Cada día nos sorprende con un nuevo “cachetazo” de realidad. Para miles de personas en el mundo, sostener la idea de ser antivacuna es una forma insurrecta de oponerse a la existencia de la pandemia, o una especie de rebeldía negacionista de una situación epidemiológica mundial por la que estamos atravesando. Esta oda a la insubordinación sanitaria lamentablemente dura hasta que el antivacuna o su familia es víctima del virus.

Tiempo viene realizando un seguimiento de diferentes hechos que conllevan situaciones similares y donde la gran mayoría termina con un final anunciado. La semana pasada salió a la luz la historia de una profesional de la salud, radióloga, que en redes se presenta como “Meritócrata. La libertad no se compra, vende, o negocia, es un derecho natural. Siempre Lobo Nunca Manada”; y que en todas sus publicaciones de los dos últimos años se opuso sistemáticamente a cada medida sanitaria: primero, al proceso de inmunización en adultos, más tarde, contra la vacunación pediátrica y en las últimas semanas fue en contra de la implementación del Pase Sanitario.

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Lamentablemente, en su última publicación del 16 de enero, anunció que iba a ser intubada y que estaba muy asustada.

La historia vuelve a repetirse con otro hecho que difundió en sus redes el médico cardiólogo Mario Fitz Maurice, actualmente director del Instituto Nacional de Arritmias (INADEA) y jefe de arritmias del Hospital Rivadavia. El especialista compartió la captura de pantalla de un mensaje de WhatsApp de una persona que le pedía ayuda: «Mi hermana no está evolucionando bien. Los médicos dicen que el oxígeno es muy bajo aún con el respirador y dada vuelta», comienza el mensaje de esta persona. «Me siento muy culpable por haberle dicho que no se vacune», sigue y pregunta: «¿Si le doy ya una vacuna la ayudará? Doctor, no quiero que se muera mi hermana. Fui un boludo, pero necesito que me ayuden. ¡Por Dios!», implora.

Este hecho se refleja en miles de personas que hasta último momento sostienen su negación a la pandemia y a suministrarse las dosis de la vacuna contra el COVID.  Pese a lo grave de la situación, muchos perfiles insistieron con negar lo ocurrido y varias respuestas cargadas de virulencia fueron dirigidas hacia el médico.

“Esta negación a las vacunas tiene que ver, inicialmente con ignorancia, hecho que ocurrió en la primera oleada; luego llegó de parte de gente que se opone a todo, no importa cuál sea la evidencia, y ese porcentaje de gente existe en la mayoría de los países. Por suerte, en la Argentina, no fueron demasiados porque la gran mayoría de la población aceptó las vacunas, aunque esa pequeña minoría es ruidosa y quiere llegar a sobresalir yendo en contra de las mayorías”, destaca en diálogo con Tiempo el médico cardiólogo Fitz Maurice.

El profesional recibe a diario decenas de mensajes similares con consultas relacionadas a la pandemia, muchas de ellas de personas que en un principio se opusieron a suministrarse las vacunas y que, más tarde, como consecuencia de una mala experiencia familiar luego de contagiarse el virus, decidieron inmunizarse. “Este último mensaje que recibí fue el más categórico de todos los que recibo por el fuerte arrepentimiento del antivacuna. Me lastimó mucho la frase preguntando si podía vacunar ahora a su hermana, porque eso muestra desesperación y al mismo tiempo quería de alguna manera tratar de calmar su conciencia por haber convencido a su hermana que no se vacune”, agrega Fitz Maurice.

La mujer, hermana de la persona antivacuna, tiene 53 años y hace varios días que está intubada y en estado crítico. “Al publicar esta información, más que nada pensé en la toma de conciencia que esto generaría. Sin ir más lejos, una vez publicada la captura de pantalla me escribe una persona por mensaje privado, contándome su historia, que en un momento fue militante antivacuna y me dijo que cuando comenzó todo él se encargaba de convencer a su entorno para que no se vacune, hasta que después se enfermó uno de sus hijos; me escribió para decirme que se sentía muy identificado con lo que le pasa a esta persona”, termina el médico.

Las vacunas no tienen ideología

“Salvar a la gente no tiene bandera política”, lanzó el profesional médico para desprender lo que es un hecho sanitario de aquellos que se oponen al proceso de inmunización por el simple hecho de ser opositores, y enfrentar al gobierno nacional. “Al principio de la pandemia, cuando había poca información al respecto, se entendían los temores existentes, pero ahora sobra información, estadísticas y datos que hablan de las ventajas de estar vacunados. Hay quienes por oponerse se oponen a todo, entonces no aceptan si algo se hace bien; y esto lo único que hace es confundir a la gente que menos recursos tiene y que están mirando a los que les parece que poseen más recursos culturales”, agrega Fitz Maurice  y termina: “El caso de este paciente que me llama y después me manda mensajes de WhatsApp se repite: ellos son los que tratan de convencer al resto de que no se vacunen, y la historia termina siempre igual”.