Los 400 golpes

Se trata de uno de esos films casi obligatorio para ser considerado un cinéfilo con todas las letras. La ópera prima del director François Truffaut es sin dudas una obra de arte (que inspiró a miles de directores de todo el mundo)  y es una de las precursoras del movimiento Nouvelle Vague, que engloba a un grupo de directores franceses que a finales de los ‘50 comenzaron a realizar películas que pintaban la realidad más cruda y dura de la vida de la postguerra. Protagonizada por Jean-Pierre Léaud, Albert Rémy y Claire Maurier, desarrolla la vida de Antoine Doinel, un adolescente incomprendido que lucha con sus padres y maestros debido a su comportamiento rebelde. El film también incluye una crítica al sistema judicial francés. Una gema imperdible.

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La mamá y la puta

Ganadora del gran premio del jurado dentro del Festival de Cannes de 1973, este film habla desesperadamente del amor y las relaciones entre hombres y mujeres, desde la mirada de un joven burgués cínico y egoísta que vive en París mientras entra en una etapa nihilista de su existencia. No estudia, no trabaja y apenas se interesa por los libros o la música. Lo único que le interesa son las mujeres y vivir a costa de ellas. Poco a poco va formando un triángulo amoroso con su amante y su novia, pero deberá elegir. Se trata del primer largometraje del director Jean Eustache, y está considerado su mejor trabajo.

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Muriel

Cuando se estrenó en 1963, los críticos  y el público salían de la sala algo confundidos por un montaje frenético y abrupto. Pero  este drama es una de las mejores películas de  Alain Resnais, quien revolucionó el concepto del montaje y la fotografía (creando parte del repertorio estándar del lenguaje cinematográfico, para el uso flashbacks por ejemplo) en la nueva ola de cine francés ya con su primer largometraje: Hiroshima mon amour (1959). Tanto en aquella como en esta los hechos no se narran según el orden convencional de la cronología, sino que se evocan a través de los sucesivos saltos temporales: la huella del pasado traumático es la que conforma el presente de los protagonistas, pero también ese pasado se modifica por las experiencias posteriores. Muriel es un film lleno de matices y referencias históricas en la que la dueña de un negocio de antigüedades cuida de su hijo adoptivo, un joven traumatizado por el recuerdo de una mujer torturada durante la Guerra de Argelia.  Una obra imperdible. Disponible en Mubi.


El desprecio

Es una  muestra de lo que Jean-Luc Godard, uno de los más grandes directores franceses, pensaba da la vida: en esta película pone en boca de los protagonistas distintos cuestionamientos frente al amor,  los celos, la literatura, el cine, el dinero y el dolor que significa vivir en este mundo complejo. El film, de 1963, está basado en la novela homónima de Alberto Moravia, pero es una adaptación que justifica porque Godard es uno de los más talentosos cineastas que existieron. Todo se apoya en las actuaciones de Michel Piccoli –un protagonista sórdido y  reflexivo–, Brigitte Bardot y el estadounidense Jack Palance. El desprecio es una película que cuenta el mundo del cine, mostrando cómo las aspiraciones artísticas también pueden traer problemas, planteos existenciales y que no todo es color de rosa detrás de cámara. El film cuenta con la aparición del director Fritz Lang interpretándose a sí mismo, a  modo de homenaje. Una clase magistral de cómo hacer cine.

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La regla del juego

Se trata de la obra maestra de Jean Renoir y es considerada como una de las mejores películas de la historia. Inspiró a otras obras magistrales que le siguieron, tales como El ciudadano (Orson Welles, 1941) y El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962). Es una comedia costumbrista que disimula una ácida crítica a la alta sociedad francesa. Se trata de la historia de un aristócrata que organiza una fiesta en su casa de campo en las afueras de París, cuando un aviador que está enamorado de su esposa  llega, destapando muchos secretos guardados. Es una película adelantada a su tiempo: filmada en planos de larga duración, con un uso inteligente y virtuoso de la profundidad de campo y la belleza pictórica que siempre caracterizó al director, que ya había causado revuelo con de La gran ilusión (1932).

Disponible en  Qubit.tv