Ocho de cada diez personas con VIH tienen dificultades para hacer público su diagnóstico en la Argentina. Así lo establece un estudio acerca del Índice de Estigma y Discriminación en relación a este virus realizado por la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos (RAJAP) junto con el Ministerio de Salud de la Nación y el Inadi. Las poblaciones con VIH más afectadas son las mujeres trans (18%), las de pueblos originarios (54%) y las migrantes internas (48 por ciento).

Para hacer visible la problemática y buscar una mejor cobertura integral, se presentó semanas atrás en el Congreso un proyecto de ley que lucha por ser tratado en medio de los cruces cotidianos entre oficialismo y oposición.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Uno de sus principales impulsores es Franco Bova. Médico y docente de la UBA, sigue su formación como pediatra en el Hospital Garrahan y coordina el área de Salud de la Asociación Ciclo Positivo, pero es ante todo activista. Se dedica a causas de salud de personas en situación de mayor vulnerabilidad. En 2020 fue seleccionado por la Sociedad Internacional de Sida como uno de los cinco embajadores de la campaña Youth Voices por el proyecto  Indetectable=Intransmisible: de Ushuaia a La Quiaca».

«Cuando una persona con VIH toma su tratamiento y mantiene la carga viral indetectable durante más de seis meses, ya no transmite el virus por vía sexual. El 98% de las transmisiones en Argentina son por esta vía. Si todas las personas pudieran acceder al diagnóstico, tratarse y lograr la carga viral indetectable, podríamos eliminar la transmisión del VIH. Está estudiado que cuando se difunde esta información, la discriminación baja y hoy en día es el principal problema de vivir con VIH en Argentina: la expulsión de la familia, el desempleo o la precarización, el miedo a tener pareja», resalta.

–¿Cuáles son las razones más urgentes para que se sancione el proyecto?

–Las razones van más allá de las cuatro personas que todavía pierden la vida por día debido a causas relacionadas al sida. Son esos cientos o miles que todavía no conocen su diagnóstico. En Argentina, una de cada cinco personas que tiene VIH, no lo sabe. Por ende, no pueden tomar decisiones. Sigue muriendo gente por tuberculosis todos los días. Niños, niñas, adolescentes y jóvenes somos las personas que más nos infectamos con el bacilo de la tuberculosis, que es una enfermedad que requiere de tratamientos muy agresivos. La disponibilidad para el diagnóstico no es la mejor, las infecciones de transmisión sexual (ITS) están abordadas desde una perspectiva machista y culpabilizante. Todas las personas estamos expuestas a las infecciones. Exigimos a los diputados y las diputadas que por favor hagan su trabajo y piensen en la gente. Ninguna política pública ha sido efectiva, es necesario cambiar las cosas de raíz. Sobre todo porque las muertes por sida son estables hace más de diez años.

–¿Hoy qué sector de la población se encuentra en mayor vulnerabilidad?

–Ante la ausencia de políticas públicas, me sale el pediatra de lo más profundo de mi ser. Está fuertemente difundido por la OMS o Unicef que las personas en mayor vulnerabilidad son los niños, niñas y adolescentes, y también jóvenes adultos de entre 15 y 24 años. No hay políticas públicas específicas. La transmisión vertical –de una persona gestante a su hijo/a durante el embarazo o lactancia– debería estar eliminada en Argentina y en todo el Cono Sur. Hoy están todas las herramientas teóricas. Sin embargo, de cada cien embarazos de personas con VIH, cuatro van a nacer con el virus, y eso es un fracaso del Estado. El proyecto de ley hace visibles a estas personas que están olvidadas en la epidemia desde que empezó, y son las que más se mueren. Como pediatras, nos desespera ver la transmisión vertical. Son personas que tienen vulnerado no solamente el derecho a la salud desde antes de nacer, por haber adquirido el VIH siendo evitable, sino que suele haber una interseccionalidad con la pobreza, mujeres violentadas, familias marginalizadas, o personas que al conocer su diagnóstico son violentadas por falta de información. Estas situaciones se ven todos los días. Y cuando llegan a la adultez, tienen que dejar el hospital pediátrico y de repente ir a un polivalente de agudos a sacar un turno, con lo agresiva que es la burocracia del sistema de salud. Todo ese desafío hace que después, el tratamiento fracase. Esta ley propone la creación de programas de transición como también la cobertura de la leche de fórmula, que es carísima. El otro gran problema es que no contamos en Argentina, ni en otras partes del mundo, con formulaciones pediátricas. Las investigaciones pediátricas y la transmisión vertical son otras de las patas fuertes de la ley.

–Una vez sancionada, ¿cuál será el impacto cotidiano?

–El impacto de las leyes en la sociedad siempre lleva tiempo. Pero vamos a hablar de VIH y no es algo menor. Las personas tienen miedo de hablar. Esto va a recordarnos que el VIH vive en la sociedad, las hepatitis, tuberculosis o las ITS. Si es una ley nacional, significa que es un problema urgente en medio de una crisis sanitaria, económica y humanitaria mundial. Las personas con VIH van a sentir que el Estado se acuerda de ellas, será un abrazo, una esperanza, una motivación para tomar todos los días el tratamiento. Si no tengo VIH o creo que lo tengo y no me animaba, me voy a ir a hacer un test. Va a ser una tranquilidad para una madre. Nos va a hacer bien como sociedad, necesitamos esta ley para ampliar derechos. «

Claves

-Presenta un enfoque de derechos humanos y de género.

-Prohíbe la prueba diagnóstica en los exámenes preocupacionales.

-Declara de interés público y nacional los medicamentos, vacunas, formulaciones pediátricas, procedimientos y cura.

-Ofrece especial protección a quienes nacieron con VIH.

-Crea la Comisión Nacional interministerial e intersectorial.

-Brinda especial atención a mujeres y personas que cursan embarazos y asegura la provisión de leche de fórmula hasta los 18 meses.

-Provee recursos para la investigación y desarrollo de nuevas herramientas de prevención y diagnóstico.

-Crea el Observatorio Nacional de Estigma y Discriminación en la órbita del Inadi.