trigo Argentino hacia la industria molinera, tras una semana de intensas idas y vueltas con el sector privado.

El monto de $ 1394 millones se destinó a subsidiar las bolsas de harina 000 y 0000, tapera, semolín, premezcla e integrales, «lo que representa toda la cadena de ese grano destinada a la alimentación humana», destacó el comunicado oficial que consignó que la asignación fue para las empresas Molino Cañuelas, Molisud (Jacinto Arauz) y Molinos Florencia.

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Molino Cañuelas se destaca entre las de mayor peso específico en el mercado molinero y la de más protagonismo en la formación de precios.

Con el subsidio, los precios de las bolsas de 25 kilos, sin impuestos ni costos logísticos, pasaron a estar entre $ 1200 para la común 000 y $ 1440 para la 000. Esa misma bolsa se vende en la actualidad a $ 2000. En los casos de harinas acondicionadas y especiales, el costo de la bolsa será de $ 1800, el mismo valor de las premezclas y harinas integrales.

También cambia el precio a granel, que se vende por tonelada, que oscilará entre los $ 47.100 para la común 000 y $ 56.520 la 0000.

A todos los precios anteriores se agregarán los costos logísticos por región, que serán 3,5% en CABA y provincia de Buenos Aires; 5,5% en las regiones de Centro, Cuyo y Litoral; y 7% en NEA Y NOA. En la Patagonia, el agregado será del 8 por ciento.

Al dar a conocer la novedad, el gobierno señaló que el fideicomiso está activo desde su lanzamiento en abril pasado y subrayó que en este último mes estuvo negociando con las empresas.

El debate

El anuncio del primer giro se produjo al cabo de varios días de reuniones entre la Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Roberto Feletti, empresarios molineros y fabricantes de productos derivados de la harina.

Coincidió con otra novedad significativa: en el marco de una reorganización del gabinete económico, la dependencia pasó a operar en la órbita del Ministerio de Economía, un movimiento que se interpretó como un cambio estratégico para abordar la problemática de la inflación. Feletti fue justamente quien ha venido fogoneando una suba de las retenciones al trigo para separar con más vigor el precio local del internacional, medida que incluso respaldó el presidente Alberto Fernández el viernes.

En el diálogo sobre el fideicomiso del trigo, las empresas manifestaron resistencia, específicamente la Federación de la Industria Molinera (Faim), que reúne a las grandes del sector. El martes pasado, al día siguiente de la reunión con Feletti, el titular de esa entidad, Diego Cifarelli, insistió en una entrevista con El Destape con que el aumento de la harina y derivados obedece a razones coyunturales y que para contener las subas en el mercado doméstico existen medidas más efectivas que el fideicomiso.

La tensión motivó un posicionamiento de los panaderos, que repudiaron a los molinos de mayor envergadura. «La única solución para contener el precio del pan es que el gobierno regule el precio de la harina en el mercado interno», publicó la Federación Industrial Panaderil bonaerense (FIPPBA).

En Comercio Interior le bajaron el tono a la polémica que se generó desde la Faim. «Ellos presionan hasta último momento para tratar de sacar algo más de beneficios en la mesa de negociación», analizó un vocero en diálogo con Tiempo.

«Siempre van a presionar y esta semana tuvieron una actitud cambiante, fuero y vinieron, pero el hecho de que ya esté en funcionamiento va a hacer que todo se ordene por su propio peso», agregó.

En sentido inverso a las grandes molineras, las pequeñas y medianas nucleadas en la cámara Apymimra destacaron la propuesta y pidieron mayor participación. El gobierno se comprometió a hacer gestiones en la Afip porque el ingreso al fideicomiso «requiere regularidades impositivas y tributarias que esas empresas no siempre tienen». «