Camila Francioni tiene 19 años y Florencia Lescano, 24. Ellas serán las primeras señaleras de la línea Roca, y también las primeras en la historia de Trenes Argentinos, un hito que se enmarca en un camino de conquistas de las trabajadoras para reducir la brecha de género, empujada por el área de géneros y los sindicatos ferroviarios.

En un contexto de avance del movimiento feminista, tal vez resulta extraño seguir hablando de las “primeras mujeres, lesbianas, trans o travestis” al frente de determinadas tareas y trabajos. Pero aun hoy las brechas desiguales de género siguen siendo parte del mundo laboral y particularmente en el ferroviario, un sector históricamente integrado casi exclusivamente por varones cis.

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Las dos aspirantes a señaleras reciben a Tiempo en una de las salas donde se dictan las capacitaciones, emplazadas en la histórica estación de Constitución. El edificio es tan inmenso como la masa de trabajadores que integran toda la línea Roca. El brillo de sus ojos delata el entusiasmo que les genera el trabajo en el que se están formando y en el que pronto se van a desempeñar, marcando un quiebre en la tradición ferroviaria.

“Mucha gente no sabe qué es. El señalero está escondido, nadie sabe quién es. Nuestro trabajo consiste en armar las rutas de los trenes desde Constitución hasta La Plata y hacer que el tren llegue seguro a destino. Es un trabajo al que hay que prestar mucha atención. Un descuido y descarrilaste un tren”, cuenta con seriedad Florencia Lescano, de 24 años.

Hija de un señalero querido y recordado por los trabajadores del Roca que falleció hace 10 años, Florencia lleva con orgullo y emoción el rol que hoy le toca ocupar. Sabe que es un hecho histórico y llegar siendo mujer era, hasta hace un tiempo, imposible.

“Mi papá trabajó como guardabarrera y después como señalero. Falleció cuando yo tenía 14. Mi mamá venía dos o tres veces por semana durante seis años para que le dieran un trabajo, pero no podía entrar ninguna mujer. Cuando crecí, mi vieja me dijo ‘Andá vos’, y desde los 18 que vengo a dejar el currículum. Hablaba con alguien, contaba que mi papá trabajó acá, preguntándome por qué los hombres sí y nosotras no…”.

Foto: Edgardo Gómez

La satisfacción “llegar”

Seis años después, y a dos años de la creación de la Unidad de Géneros dentro de Trenes Argentinos que impulsa junto a los sindicatos diversas políticas para reducir la brecha de género en la empresa, un delegado le informa a Florencia que hay una posibilidad de que ingrese.

“La primera semana nos cruzamos con compañeros de mi papá en la cabina de Alejandro Korn y fue muy fuerte. Empezar y decir ‘guau, estoy acá’, y ahora me siento orgullosa. Tenía una idea de lo que era ser señalero, pero no sabía que tenía tanta responsabilidad”, cuenta Florencia.

“Un hito”, acota Camila Franzoi mientras escucha a su compañera del otro lado de la mesa. La joven de 19 años cuenta que llegó a través del área de géneros. “A mí me pone muy contenta saber que somos las primeras dos mujeres, y que es histórico. Gracias a las luchas que dieron desde el área gremial y de género le vamos a abrir camino a un montón de mujeres de acá a unos años”, dice sonriente.

Camila fue mamá a los 17 años, terminó el secundario y se la rebuscó como manicura hasta que le llegó esta oportunidad. “Tenía amigos señaleros entonces tenía una idea de lo que era el trabajo. Me explicaron la responsabilidad que conlleva, los horarios rotativos o que capaz te mandan lejos de tu casa. Dije que sí y me encantó. Superó mis expectativas”, cuenta sonriente. Y agrega, “es una oportunidad que no se da todos los días y es muy especial para mí, porque sé que le voy a poder dar una mejor vida a Cata, mi hija.” 

Foto: Edgardo Gómez

A desmasculinizar las vías

Cuesta dimensionar la magnitud de Trenes Argentinos: la empresa emplea a la fecha a más de 24 mil trabajadores y trabajadoras, pero hasta hace dos años, las mujeres ocupaban sólo el 13% de la planta total. Una tendencia que poco a poco, se empieza a revertir: hoy esa cifra subió dos dígitos y recién el año pasado se integraron las primeras trabajadoras trans en todo el circuito ferroviario.

“La incorporación de las señaleras en el ferrocarril es una marca de conquista de los derechos de las mujeres en un ámbito que ha sido tradicionalmente masculinizado”, dice Valeria Fernández, coordinadora general de la Unidad de Políticas de géneros y Diversidad en diálogo con Tiempo. “La historia nos marca que en estos puestos laborales que son imprescindibles para el funcionamiento del ferrocarril -son quienes dan las señales para que los trenes corran-, es realmente transformador. Es abrir puertas para que otras líneas puedan replicar el mismo acceso”, agrega.

Valeria enumera con orgullo los avances que fueron conquistando en los últimos años: el ingreso de las primeras mujeres en el servicio regional de sierras en Córdoba y en Salta -donde no había dotación femenina-, en Neuquén casi alcanzaron la paridad de género, la entrada de mujeres en áreas de logística y combustible en el Sarmiento, el crecimiento de la nómina como guardatrenes, la creación del espacio de lactancia y las licencias por violencia de género, entre muchísimos otros.

“Yo te lo cuento con mucha satisfacción, porque son muchas luchas previas, de llamadas, de presencia, de capacitación, por tratar de derribar este estereotipo de mandato de género bajo un lema que nosotras tenemos y nos gusta batallar y es que ‘los trabajos no tienen género porque los talentos no tienen etiquetas’. Entonces tenemos que darles a las personas en igualdad de oportunidades que puedan desarrollarse y participar, por ejemplo, de las búsquedas internas para poder acceder a cargos”, sostiene.

Foto: Edgardo Gómez

Donde estaban ellos ahora estarán ellas

Las chicas están ansiosas por comenzar su trabajo. Se mocionan al pensarlo y reflexionan sobre por qué estos espacios estuvieron ocupados por varones.

Camila y Florencia se abrazan, se reponen la palabra mutuamente cuando una se queda muda. Se las percibe unidas y cómplices de un momento único que les da vértigo, pero, sobre todo, mucho entusiasmo.

“Creo que era un espacio muy machista. No nos querían dar lugar. Hasta que las chicas de género y los del gremio abrieron este proceso para que ingresen mujeres, y ahora es un trabajo que podemos hacer” dice Camila. Florencia por su parte, piensa en voz alta y suelta: “Los desafíos me gustan y digo ‘ok, yo puedo’. Pienso que el amor propio y la confianza, la seguridad en una misma, es lo primero”.

Foto: Edgardo Gómez

Trenes libres de violencia de género

El ingreso de las primeras mujeres señaleras a la historia del ferrocarril en Argentina no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una serie de conquistas que se vienen dando al interior de la empresa desde hace años y que se profundizó desde el 2020 con la creación de la Unidad de Políticas de Géneros y Diversidad bajo la gestión de Martín Marinucci, presidente de Trenes Argentinos. 

En este recorrido que impulsa la Unidad, a fines del 2020 se creó el primer espacio de lactancia para trabajadoras que cumplen tareas en la Línea Roca, para que las personas gestantes que deseen seguir amamantando puedan hacerlo en condiciones de higiene y de privacidad. Hace un año, días antes de la sanción de la Ley de Cupo e Inclusión Laboral Travesti Trans No binarie, se incorporaron las primeras trabajadoras trans de la historia ferroviaria en las Líneas San Martín y la Línea Mitre.

En la búsqueda de generar espacios libres de violencias tanto para trabajadoras como para usuarias de los trenes, en los últimos años se creó un Protocolo de actuación frente a distintos tipos de violencia: laboral, la doméstica, la institucional (de trabajadores a usuarias) y acoso callejero. También se creó Observatorio contra las violencias para sistematizar este tipo de situaciones: en el 2021, se registraron 210 denuncias por violencia, 60 de ellas fueron de trabajadoras. 

Un área clave en la que vienen trabajando es la capacitación de todas las áreas del ferrocarril: desde la creación de la Ley Micaela se capacitaron 5 mil trabajadores y trabajadoras del ferrocarril, y 10 mil transitaron por talleres de reflexión con perspectiva de género.

App “Trenes Seguros”

Trenes Argentinos Operaciones creó una aplicación que funciona como “botón de género”, por el que las usuarias pueden tocar el botón de alerta frente a cualquier situación de violencia, puedan mandar foto o comunicarse directamente con el centro de monitoreo para que de aviso al personal de seguridad de la próxima estación para interrumpir la situación. La implementación de esta app se da en articulación con capacitaciones con perspectiva de género del personal de seguridad.

“Las mujeres y diversidades llegamos al ferrocarril para quedarnos”

Los cambios que se dieron en los últimos dos años tienen entre sus responsables a Valeria Fernández y Eguía, coordinadora general de la Unidad de Políticas de géneros y Diversidad

-¿Cuál es la antesala del ingreso de señaleras a Trenes Argentinos Operaciones?

Cuando asumimos la gestión en 2020, una de las primeras decisiones que tomó el presidente Martín Marinucci fue crear la unidad de Política de Género y Diversidad. Entonces se generaron cambios transformadores desde todos los aspectos. Muy de a poco abrimos espacios de encuentro, capacitaciones, donde reflexionamos la manera de comunicarnos, el humor en el ferrocarril, derribar los estereotipos porque son espacios históricamente masculinizados. Una de las primeras medidas fue convocar a los sindicatos para construir una agenda de trabajo conjunto. Creemos que estas políticas se construyen con todos los actores sentados en la mesa. Tenemos dos sindicatos donde no hay mujeres. Así que con señaleros específicamente veníamos trabajando en esto especialmente en la Línea Roca, capacitaciones en géneros y diversidad. También sabiendo que son todos varones tratamos de que entiendan que la Unidad de Género no tiene una lucha contra los hombres sino contra el machismo. Entonces trabajamos mucho esto de las nuevas masculinidades con los varones ferroviarios.

-¿Hubo resistencias?

-Sí, cuesta porque hay mucha resistencia a los cambios estructurales. Imaginate que específicamente en señaleros, que fue un sindicato y en un ámbito laboral que hace más de 60 años que están en funcionamiento y son solo varones. La primera resistencia que te ponen siempre frente a cualquier acceso laboral de mujeres es en la estructura: «bueno, no hay baños…». Eso no puede ser un techo para que abracemos los derechos de políticas de igualdad. En todo caso, veamos que la infraestructura acompañe esos pasos. Por ejemplo, recientemente inauguramos el primer vestuario y baños para mujeres, también tenemos un espacio de lactancia. No había lugar para nosotras. Las mujeres y las diversidades llegamos para quedarnos, vamos para ser parte de la familia ferroviaria y desde ahí se tienen que ir dando todos los cambios necesarios. Nosotras estamos ahí y con nosotras están nuestras necesidades y están nuestros derechos. La empresa tiene que acompañar como institución y eso genera mucha resistencia, sobre todo en los varones que ejercen el poder, porque la mayoría de los cargos jerárquicos están ocupados por ellos. Pero también es cierto que cuando esto lo hablamos y explicamos, de a poquito los cambios se van generando.