Cuatro empleados asisten a un genocida de la última dictadura cívico militar, que padece Alzheimer. Cumpliendo prisión domiciliaria, y dada su avanzada edad, depende de estas personas, quienes deben ocuparse día y noche de él.  Pero motivados por el aburrimiento, la desidia y la precariedad laboral, este pequeño grupo de trabajadores encuentra diversión en hostigar al anciano con gestos de violencia que pueden variar peligrosamente su intensidad y alcance. Ese es el nervio central de Estertor, la segunda película dirigida por la dupla formada por los cineastas Sofia Jallinsky y Basovih Marinaro (la primera fue Palestra, de 2021), que llega este jueves 31 de agosto en calidad de estreno a la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín.

Mas allá de su debut ante el público porteño, el film supo recorrer un derrotero entre los que se encuentra el Festival Internacional de Cine de Gijón, en España, donde Estertor ganó el Premio a la Distribución, y más recientemente, la película obtuvo el Premio del Público y una Mención del Jurado en el 7mo Festival Nacional de Cine de General Pico, donde la temática y el tratamiento para nada convencional, y cargado de humor negro, caló hondo. “Un estreno siempre es algo más que interesante, pero en este caso mucho más, porque juega con el contexto político en el que estamos actualmente. Nuestra película tiene mucho que ver con eso, porque le dimos vida a unos ciudadanos desinteresados por la política y por la historia. A la vez, son víctimas de un sistema precarizado, entonces a raíz de todo lo que pasó con el film, a nosotros, como directores y responsables, se nos vuelve todo más intenso”, dice Sofia Jallinsky. A su lado, Basovih Marinaro otroga otra mirada: “Es así, pero me gustaría aclarar que también es un poco angustiante. El cine siempre tiene esas particularidades”.

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Estertor es fruto de múltiples factores sociales que están presentes en la película: “Todo comenzó en 2020. Recuerdo que estaba viendo películas del griego Yorgos Lanthimos, que tiene cosas en sus producciones que me atraían, con códigos especiales, y con personajes también no menos especiales por las temáticas que trabajaba”, recuerda Marinaro sobre los primeros impulsos que motivaron a su nueva película. “La idea era también poder llevar a la pantalla un análisis sobre las prácticas de ciertas personas que habilitan sus propios códigos y las dinámicas del poder que funciona entre ellas”, aclara la directora en relación a lo que ocurre entre esos pocos metros del departamento donde transcurre la acción, y con esas pocas personas.

En términos de composición del film, la pareja de realizadores se sumergió en una búsqueda que benefició al trabajo final de la producción. “Una noche, un amigo me contó que su padrastro tuvo Alzheimer, y que eso, a la vez, le disparó otras cuestiones. Su experiencia nos ayudó a investigar sobre ciertas situaciones puntuales de la enfermedad que se plasmaron en la película, así que de una o varias formas, ese trabajo de campo se hizo”, aclara Marinaro. Por su parte, Jallinsky señala, en cuanto al sesgo político-social de Estertor: “Hubo varias instancias en relación a ese tema. Yo tengo un tío desaparecido, pero también fui a un colegio con gente bastante de derecha, que reivindicaba el accionar de los militares o creía en la teoría de los dos demonios. Eso era angustiante porque era perturbador, así que lo que intentamos hacer con la película era analizar y observar a esas otras personas, en este caso a los personajes que tienen esas características y que también están de alguna manera en nuestra historia”.

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Sobre las devoluciones que tuvo el film en su paso por los festivales los directores cuentan: “Estuvimos en España y ahí fue la premiere internacional el año pasado. La verdad es que el recibimiento fue muy agradable, porque a la gente y a los críticos les gustó lo que habían visto y se armaron varios debates al respecto”, aclara el director. A propósito de esto, Jallinsky aclara: “Fue buenísimo lo de los debates, porque esta es una película que da para hablar mucho, porque genera otras tantas sensaciones en el espectador. A raíz de eso, al término de cada función finalizamos hablando de temas complejos, que estaban muy buenos desde el análisis. Lo mismo pasó cuando la proyectamos en General Pico, porque generó devoluciones varias, sobre todo de la gente más joven. A las personas más grandes lo que se les notaba era un estado de conmoción más notorio, así que veremos que sucede con el estreno en Buenos Aires”.

Las últimas elecciones instalaron ratificaron la presencia en la Argentina de la ultraderecha, algo que para los directores de Estertor no pasa desapercibido. “Es espantoso lo que está sucediendo. Lo que nosotros intentamos con la película es hablar de temas incómodos, para tratar de entender por qué se están dando estos fenómenos, sobre todo para poder intentar desarrollarlos”, aclara  Jallinsky de manera sentida. “Se dijo que esta película ahonda en los microfascismos cotidianos. Espero que no, pero tal vez sea lo que estamos por vivir, porque como directores nos imaginamos que un posible votante de Milei está dentro de la película. Me refiero a seres apolíticos, personas explotadas que son empujadas por la sociedad a votar a quienes votan”, concluye  Basovih Marinaro.


Estertor

Una película de Basovih Marinaro y Sofia Jallinsky. Con Cecilia Marani, Vero Gerez, Sebastián Romero Monachesi, Raquel Ameri, Alejandro Russek y Antonio Vázquez. Estreno: jueves 31 de agosto a las 21. Funciones viernes 1, sábado 2 y domingo 3 de septiembre a las 21; Martes 5, miércoles 6 y jueves 7 de septiembre a las 18, en la Sala Leopoldo Lugones, Teatro General San Martín, Avenida Corrientes 1530.