Una nueva entrega de la saga que amenaza ser inmortal, o al menos acompañar hasta el final a una era que anunció desde la ficción y a la que, a través de la innovación en efectos especiales, ayudó a desarrollar y arraigarse. Van a cumplirse cuatro décadas de la ya legendaria La guerra de las galaxias y parece que todavía hay mucha tela que cortar. Ya desde El despertar de la fuerza no está su creador, George Lucas (ahora la saga pertenece a Disney), pero la criatura tiene vida propia: sería imposible cambiar algo de su espíritu y su sentido sin levantar la ira de sus seguidores y arruinar el negocio. En ese sentido, tal vez más que en ningún otro, la saga pergeñada por Lucas es bien del siglo 21, donde parece que sólo funciona lo que la gente se apropia, sea una ficción, una aplicación o un objeto.


Así las cosas, aquí se descubrirá cómo fue que los rebeldes consiguieron el mapa que hace muchos años cayó en poder de la princesa Leia y que posibilitó terminar con la Estrella de la Muerte. Una historia más cercana al spin off que a la precuela. Y todo lo que hay es Guerra de las Galaxias en estado puro: presentación de los personajes (que en este caso transcurre ligera y amablemente: la cantidad de información que ya se impregnó en el espectador permite este transcurrir veloz), disputa de intereses y desconfianzas mutuas y varias, darse cuenta de qué lado hay que estar y, finalmente, unión porque así lo pide la Fuerza para hacer triunfar el bien. Hay, sí, novedades en cuanto a los desenlaces; en verdad es de un tipo que nunca se vio en la saga. Pero lo demás es todo para el deleite de volver a saborear un gusto sobradamente probado. Y eso es es uno de sus principales atractivos. Incluso para el que esté poco familiarizado con lo que pasó Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana.

Rogue One: Una historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story. Estados Unidos, 2016). Dirección: Gareth Edwards. Con: Felicity Jones, Mads Mikkelsen, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris. Guion: Chris Weitz y Tony Gilroy. 133 minutos. Apta para mayores de 13 años.

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