Vardush Davtyan mira la puerta. Un ruido afuera, en la calle, le ha renovado la esperanza a esta peluquera armenia de 58 años. Pero esa sensación no dura más que un instante. Vuelve el silencio y la puerta sigue quieta. Tampoco esta noche su hijo regresará a casa.

Hace dos años que el agente de la Policía de la Ciudad Arshak Karhanyan está desaparecido. Había ingresado a la entonces Policía Metropolitana en 2014 para trabajar en el área de Cibercrimen, lo que le valió ser uno de los peritos en la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman. Luego, con la creación de la nueva policía porteña, fue asignado a la División Exposiciones, a cargo de los allanamientos, donde permaneció hasta principios del 2019, cuando un nuevo traslado lo depositó en la Comisaría Vecinal 7B.

Arshak fue visto por última vez el 24 de febrero de 2019. Según las cámaras de seguridad que lo captaron, alrededor de las 13 estuvo en la puerta de su edificio, en Caballito, hablando con el oficial Leonel Herba, antiguo compañero suyo en la División Exposiciones de la Policía de la Ciudad. Según lo declarado después por Herba en la causa, charlaron sobre el interés de Arshak en la compra de un auto. La versión despertó la desconfianza de la familia porque el joven ya estaba pagando uno en cuotas.

La secuencia filmada esa tarde también muestra a Arshak despidiendo a Herba, subiendo a su departamento y volviendo a salir a los pocos minutos. Luego se lo ve caminando hacia la estación Primera Junta del subte A, donde retiró 2000 pesos de un cajero automático. Por último, se lo registra ingresando al hipermercado Easy de Rivadavia y Paysandú, donde compró una pala, y saliendo por avenida Rivadavia en dirección a Flores. Después, solo el misterio.

“Todos los días espero que Arshak entre por la puerta de mi casa”, dice Vardush en un castellano enrevesado que no disimula el dolor. “Pero todavía no se aparece. El 26 de octubre cumplió 29 años, ya es el segundo cumpleaños que paso sin él. Es muy duro vivir así. Por lo menos queremos saber qué paso”.

Al principio de la investigación, los peritos de la Policía de la Ciudad dijeron que no habían sido capaces de acceder a la información del celular de Arshak. Sin embargo, cuando el fiscal Santiago Vismara puso el aparato en manos de sus colegas de la Federal, estos lograron recuperar los datos, aunque solo hasta el 31 de enero de 2019, es decir, casi un mes antes de la desaparición. Con respecto al relevamiento de las cámaras, muchas no se encontraron o solo aportaron filmaciones en horarios y lugares distintos a los intereses del caso.

“Tanta negligencia solo puede ser producto de intentar ocultar la verdad”, dice Juan Kassargian, el abogado que asumió la querella luego de que el juez Alberto Baños rechazara dos veces a la familia de Arshak en la causa, alegando que no había fundamentos para sospechar de la existencia de algún delito. “Tenemos la certeza de que estamos frente a una cadena de encubrimientos”, insiste Kassargian, quien ya adelantó que en los próximos días pedirá que el expediente pase al fuero federal para ser investigado como una desaparición forzada de persona.

Tanto el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti, como la legisladora porteña y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Victoria Montenegro, coinciden en que la de Arshak fue una “desaparición forzada” en democracia (ver aparte).

Recién el 6 de octubre pasado, el Gobierno porteño, a través del Ministerio Público Fiscal, presentó un escrito para también ser considerado como querellante en la causa aduciendo que era un “problema de seguridad”.

Ni flores ni velas

Vardush llegó a la Argentina junto a su esposo y sus dos hijos –por entonces Tigran, de nueve años, y Arshak, de seis– el primero de diciembre de 1997, provenientes de Vanadzor, la tercera ciudad más grande de Armenia. La mujer recuerda el calor sofocante que la recibió al bajar en el aeropuerto y el deseo del marido de volverse cuanto antes. Pero el viaje había sido demasiado largo y Tigran estaba enfermo. Vardush juró que se iba a morir en este suelo antes de volver a subir a su hijo a otro avión en esas condiciones. Ahora se lamenta. Dice que Dios la escuchó, pero le faltó aclararle que quería quedarse con su familia completa.

“Al poco tiempo de que Arshak desapareció –cuenta– fui a la concesionaría donde él estaba pagando el auto, le faltaban pocas cuotas así que me fui a preguntar qué se podía hacer y la chica que me atendió me explicó que si Arshak estuviera muerto se podría hacer algo, pero al estar desaparecido ni ellos saben qué tienen que hacer. Eso te demuestra que desaparecido no es igual a muerto. ¿Qué tengo que hacer? No pudo poner flores, ni velas, ni ir al cementerio. Pareciera como que no existió, pero mi hijo vivió conmigo durante 27 años. A veces tengo pensamientos horribles, me digo: ‘Ojalá Arshak se contagiara de coronavirus’, así podría enterarme de que está en un hospital, o que salga una chica a denunciar que él la manoseó o la trató mal. De esa forma sabría que está vivo”.  «

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La Secretaría de Derechos Humanos como querellante

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación anunció que se presentará como querellante en la causa en la que se investiga la desaparición de Arshak Karhanyan.

El año pasado, el secretario Horacio Pietragalla Corti mantuvo una reunión con la madre de Arshak, Vardush Davtyan, de la que también participaron el abogado de la familia, Juan Kassargian, y la legisladora Victoria Montenegro (foto). Durante aquel encuentro, el funcionario se comprometió a intervenir a través de la Dirección Nacional de Políticas contra la Violencia Institucional, que depende de la Secretaría de Derechos Humanos, a fin de colaborar en la investigación y búsqueda del joven.


El anuncio expresa que “al cumplirse dos años de su desaparición, y tras comprobar que no hay avances significativos en la causa, la Secretaría ha tomado la decisión de presentarse como querellante y pedir que la causa vaya al fuero federal para que sea investigada bajo la hipótesis de desaparición forzada”.


Ya en 2019, Montenegro había presentado un habeas corpus alertando que el de Arshak podía ser “un caso de desaparición forzada de persona” en democracia. “A dos años no sabemos nada del agente Arshak. Jamás vimos a ningún funcionario del Gobierno de la Ciudad ponerse al frente de su búsqueda, ni hacer el más mínimo esfuerzo por buscarlo. Ni siquiera hay fotos de Arshak en los patrulleros de la Policía de la Ciudad, a pesar de que es un miembro de esa fuerza”, expresó la legisladora, y agregó: “Denunciamos la responsabilidad de la Policía porteña, queremos saber quiénes son los responsables. Queremos Memoria y Verdad”.