El hombre invita a mirar. El bosque de pinos y más atrás, ocupándolo todo, el mar. El sol encandila y obliga a considerar la alternativa de acompañar a los surfistas, incapaces de esperar hasta el verano. “¿Dónde encontrás esto?”, pregunta ahora el hombre y abre los brazos para también dar cuenta del edificio monumental que tiene detrás. “Es como un tiempo compartido en el Caribe. Es el hostel más grande de Sudamérica. Te digo más, es el antecedente de los All Inclusive. ¿Cómo los argentinos nos íbamos a privar de disfrutar todo esto?”.

El hombre es Daniel Simoncini, administrador desde hace siete años de la Unidad Turística Chapadmalal, ese sueño de vacacionar como los ricos que cumplieron miles y miles de obreros de todos los rincones del país. “La gente que viene me dice ‘traje a mis hijos o a mis nietos porque quería mostrarles donde fui feliz’. En el recuerdo de ellos, este lugar era como Disney”, se emociona Simoncini, avalando aquella frase de los días peronistas.

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Foto: Eduardo Sarapura.
Foto: Eduardo Sarapura
Foto: Eduardo Sarapura

La colonia balnearia que asoma sobre la Ruta 11, a media hora de Mar del Plata y a menos de Miramar, además de un pasado de gloria y luego de ruina, tiene un presente de reconstrucción y puesta en valor, lo que invita a ilusionarse con el futuro. “Nosotros hablamos de renacimiento porque hacía 75 años que no se invertía en los hoteles de Chapadmalal. Sabemos que es un proyecto muy ambicioso, estoy seguro que pocos nos creían cuando dijimos que queríamos recuperar el complejo, pero después, al mostrarles las obras y los avances, se dieron cuenta de que iba en serio”, se ufana.

Algunos datos para respaldar la declaración. Las obras comenzadas por el Ministerio de Turismo y Deportes a comienzos de 2020 para mejorar y renovar la infraestructura, prestaciones y servicios de los nueve hoteles de la Unidad Turística Chapadmalal proyectan una inversión total de 990 millones de pesos. Además, Obra Pública invertirá otros 640 millones en el hotel 4, al tiempo que se prevé para el hotel 3 un financiamiento internacional aportado por FonPlata (un banco de desarrollo subregional conformado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay) a través de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de 7,5 millones de dólares.

Para el ministro Matías Lammens, el renacimiento de Chapadmalal es menos una promesa de funcionario que una convicción íntima: “el turismo social es un eje de nuestra gestión. Por eso, desde el Estado Nacional estamos llevando adelante una inversión histórica para reparar años de desidia. Estos emblemáticos hoteles forman parte de nuestro patrimonio arquitectónico, histórico y emocional, y los estamos poniendo en valor para que cada vez más argentinos y argentinas puedan disfrutar del derecho a vacacionar”.

Foto: Eduardo Sarapura
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Volver a ser

Se espera que para la temporada de verano 2021-2022 estén habilitadas alrededor de 1500 plazas entre los hoteles 1, 2, 5 y 9. Los edificios 6, 7 y 8 abrirán sus renovadas puertas a lo largo del 2022 y se proyecta que en 2023 y 2024 sea el turno de los hoteles 4 y 3, respectivamente.

“Mis padres me contaban que llegaban filas de micros con cinco mil, siete mil pasajeros por semana. Para mí era difícil de imaginar después de vivir tantos años de abandono, pero desde que empezaron las obras pienso ‘ojalá que todo ese turismo pueda volver’”, dice Matías Díaz, custodio del Museo Eva Perón que por estos días funciona en el hotel 5.

“Soy segunda generación de trabajadores –agrega con orgullo –. Mi papá está a cargo del patrimonio y mi mamá fue la creadora del museo. Tengo 36 años y hasta los 30 viví en el pabellón 1. Estos hoteles son nuestras vidas”.

Matías tiene motivos para soñar despierto. Es testigo cotidiano de la transformación de los hoteles 5 y 6: se renovó el tendido eléctrico y la plomería, restauraron postigones y reemplazaron vidrios rotos, arreglaron los techos, instalaron ascensores para las personas con movilidad reducida; agregaron baños adaptados, pulieron pisos y tapizaron sillas, entre otras tantas refacciones. El hotel 6, cerrado hace más de diez años, se había vuelto presa del vandalismo, extendiendo el deterioro.

Pero la puesta en valor del complejo excede la reconstrucción edilicia. Simoncini cree que la clave para volver a ser el ícono del turismo social en la Argentina es “ponerse creativo”. Así lo define: “no puede ser que mucha gente que vive en Mar del Plata o Miramar solo conozca del complejo lo que ve desde la ruta. Es necesario involucrar a la comunidad. Por ejemplo, con la escuela de surf y la artesanía local. A mí me gusta definirme como un enlazador de mundos. Lo vamos a tener que hacer porque te puedo asegurar que no es fácil alojar a cinco mil personas. Esa es mi ilusión: volver a ser lo que era para ofrecerles a los argentinos el servicio digno que nos merecemos”.

Un ícono peronista

En el año 1945, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, se firmó el decreto para la construcción de una ciudad balnearia en Chapadmalal destinada a las y los trabajadores y a todas aquellas personas, con prioridad para niños y ancianos, que no tuvieran la posibilidad de veranear en los grandes centros turísticos. La monumental obra, a cargo de la Fundación Eva Perón, comenzó en 1948 sobre terrenos fiscales y otros expropiados a la familia Martínez de Hoz. Luego de continuas ampliaciones, el complejo quedó terminado en 1954, con nueve hoteles de tres plantas –seis levantados sobre la costa y los tres restantes al otro lado la de ruta 11– y 19 bungalows, que con el tiempo fueron integrados a la quinta de veraneo presidencial que también forma parte de la Unidad Turística.

Los hoteles 1 y 2 son de Clase A (con baño privado), los hoteles 3, 4, 5, 6, 8 y 9 son Clase B (baño compartido, aunque un par de ellos podría modificarse) y el hotel 7 es mixto. El complejo contaba, por dar sólo unos pocos ejemplos, con cine, teatro, pista de bowling, capilla, policlínico (con internación y servicio de dentista) y hasta frigorífico.

Durante la gestión de Cambiemos, los hoteles 7 y 8 fueron cedidos al Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich para un centro de formación de gendarmes, pero con la asunción de Sabina Fréderic volvieron a la órbita de Turismo y Deportes, recuperando su misión original.

La residencia presidencial de Chapadmalal consta de un chalet principal, dependencias, y un predio con pileta, canchas de tenis, helipuerto, playa propia, muelle y mirador. Perón la inauguró y luego del regreso de la democracia, en 1983, también fue el alojamiento temporario de los presidentes Raúl Alfonsín, Carlos Menem (el visitante más asiduo), Fernando de la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner y Mauricio Macri, quien además la usó para realizar un “retiro espiritual” junto a su Gabinete de ministros.

Monumentos

Tanto la Unidad Turística de Chapadmalal como la de Embalse en el Valle de Calamuchita, Córdoba, fueron declaradas Monumentos Históricos Nacionales en 2013 por Cristina Fernández de Kirchner. Hoy se pueden reservar plazas a través de argentina.gob.ar/turismoydeportes/social.