Las medidas económicas dispuestas entre el domingo y el lunes último significarán un esfuerzo fiscal de $ 729.000 millones. Esa es la suma que el gobierno deberá desembolsar, o bien que dejará de recaudar, para llevar a la práctica todos sus anuncios.

Allí se engloban tanto los bonos extras otorgados a jubilados y pensionados que cobran los haberes mínimos, como los incrementos en la Asignación Universal por Hijo, la Tarjeta Alimentar y las becas Progresar. También se incluyen los incrementos salariales por suma fija al personal estatal. Los que corresponden a los empleados de empresas privadas también terminarán siendo, en parte, absorbidos por el Estado, ya que en los próximos meses las micro, pequeñas y medianas empresas podrán descontar de sus contribuciones patronales entre el 50 y el 100 por ciento de esas sumas.

El cálculo sobre el costo fiscal de las medidas fue realizado por el titular de la AFIP, Carlos Castagneto, al confirmar que ese organismo dejará de percibir por seis meses la parte del componente impositivo que abonan 1,8 millones de monotributistas. «Este es un gran esfuerzo del Estado nacional que incluye a todos los sectores», dijo el funcionario, quien fundamentó la necesidad de las medidas en que «esta devaluación que sufrimos a través de un pedido del Fondo Monetario Internacional no se vea reflejado en los bolsillos» de la población.

El monto, equivalente al 0,5% del PBI, representa un tercio de los $ 2,2 billones de déficit primario de las cuentas públicas ya registrado entre enero y julio, de acuerdo a los números de la Secretaría de Hacienda. Con este agregdo, el resultado se acercará peligrosamente al tope de $ 3,3 billones (1,9% del PBI) prometido al Fondo Monetario Internacional para todo el año 2023.

Sin embargo, la cuenta no es lineal porque el gobierno consiguió financiamiento adicional para parte de esos gastos. Uno de los préstamos obtenidos por el ministro Sergio Massa en su reciente viaje a Estados Unidos fue precisamente para cubrir los planes de Tarjeta Alimentar y AUH: lo otorgó el Banco Mundial, por U$S 450 millones.

Además, en el Palacio de Hacienda creen que este refuerzo en los ingresos de los sectores más vulnerables permitirá mantener el nivel de consumo y por ende, la recaudación tributaria. Roberto Feletti, exsecretario de Comercio y uno de los economistas de cabecera del oficialismo, vaticinó un “shock de recuperación del consumo” como consecuencia de estas medidas. “Es una política de ingresos agresiva, que abarca tanto jubilaciones, asalariados informales y asalariados formales», destacó en declaraciones a FM La Patriada. “Si lográs estabilidad cambiaria, producto de los desembolsos del FMI; un acuerdo de precios trimestral consistente, con una pauta y un sendero que se cumpla; y lanzás una política de ingresos agresiva, vas a tener una recuperación fuerte del consumo en la última fase del año. Es muy positivo», pronosticó.