El Área de Diversidad de Género del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y el Archivo Nacional de la Memoria celebraron el Carnaval en la Isla de Tres Bocas, en el Tigre. “Por ese palpitar”. Así se llama la actividad que se realizó este lunes y forma parte del Proyecto de Construcción de la Memoria LGBTIQ+ que desarrollan en forma conjunta. Desde la organización contaron a Tiempo Argentino, que el lugar elegido para hacer el evento fue el “epicentro de la resistencia, migración y fiestas de maricas, travestis, lesbianas y trans”. Además, aseguraron que lo consideran “un viaje a la memoria”.

“Nuestros principales objetivos son la puesta en valor, la visibilización y sobre todo el homenaje al colectivo de lesbianas, gays, maricas, travestis y trans”, contó Mariano Rapetti, coordinador del Área de Diversidad de Género del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ubicado en la ex Esma y que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Continuó explicando que es un aporte “fundamental para la construcción de derechos en nuestro país, fue un refugio durante las épocas de mayor represión y violencia institucional hacia el colectivo LGBTIQ+”.

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El coordinador y realizador del evento resaltó que este colectivo de personas protegió al Carnaval de la “prohibición de la última dictadura cívico-militar y de la avanzada higienista de la derecha en ese momento”. También mantuvo “viva la memoria de esos festejos y guardó todo ese material fílmico, fotográficos y por sobre todo los recuerdos”. Subrayó la importancia que tiene el haberlo “contado y, además de eso, es algo que hay que reconocer, por tener el valor de salir a decirlo”.

“La actividad fue muy hermosa”, aseguró Rapetti, para luego recordar que “primero hicimos el descubrimiento de una placa institucional de reconocimiento formal con las autoridades de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación”. Y detalló que estuvieron presentes “la directora del Conti, Lola Berthet, y la directora Nacional de Gestión de Fondos Documentales Andrea Copani”. Fue un homenaje al “colectivo LGBTIQ+ de la Isla, colocamos la placa en el muelle de Santa Rosa, que es por donde generalmente llegan los visitantes”, agregó.

La actividad continuó de la mano del actor, docente, director y autor Fabio “Mosquito” Sancineto. “Realizó una visita guiada por toda la Isla de Tres Bocas”, donde de alguna manera “desde una perspectiva performática y teatral ‘Mosquito’ trajo a les espíritus de la Isla, representando un poco a las figuras míticas del lugar”. Pasaron años y muchas de las personas de las que “estamos hablando ya fallecieron. Como comunidad vivimos la epidemia del VIH y diferentes circunstancias propias que sufrió el colectivo LGBTIQ+ durante muchísimos años en nuestro país”.

“Mosquito” encabezó una recorrida muy completa en la que fueron “señalizando y reconociendo diferentes lugares míticos de la Isla con sus diferentes memorias”, lo que “sabemos, lo que nos han contado de cada lugar”, repasó Rapetti. Luego de eso, junto con los isleños “exhibimos los trajes que realizaban a mano en esa época y los trofeos de bailes de carnaval”.

La caminata siguió y fueron hasta un “microcine que montamos en un bar del Delta, también mítico de la época de nuestro país y de la Isla en particular” señaló Rapetti. Después hicieron una proyección, “es una pieza documental que realizamos desde el Área de Diversidad y Género del Conti, a la que llamamos Tres Bocas y reúne todo el material de archivos y entrevistas que hemos realizado a les isleñes que participaron”.

Foto: Gentileza Irina Bianchet

Fue un momento muy lindo “para nosotres y para muchísima gente que sorprendentemente se acercó, éramos alrededor de 200 personas”, enumeró el coordinador. También reconstruyó que hicieron “un procesión por toda la Isla”.

El documental Tres Bocas que dirige Agustina Comedi y que hicieron integralmente desde el Conti, será transmitido muy pronto por Canal Encuentro. De alguna manera la actividad y el cortometraje le “ponen un punto a la primera parte de este proyecto que estamos llevando adelante con el Archivo Nacional de la Memoria que trata sobre la construcción de la Memoria LGTBIQ+ “, dijo Rapetti.

Quieren producir distintas piezas “audiovisuales para incorporar al acervo documental del Archivo Nacional de la Memoria”, este tipo de experiencias que de “alguna manera entendemos, conjugan varias cuestiones que hemos ido descubriendo a lo largo de nuestro trabajo en el Conti desde el Área de Diversidad de Género”, explicó el coordinador.

Además, descubrieron una característica muy singular de “nuestro colectivo que tienen que ver con el Carnaval, con esa doble condición de haber tenido vidas atravesadas por muchas violencias institucionales”, por la expulsión de “nuestros hogares en muchos casos, la represión y la vergüenza”. Lo describe como el armario que “signa la existencia el LGBTIQ+ en nuestro país que tuvo mucha fuerza en los años ‘70, ‘80 y ‘90, o sea, previo la ley de matrimonio Igualitario”.

“A la vez nos encontramos con vidas llenas de alegrías y fiestas, entendemos que el colectivo ha sido muy creativo en no dejarse ganar por la tristeza aún en los contextos más duros de represión”, enfatizó Rapetti. Entienden que hay una potencia muy “interesante en esa cualidad, esa doble condición, en la lucha política concreta por la conquista de derechos que es festiva y alegre”. También hay algo de ese “folclore que nos parece muy importante y productivo en términos de organización política, es decir, nuestras organizaciones han tenido siempre al deseo y el goce como parte de nuestra agenda” y también porque “entendemos que son bailes políticos de resistencia y reclamo por una vida vivible”.  

“Entendemos que el colectivo plantea una disputa por la sensibilidad, por la posibilidad de gozar y de ser feliz, de vivir una vida como cualquier otra persona”, expresó Rapetti a este diario. Añadió que en ese “folclore festivo del LGBTIQ+ hay una potencia que nos interesa recuperar en todo el país”.

“El proyecto es muy ambicioso, tenemos un montón de próximos lugares a los que queremos ir a hacer este mismo trabajo”, que trata de entrar en estos “territorios y en los protagonistas, para hacerles entrevistas y recuperar material de archivo”.

“Queremos producir una profunda actividad que permita visibilizar lo que ocurrió. Hacer un reconocimiento institucional a estas experiencias que se dieron en todo el país durante los años ’70, ‘80 y ‘90”, afirmó Rapetti. Trabajan en la construcción de piezas documentales que les permitan “mostrar estos acontecimientos, estas singularidades, las vidas que de otra manera no son recordadas ni reconocidas en su valor para la historia de los Derechos Humanos”, finalizó.