A medida que van acaparando la industria del entretenimiento, las plataformas dirimen su liderazgo diversificando propuestas y buscando esa hendija por donde entra la luz de las historias que nadie contó, o de las formas en que nunca se abordaron. La Argentina tuvo una presencia sostenida y con títulos notorios: desde el reestreno (con aggiornamientos técnicos) de Okupas hasta Maradona: Sueño bendito, las producciones locales se afianzan y salen a al mundo. El segundo año de pandemia también puso en pantalla emociones fuertes, ya sea por reales y reconocibles o por salvajes y fascinantes. Así, la ciencia ficción y el terror legaron grandes títulos a la ya extensísima oferta. En cuanto a documentales y docuseries, 2021 fue un año de verdadros hallazgos: para muestra basta una canción de los Beatles y todo lo que reveló Disney+ con Get Back. Antes de las vacaciones, un apunte de estos doce meses en los que el show siguió, y a todo vapor.  


El juego del calamar

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Exponer las miserias de un mundo en decadencia es una destreza artística que los directores surcoreanos pueden jactarse de manejar con maestría. En medio de la pandemia y los reveses que nos propinó a lo largo y a lo ancho de un planeta ya en crisis desde antes, Hwang Dong-hyuk imaginó una pesadilla que golpea las puertas de lo real y el público lo siguió hasta el fin, al punto de que El juego del calamar es hasta ahora la serie más vista en la historia de Netflix. Ponerse un traje estrafalario, encaminarse a un lugar desconocido y competir hasta morir por una tonelada de billetes que aseguren el destino a uno y la tumba al resto, sin dudas es una exageración. Pero a juzgar por el suceso que la serie representó y el poderoso relato de sus 9 capítulos, los fantasmas de la vida (pos)moderna vuelven cada vez más permeable los límites entre realidad y ficción. Y eso, aunque asuste, siempre convoca.


Get Back

Cuando creíamos haber escuchado y visto todo acerca de The Beatles, Disney+ sacó el mejor as debajo de la manga y noqueó a la audiencia con Get Back. El milagro se basa en una compaginación magistral de Peter Jackson, quien dio forma de documental a ocho horas de material descartado de Let It Be, la película de 1970 de Michael Lindsay-Hogg. La etapa de composición, ensayos y grabación de aquel álbum, con sus entretelones creativos y de los otros (como la repentina partida de George Harrison de la banda) son leídos por el director de forma cronológica, lo cual potencia aún más el efecto de estar asistiendo a ese momento bisagra de su carrera. Además de asomarse a la cotidianidad de los músicos hay otras celebraciones, como escuchar temas inéditos (“One After 909”) u otros que luego serían parte de los destinos solistas de Lennon o Harrison (como “Gimme Som Truth” y “All Things Must Pass”, respectivamente). Y el icónico recital en la terraza de Apple records es uno de esos tramos que bien hacen valer al todo por una de sus partes.


Okupas

El reestreno en Netflix de la icónica serie de Bruno Stagnaro significó uno de los éxitos más importantes del año, y un verdadero hallazgo no sólo para la enorme audiencia de la plataforma, sino para las nuevas generaciones de argentinos y argentinas. Remasterizada y con flamante banda de sonido a cargo de Santiago Motorizado, la producción de Ideas del Sur que irrumpió hace 21 años en la televisión local revalidó así su categoría de clásico. Con partes iguales de tensión y emotividad, pero lejos de los golpes bajos, el guión de Okupas logra atrapar a partir de una historia reconocible pero con un tratamiento único: un grupo de amigos persigue su destino en una ciudad hostil, bordeando los límites de la marginalidad y la delincuencia, como parte de una búsqueda propia y la necesidad ulterior de encontrar “un lugar de afecto”, como Stagnaro apuntaba a Tiempo. La gran realización  y las actuaciones de Rodrigo de la Serna, Ariel Staltari, Diego Alonso y Franco Tirri, así como la magia de personajes como el Negro Pablo, hiceron de Okupas pasión de las multitudes de 2021. 


Maradona: sueño bendito

Como todo lo que gira en torno a la figura del inmenso futbolista, el estreno de Maradona: sueño bendito fue uno de los eventos más esperados del año que termina. Hacía rato que la opinión pública venía siguiendo el peloteo de cartas documentos y desencuentros entre la familia del jugador y la producción de la biopic. Con una gran producción de Amazon Prime y dirección de Alejandro Aimetta, por fin el 29 de octubre (cumpleaños del astro) llegaron las imágenes tan esperadas: el Diego de los Cebollitas, el de Fiorito, el de la infancia pobre y los sueños gigantes. El prodigio que de adolescente llega a Argentinos Juniors y se enamora de su vecina, Claudia. Y también el del Nápoli, los excesos, la era Coppola y la gesta del Mundial ’86. Hay ficción y realidad entremezcladas, con muchas imágenes de archivo y un ida y vuelta en la cronología que contrasta esos años de gloria hasta el triunfo en México con aquella sobredosis del ídolo en Punta del Este. Aunque desde lo artístico no todo son goles, Maradona: sueño bendito no deja de ser un (conmovedor) gran entretenimiento.


Mare Of Easttown

Ahí donde va Kate Winslet, brilla. El revuelo -por la positiva- que despertó su papel como la detective Mare Sheehan en la miniserie de HBO es la comprobación indiscutida de que su halo es cosa seria. En un pueblo chico, Mare, una policía con una fuerte convicción del deber, no será la clase de protagonista que se hace querer fácilmente, ni por los personajes que la circundan, ni por el público. Malhumorada, desprolija y con una vida que desde joven le pesa como al 99% de sus vecinos y amigos, Mare conseguirá, de cualquier forma, transformarse en esa heroína de uniforme que siempre quiso ser. En el camino hacia su objetivo habrá ambigüedades, traiciones y verdades que como puñales, se hacen notar; todos esos embates que a Mare, como al resto del mundo, vuelven más humana. La enorme actuación de Winslet y ese pulso son, sin dudas, lo que consagraron a esta producción como una de las mejores de 2021.


It’s a sin

Russell T. Davies volvió al ruedo para contar otra historia del colectivo LGBTIQ+, pero esta vez en clave revisionista: los años 80 signados por  la aparición del virus del SIDA. Con Queer As A Folk, el trabajo hasta ahora más celebrado del guionista, operando como garantía de calidad, tanto el tema como la impecable factura convirtieron a la miniserie en uno de los sucesos del streaming. En 1981, un grupo de chicos y chicas de la Inglaterra campechana emprenden su viaje iniciático a Londres, y sus ritos de  pasaje -del pueblo a la gran ciudad, de la opresión familiar a la emancipación, y sobre todo, de la inexperiencia a la exploración sexual- estarán mediados no sólo por sus propias biografías, sino por el universo de significaciones que el VIH puso en órbita. It’s a sin es una postal más sórdida, aunque complementaria en su contraste, que ese desparpajo festivo que hizo de de Queer As A Folk una gran serie. Lo que tiene en común es un tratamiento (ideológico y estético) cautivante y fuera de toda previsibilidad.   


Misa de medianoche

El director Mike Flanagan marcó la producciones de Netflix de este 2021 con su inquietante fórmula de extraño- llega-a-un-pueblo-chico más un ingrediente secreto: la religión. Quien desembarca en la isla de Crokett es un joven sacerdote, y su arribo se espeja con el retorno de un expatriado de la comunidad, de oscuro pasado. Desde que el cura se hace cargo (también inesperadamente) de la iglesia del lugar, muy pronto sus habitantes se encontrarán con situaciones inesperadas, demasiado extrañas como para estar de acuerdo en su lectura. ¿Serán milagros, engaños, maldiciones? El tamiz, en gran parte y como siempre, pasa por cada cual: hombres y mujeres, jóvenes y viejos del pueblo, con sus cruces a cuestas. Por eso, no hay duda que al terror y el suspenso de Misa de medianoche lo sustenta, sobre todo, el drama. La increíble fotografía y la solidez del elenco para mostrar esa metamorfosis individual, colectiva e inesperada hicieron que la miniserie esté entre lo mejor de este año.  


Dopesick

Star+ apostó fuerte con una producción que muestra el negocio de la industria farmacéutica y los estragos que puede provocar, ficcionalizados a partir del horror de los hechos reales. Basado en el libro homónimo de Beth Macy, Dopesick se mete en la crisis de salud pública que provocó la salida al mercado de la oxicodona, un opiáceo usado como analgésico y altamente adictivo, cuya comercialización provocó cientos de miles de muertes en   Unidos durante los últimos veinte años. Con el protagónico de Michael Keaton y conjugando elementos de la ficción entre el relato de acontecimientos verdaderos, el caballito de batalla de esta nueva plataforma para el año que termina deja al descubierto un tema escabroso y omnipresente: el negocio de la medicina y los laboratorios, los turbios o inexistentes controles y les nefastas consecuencias que pueden tener sobre la población las llamadas “drogas legales”.   


Succession

De aquellas producciones que se estructuran en saga, la tercera temporada de Succession fue de las más esperadas de 2021, aunque el final no hizo más que aumentar la ansiedad por lo que sigue. Como desde hace años demuestra la tradición televisiva y cinematográfica, no hay nada más intrínsecamente complejo y -justamente por eso- apasionante de ficcionalizar que las relaciones familiares. Sumados el dinero y el poder a la trama de HBO, al menos la base de la fórmula ganadora está garantizada. En este caso, la vuelta de tuerca que viene a revitalizar la historia es la industria que convoca al clan protagonista, los Roy: el gran negocio de los medios y todas las tensiones y discusiones, morales y actuales, que habilita. Como el nombre de la serie proclama, el violento juego de deslealtades, sombras y muy pocas luces muestra la disputa por conquistar el lugar del viejo Logan Roy, pater familias y cabeza del imperio Waystar Royco. Y aún falta para saldar la pugna.


El reino

Otra creación nacional que marcó el año, también para Amazon Prime, y de la mano de una dupla creativa de peso como la que conforman la escritora y guionista Claudia Piñero y el director Marcelo Piñeyro. En este caso, el planteo de intriga política y poder que trae el guión creció al elegir, como personaje principal, a un ambicioso pastor evangélico devenido súbitamente en candidato presidencial. Sostenida en un elenco de grandes nombres encabezado por Diego Peretti y Mercedes Morán, El reino hizo ruido también fuera de la pantalla, cuando la Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) emitió un comunicado en el que acusaban a la guionista de promover el prejuicio y el odio y de “distorsionar” la figura de los pastores, lo cual estaría (siempre según dicha institución) motivada por un “encono” que la escritora tendría a partir su “militancia feminista” por la despenalización del aborto. Más allá de eso y gracias al enorme apoyo que cosechó, El reino tendrá una segunda temporada.