La música toda tiene artistas que la cambian para siempre. Sea por modificar la lógica de un género, prácticamente inventar un nuevo estilo, generar una especie de explosión galáctica en la ejecución de un instrumento. Entre ellos, en la música popular y el jazz se anota Jaco Pastorius. Y como ocurre ante cada una de esas nuevas iluminaciones de la creación, las nuevas olas se enfrentan ante el gran desafío de cómo seguir haciendo música luego de su paso. “Con el correr de los años que uno se va formando como músico y cuando empieza a trabajar le empieza a caer la ficha de que el su estilo es como único, y no funciona en todas las músicas, uno no puede pretender tocar como él”, asegura Pablo Elorza, uno de sus incontables admiradores que el próximo jueves 13 continuará con el homenaje que ya comenzó en 2019 con su Jaco Pastorius Tribute.“Primero porque uno nunca va a ser la misma persona, obviamente -detalla brevemente-, y tiene que buscar su propia impronta. Segundo porque el estilo Pastorius sólo le funcionó a él, seamos sinceros. No hay nadie después de él que haya hecho algo similar. No porque no se pueda técnicamente, porque los avances post Jaco de todos los bajistas han sido abismales, y hoy en día hay gente que toca increíble, pero desde el punto de vista de ese inicio, no.”

Artistas de la envergadura de Pastorius encandilan en cuanto se los conoce. Pero si ese descubrimiento se produce en la edad de los grandes encandilamientos, la sensación es de encontrarse ante la formación de una nueva galaxia. “Arranqué haciendo música a los 13 -cuenta el inicio del idilio-, y a los 15 agarré el bajo por primera vez. Vivía en Villa María, Córdoba, que en esa época era un pueblito donde no había mucho con quién estudiar. Pero di con la suerte de estudiar con un guitarrista -algo controversial-, pero lo primero que hizo fue darme un casete -estamos hablando los años 90-, donde había dos temas de Weather Report (donde él tocaba).Y fue un poco como amor y odio. Primero me asombró lo virtuoso del tipo, y después me dio un poco de miedo: qué es esto.”

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-¿Por qué miedo?

-Porque te abre como un camino no esperado. Todos los bajistas decimos que Jaco es como una especie de (Jimi) Hendrix, que hay un antes y un después. Antes de Pastorius el bajo tenía un rol diferente al que todos estamos acostumbrados ahora.

-Desde un adolescente de 15 años viste al monstruo y dijiste: me dedico a otra cosa.

-Mi primera impresión fue esa: qué es esto, no entendí nada, me dio un miedo desde lo desconocido pero después lo marqué como rumbo a seguir. Y me ayudó a seguir adelante entusiasmado y emocionado por incluirme en esa música también.

En esos años Elorza nada sabía de los trucos y secretos de Pastorius para llevar su bajo a ese sonido tan singular. “No sabía absolutamente nada -exclama- Imagínate: cuando vivía en Villa María -hablamos de los años 90- había una sola disquería, no había una casa dónde comprar instrumentos, había un montón de cosas que faltaban. Entonces toparte con algo así era cómo un duende verde. Y eran muy pero muy pocos, los podías contar con los dedos de la mano por ahí, los que conocían esa música en ese momento. Él fue muy inteligente catalizando información: vio en muchos otros instrumentos cosas impresionantes que podría agregar a su propio instrumento. Por eso se le atribuye tocar acordes, tocar armónicos, hacer solos como si fuese un saxo o una trompeta, con la misma fluidez melódica, armónica. Había varios bajistas que tocaban cosas así aunque no con el mismo virtuosismo. Lo que pasa es que el tipo también hizo historia desde un punto del personaje. El personaje Pastorius es un icono muy fuerte en historia del jazz y la música. Ya él mismo teniendo 19, 20 años se presentaba a sí mismo como el mejor bajista del mundo sin que nadie lo conociera.”

De ese amor que se hizo profundo conocimiento, con el tiempo nació el tributo a Pastorius, que “se remonta ya desde cuando vivía en Córdoba”, racconta. “Vivía allá hasta final del 2007 y dirigía una Big Band. Y con esa Big Band quise hacer el tributo y no funcionó. Y siempre me había quedado con la pica. En el 2012, cuando saco mi tercer disco, Jardín Japonés, uno de los proyectos paralelos era hacer el tributo pero tampoco se dio. Y en el 2018, dije: este proyecto me viene persiguiendo hace más de diez años y me encantaría hacerlo de alguna manera. Y ahí encontré la veta de hacerlo con un grupo más reducido. Así que en octubre de 2018 hicimos el primer show con toda la música que yo había arreglado de Jaco.”

La pandemia interrumpió el trayecto del proyecto, como tantos otros, pero no las ganas. Así es que el Jaco Pastorius Tribute revive con Juan Pablo Moyano (guitarra eléctrica), Santiago Kurchan (saxo tenor), Julián Piterman (batería), Santiago Hernández (percusión y accesorios) y él mismo en bajo eléctrico, en un 2022 que, pandemia mediante, también lo verá trabajando en su proyecto solista: “Siempre hice cosas más desde el lado de la canción, más cantautor, y a raíz de la pandemia me largué a hacer canciones que tenía; espero que este año puedan convivir los dos proyectos sin conflictos”.


Jaco Pastorius Tribute. Jueves 13 de enero, 22:30 hs, Bebop Club (Uriarte 1658). Pablo Elorza: bajo eléctrico, Arreglos; Juan Pablo Moyano: guitarra eléctrica; Santiago Kurchan: saxo tenor; Julián Piterman: batería; Santiago Hernández: percusión y accesorios.