La subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones es un mal endémico que afecta al comercio exterior argentino. Ambas modalidades de fraude fiscal son aplicadas con constancia por empresas de todo tipo, a las que se les suman técnicos, tanto del sector privado como del público, que ayudan a viabilizarlas.

Los dólares que surgen de estos ilícitos van a parar al circuito financiero, que los deriva hacia el exterior o los blanquea en el país. Esta sangría es tolerada incluso por las autoridades, a pesar del stress cambiario que afecta a la economía local .

En el último tiempo, las empresas sumaron un nuevo comportamiento ilegal: dejaron de liquidar los dólares de las exportaciones. Esto quedó en evidencia cuando el ministro de Economía y candidato oficialista, Sergio Massa, habilitó el nuevo régimen cambiario por el cual las exportadoras pueden liquidar el 30% vía el mercado financiero. Ese «estímulo» derivó en un incremento de esas liquidaciones, con dos efectos. De un lado, el BCRA pasó a ser comprador neto de dólares (U$S 690 millones en dos semanas) y la mayor oferta de dólares financieros derivó en una baja de sus precios.

Los lazos

Tanto la alteración del valor de las operaciones de comercio exterior como la no liquidación de las ventas externas hacen mella en un gobierno débil que responde con concesiones. Y en su afán de mostrar otra cara menos condescendiente, Massa se muestra activo a través de la AFIP y la Aduana.

La Aduana está muy activa desde la asunción de Guillermo Michel. El allanamiento a la cueva de Ivo Rojnica ha puesto al descubierto una madeja que llega hasta el narcotráfico pero también a las operaciones de comercio exterior.

Michel dijo el viernes que Rojnica concentraba las transferencias mayoristas  que blanqueaban los dólares  ilegales por medio de operaciones financieras con bonos (el llamado contado con liquidación, que permite depositar los dólares en una cuenta del exterior). Nimbus, una de las sociedades interceptadas por la justicia a pedido de Aduana realizaba las transferencias operando a través de tres sociedades propias en Hong Kong y otras cinco en Estados Unidos.

Michel detalló que «ese dólar negro en muchos casos se nutría de agencias de turismo que sobrefacturaban paquetes turísticos para fugar al exterior y en otros casos con maniobras de sobrefacturación o de subfacturaciones donde simulaban operaciones, inflaban el valor de las importaciones y dejaban los dólares en negro».

Michel agregó que la operatoria era diaria y de ida y vuelta, involucrando tanto a los dólares excedentes generados en el país como los que ya estaban efectivamente depositados en el exterior, y triangulando entre Hong Kong, Suiza y Estados Unidos. En este esquema, Rojnica ofrecía, además, la apertura de cuentas en Islas Vírgenes Británicas.

Las operaciones ilegales vinculadas al comercio exterior incluyen la sobrefactuiración del costo de los fletes llevados acabo por empresas radicadas en el exterior. En ese esquema entraría la firma Seabird SA, cuyas operaciones ilegales, según la Aduana, sumarían más de U$S 20 millones. La información indica que hubo sobrefacturación a fin de obtener dólares al precio oficial que fueron al exterior y luego reingresaron al país. Otras firmas que están bajo la lupa de las autoridades son Maxicontainer y Contienes.

Bancos

El viernes, la policía junto con Aduana y AFIP, allanó seis bancos a fin de conseguir las filmaciones y datos que pudieran dar información sobre los movimientos de las cajas de seguridad de Rojnica.

La movida se hizo por pedido de los jueces federales Marcelo Martínez de Giorgi y Federico Villena. La investigación se centró en cámaras de seguridad y registros fílmicos de los bancos ICBC, BBVA, Ciudad, Santander, Macro y CMF Corporativo. En la justicia destacan el sostenimiento de los equipos que vienen investigando, tanto en las casas de Bolsa, como las empresas de turismo y las cuevas, en el marco de la búsqueda de pistas de manejo de dólares ilegales y de presunta fuga y lavado de divisas. «