Ya son varios los gremios que lograron adelantar sus cláusulas de revisión pautadas entre los meses de septiembre y enero de 2022 para llevar sus acuerdos salariales fijados entre un 30 y un 35% hasta el 45 por ciento.

Algo similar ocurrió con el aumento del 35% del salario mínimo vital y móvil cuyas cuotas pautadas inicialmente hasta febrero de 2022 fueron adelantadas por el gobierno hasta septiembre cuando se espera un nuevo incremento de unos diez puntos adicionales. También se sellaron acuerdos salariales que, de movida, fijaron subas por un monto de alrededor del 45 por ciento.

Sin embargo, la inflación no da tregua e incluso ese nuevo umbral del 45% amenaza con plasmar otro año de pérdida del poder adquisitivo de los salarios registrados. Así las cosas, el escenario está muy lejos de viabilizar una recuperación del poder adquisitivo resignado en los últimos años.

Es que, si bien los datos publicados por el Indec esta semana indican que, para mayo, los salarios registrados públicos y privados se incrementaron un 3,3% al igual que la inflación, en el acumulado anual surge que el retroceso del salario real registrado llegó hasta un 5,4% a partir de una caída del salario de los empleados públicos del 8,46% y de un 3,7% para los empleados privados.

Pero además, los pronósticos que surgen del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA indican que la mediana de las previsiones de unas 50 consultoras privadas e institutos universitarios locales e internacionales estiman una inflación acumulada hasta diciembre de este año del 48,2% y de un 43,1% para el período de junio 2021 a junio 2022. Ya en ese mes de este año la suba de precios acumulada con relación al mismo mes del año anterior superó el 50 por ciento.

En los primeros cinco meses del año la suba de precios acumuló un 21,5% solo superada por los salarios privados registrados que se incrementaron un 23,2%, mientras que los haberes de los empleados públicos lo hicieron un 19,47% y los salarios no registrados se incrementaron apenas un 12,45% plasmando un retroceso del 7,5% en el poder adquisitivo en apenas cinco meses.

En este caso, sin embargo, el registro sirve en términos estadísticos pero no termina de plasmar la realidad puesto que el dato, surgido de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y no como los otros que surgen de los registros oficales del SIPA de la Afip, se carga con un rezago de cinco meses.

En lo que hace al salario registrado promedio, la suba de los haberes acompañó la inflación durante los cinco meses que van del año pero no sirvieron para recomponer la pérdida sostenida en el último año.

Esa situación se pone de manifiesto también en los datos que surgen de la Cuenta de Generación de Ingresos (CGI) del Indec que muestra que, entre el primer trimestre  de 2020 y el mismo período de este año, la apropiación del valor agregado de la economía sufrió una distribución regresiva.

Es que, mientras en 2020 la remuneración del trabajo asalariado representaba un 49,8% del valor agregado bruto, en el mismo período de este año, esa participación se redujo hasta el 46,1 por ciento.

Del otro lado, el excedente de explotación bruto equivalente a las ganancias empresarias se elevó desde un 35,2% hasta el 40,2% del valor agregado de la economía que, de todas formas, sufrió un retroceso de alrededor de diez puntos.

Para revertir esa situación acumulada, claro, la nueva pauta debería estar más cerca de un 55% o 60% que del 50% que se perfila en algunos contados nuevos acuerdos.

UATRE firmó por 48,6%

La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores liderada por José Voytenco selló un acuerdo en el marco de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario para llevar el salario del peón rural hasta los $59.450 a partir del 1° de octubre de este año.

Se trata de un incremento del 48,6% que se ejecutará en dos cuotas y se perfila como uno de los incrementos más altos del ejercicio 2021.

Al mismo tiempo, el SMATA de Aldo Pignanelli firmó un nuevo acuerdo por tramos trimestrales que alcanzó un 11,3% para el período julio-agosto y acumula una suba del 43,2% en lo que va del año que, proyectado al total, podría superar el 50%.

El sindicato de aceiteros, que luego de 21 días de huelga en diciembre había acordado un salario incial de $92.650 y revisión en agosto 2021 ya reclamó llevarlo hasta $108 mil.