El 10 de enero de 2001 Marcelina Meneses subió al tren Roca de la estación Ezpeleta, llevando a upa a su bebé Josua, de diez meses y varias bolsas. Nadie le dio el asiento. Tampoco le daban lugar en los vagones. Fue en esas condiciones que rozó a un hombre que no tardó en insultarla. Nadie la defendió, sino que por el contrario se sumaron al ataque contra Marcelina, incluido el guardia del ferrocarril.

Entre los insultos xenófobos, alguien empujó a Marcelina y al bebé del tren, cerca de la estación de Avellaneda. Según Julio Giménez, la única persona que relató el hecho, los bomberos tardaron más de media hora en llegar.

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 “La empresa TMR (Transportes Metropolitano Roca) negó el episodio y declaró que la mujer fue atropellada mientras caminaba al borde de las vías. El fiscal Devoto, quien investigaba la hipótesis de homicidio, dijo a los medios que el cuerpo no fue hallado enseguida. Giménez, en cambio, sabía bien lo que había sucedido. Sabía que el tren paró, que vieron el cuerpo a minutos del ataque e incluso recordaba haberle comentado a otro pasajero ‘mirá, aún se le mueve la mano’”, consigna la nota de Magdalena López que publicó el portal Ecofeminita en 2019.

El testimonio de Julio Giménez fue clave para la familia de Marcelina quienes durante mucho tiempo buscaron desesperadamente testigos del hecho. Sin embargo, hasta hoy el crimen de odio contra Marcelina, de 31 años no fue esclarecido jamás.

La mujer había llegado a la Argentina en 1996 junto a su familia. Vivía en Ezpeleta y trabajaba como repositora de supermercado. Esa mañana, Marcelina llevaba al pequeño Josua a una revisión en el hospital.  

Desde 2012, luego de que la Legislatura porteña sancionara la Ley 4409, se conmemora cada 10 de enero como el día de las Mujeres Migrantes.

El riesgo de ser mujer y migrante

La Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (Caref) reclamó que la condición de migrante “deje de ser un factor de riesgo en la vida de las mujeres” y feminidades trans en la Argentina.

“Un día como hoy, a Marcelina Meneses la tiraron del tren junto con su bebé, al grito de ‘boliviana de mierda’. Madre e hijo murieron en el acto y a raíz de este hecho y por la lucha de su familia, cada 10 de enero se conmemora el #DíaDeLasMujeresMigrantes”, manifestó desde sus redes la asociación civil.

“Más de 20 años después de aquel crimen, la discriminación derivada de la nacionalidad o el color de piel sigue siendo recurrente en nuestro país. Por eso insistimos en que ser mujer (cis o trans) migrante debe dejar de ser un factor de riesgo en la vida de las mujeres”, expresan.

Un informe reciente de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) mostró que casi la mitad de las víctimas de femicidio y travesticidio en la Ciudad de Buenos Aires entre 2016 y 2019 pertenecían a colectividades migrantes.

“¿A qué se debe esta sobrerrepresentación de mujeres extranjeras entre las víctimas de femicidio? Nuestra experiencia nos indica que, en esta población, tanto el acceso a la justicia como a otros derechos sociales se ven obstaculizados por su condición de migrantes, por ser mujeres y, en la mayoría de los casos, por pertenecer a las clases más pobres”, sostuvieron desde Caref.

La organización sostiene que “la violencia que padecen las mujeres se explica por un contexto que las expone a situaciones de vulnerabilidad, discriminación y violencia”.

“La falta de información sobre sus derechos y los dispositivos existentes para denunciar la violencia de género; las prácticas institucionales discriminatorias que obstaculizan el acceso a la denuncia; los temores porque la denuncia exponga la irregularidad migratoria; la distancia geográfica y simbólica entre las instituciones en las que se lleva adelante la denuncia y la población migrante; y la falta de redes familiares o sociales, para visibilizar la violencia o para acompañar una posible denuncia, son algunas de las causas que dificultan el acceso a la justicia”, dijeron.

Para conmemorar el Día de la Mujer Migrante, este año la organización eligió “visibilizar las estrategias de lucha y organización que migrantes y refugiadas despliegan en la Argentina, para transformar sus vidas y la de sus comunidades” a través de la publicación “Las que fuimos, las que somos. Relatos de vidas en movimiento”.

Con 10 historias individuales contadas en primera persona, la revista profundiza sobre “todo lo que se pone en juego cuando una decide migrar”.

“Conocer nuestra cultura es un trabajo constante. Yo lo comencé en Argentina años después de haber venido desde Bolivia. Cuando llegué era una persona totalmente diferente: una adolescente de 18 años que no apreciaba mi música, mis costumbres, o mis raíces”, cuenta allí Mery Lucas oriunda de Bolivia e integrante de la ‘Comunidad Indígena Intercultural Ayllu’.

“Cuando llegué tenía demasiada timidez. Antes, frente a ciertas agresiones verbales no reaccionaba porque pensaba que simplemente no valía la pena, pero a medida que aprendí el idioma y entendí a la gente, fui capaz de defenderme”, contó Seynabou Sane, de la agrupación de mujeres senegalesas Karambenor.

La casa de Marcelina

En el domicilio de Marcelina, en Ezpeleta funciona actualmente el Centro Integral de la Mujer, Marcelina Meneses.

“El trabajo del CIMM, tiene como finalidad fortalecer la autonomía de las mujeres migrantes, a partir de prácticas cooperativas con otros organismos, para potenciarlas a nivel laboral, emocional, social y educativo; facilitando de esta manera la integración, la igualdad de género y el ejercicio de su ciudadanía intercultura”, anuncia la página web.

Por otro lado, durante esta jornada el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (MMGyD) realizó un operativo de concientización sobre prácticas y discursos que generan desigualdad y violencias por motivos de género en mujeres y LGBTI+ migrantes, junto con el Instituto de Prevención de las Violencias por Motivos de Género de la Municipalidad de Quilmes, la Dirección Nacional de Migraciones y Trenes Argentinos.

Además de las funcionarias del ministerio, participó Reina Torres, directora de Migrantes de la Secretaría de Derechos Humanos, cuñada de Marcelina y fundadora del Centro Integral de la Mujer Marcelina Meneses, una organización de la sociedad civil que promueve la defensa, la atención y el acompañamiento de los derechos de las mujeres migrantes y sus familias, dentro su contexto territorial.

La actividad del Ministerio se realizó en la estación de trenes de Ezpeleta del partido bonaerense de Quilmes