Pasaron dos años del último encuentro de mujeres que se realizó en La Plata, unas semanas antes de que Mauricio Macri terminara su presidencia. En aquel encuentro el documento hablaba de las consecuencias políticas y económicas que dejaba el macrismo principalmente en las mujeres y en la comunidad travesti trans: la feminización de la pobreza, la violencia machista, los femicidios, travesticidios y transfemicidios, fueron algunas de las mencionadas en aquella oportunidad. Dos años después, pandemia de coronavirus de por medio, cada uno de esos puntos señalados en esa oportunidad muestran la urgencia de volver a discutir para construir desde el movimiento feminista una nueva agenda política que aborde las necesidades del pueblo.

En este contexto mujeres militantes, referentes barriales y militantes sociales organizaron el Encuentro de Feminismo Popular que se realizará el 30 de octubre para debatir un amplio espectro de necesidades y urgencias.

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“Necesitábamos juntarnos, fortalecernos ante el avance de tantas miradas en contra de las mujeres, las lesbianas, las travestis y trans veníamos de un ejercicio de encontrarnos, de debatir, de tener asambleas que se cortó con la pandemia”, dice Paula Arraigada asesora parlamentaria y militante trans que forma parte de la organización del encuentro.

El origen de encuentro fueron algunas reuniones donde se elaboró un diagnóstico de la situación por la que atraviesa el feminismo, más allá del momento electoral. “Somos el actor más dinámico que ha estado en la calle. También fue fundamental para esa construcción social que le ganó al macrismo en 2019 pero ahora estamos atravesando un proceso que congeló algunas agendas y nos impidió conectar las demandas. Se trata de recuperar un terreno que entendemos que hay que salir a recuperar porque tenemos un compromiso militante”, dice por su parte Florencia Minici activista feminista.

¿Qué debate el feminismo popular?

El feminismo ha logrado grandes conquistas en la Argentina a partir de luchas que nacieron al calor de debates y largas asambleas. Sin embargo, las campañas de desprestigio se repiten una y otra vez a través de las redes sociales, en notas periodísticas y en algunos sectores políticos.

“Hay un avance de ciertas expresiones de derecha en términos electorales, pero también surgieron discursos incluso dentro del campo popular que empezaron a subalternizar la agenda del feminismo como una agenda de minorías, y es algo completamente erróneo porque si hay algo que nuestro feminismo popular supo expresar todos estos años fueron demandas de mayorías”, explica la socióloga Luci Cavallero. “Lo que estamos debatiendo nosotras en los encuentros está íntimamente ligado a cuestiones coyunturales y problemas del país. Desde comisiones que discuten cómo el trabajo comunitario fue fundamental en la pandemia y cómo es necesario avanzar en su remuneración o temas que tienen que ver el dinero fugado a los paraísos fiscales con la imposibilidad de desplegar mayor presupuesto para políticas de género o atender necesidades de los barrios”.

En ese sentido, Minici aporta, “el feminismo no es solamente a lo que nos quieren llevar a discutir los sectores de derecha nosotros somos un movimiento que discute política, la perspectiva del país, la economía, la deuda, el trabajo, la agenda de transformación. Este encuentro es para tener un espacio de discusión porque independientemente de las especulaciones, las diferencias, los disensos, entre las distintas expresiones que son parte del campo popular, el feminismo puede expresar una política transversal y puede intervenir el contexto sin esperar que la situación empeore”.

Respecto a esto, la socióloga Victoria Freire quien dirige el Observatorio de Géneros y Políticas Públicas y además es candidata a legisladora porteña por el Frente de Todo, analiza. “Hubo avances muy importantes referidos a nuestra participación política como la ley de paridad de género que permitieron que se construyan listas con una paridad que hasta entonces no se había logrado. A pesar de eso, existen numerosas violencias simbólicas y políticas contra las mujeres -y diversidades mucho más- que tienen un rol disciplinatorio y esto quizá tenga que ver con una historia de subordinación a los roles de género a lo largo del tiempo. Pero esa violencia no se ejerce a todas por igual, es decir que tienen que ver con una violencia a posiciones que no están congraciadas con el poder”.

Lo que rescantan en esta ofensiva es la posibilidad de un análisis de mayorías. “En un tiempo donde el avance de la derecha es tan preocupante el resto de las fuerzas tiene que cobrar agudeza para entender qué está sucediendo y solucionarlo. Desde el feminismo popular lo que necesitamos es que en los espacios de decisión hubiera no solamente compañeras que han tenido la posibilidad de transitar los espacios de saber si no que también haya compañeras de sectores populares. Hace falta este equilibro transversal para que los gobiernos populares amplíen la mirada y estén atentos a las necesidades más urgentes”, agrega por su parte Paula Arraigada.

Feminismo piantavotos

Luego de las elecciones primarias, el 12 de septiembre, desde distintos sectores políticos señalaron al feminismo por el resultado electoral del Frente de Todos. “Es después de tanta campaña de desprestigio que salimos a decir que estamos de pie, que las compañeras nunca dejaron de militar y que estuvieron conteniendo durante la pandemia”, afirma Minici

Freire, agrega, “quienes plantean esta lectura no hacen un análisis objetivo, lo hacen desde una mirada que busca retroceder aquello que hemos conquistado. De ninguna manera, las políticas de ampliación de derechos puede ser la justificación de un mal resultado electoral. Al contrario, necesitamos más medidas que amplíen derechos y garanticen mejoras de vida para la población”.

La agenda feminista

Es un hecho que la pandemia agudizó la desigualdad y la brecha de género existente. La feminización de la pobreza es uno de los puntos más preocupantes.

En este aspecto, las organizadoras e impulsoras del encuentro afirman que discuten una agenda transversal y de mayorías donde se comiencen a delinear soluciones. “Nuestro punto de partida es el de valorizar y reconocer el trabajo que realizan las militantes feministas en el territorio en forma cotidiana”, afirma Freire.

“En el peor momento de la pandemia, la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral cayó mucho más que la tasa general. Por otro lado, hay un fenómeno muy importante respecto a la crisis habitacional y eso debe estar en el centro de la agenda hoy, hay una necesidad de avanzar en los procesos de urbanización, de regulación del mercado de alquiler. Y la otra discusión es cómo hacemos para recuperar el nivel del poder adquisitivo de los salarios y de los subsidios. En situación de pandemia ha crecido la desigualdad, ha caído el poder adquisitivo de salarios y subsidios y eso generó que haya mucha gente endeudada para comprar servicios básicos. Entonces los puntos fundamentales son: cómo revalorizar el trabajo de las mujeres que estuvieron en la primera línea de la pandemia, como crear políticas para acceso a la vivienda y cómo recuperar los ingresos”, detalla Luci Cavallero.