“En nombre de la Argentina justa, libre y soberana, en nombre de una Argentina en la que ninguna postergación es posible, quiero que se sacuda el polvo de las viejas carpetas y que se hagan realidad las aspiraciones parlamentarias de nuestros territorios nacionales, completando la obra de asistencia y progreso que ya ha llevado a ellos el gobierno del General Perón”. En junio de 1951, poco más de un año antes de su muerte, Eva Perón enviaba el escrito de puño y letra al presidente de la Cámara de Diputados, solicitando la representación parlamentaria para el entonces territorio nacional de La Pampa. Pocos días después, enviaría otra nota de similares características al presidente del Senado.

Como en otros territorios nacionales, en La Pampa no se podía elegir presidente de la Nación, ni vice, ni gobernador, ni legisladores provinciales por el voto de la ciudadanía. La Argentina contaba con nueve de sus territorios nacionales con estatus diferente al de las provincias, a pesar de que según la Constitución peronista de 1949, se le otorgaba la facultad de elegir presidente y vice también a los ciudadanos de esos territorios. La Abanderada de los Humildes debió interponer su voz.

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Pero más allá del no reconocimiento formal de la flamante letra constitucional, Eva decidió impulsar esa iniciativa en el Congreso, en su carácter de presidenta del Movimiento Peronista Femenino. La inquietud estaba en su esencia. Muchos territorios nacionales, como por caso el de La Pampa, por esos años, se encontraban fuertemente invisibilizados y excluidos, y consecuentemente, también las mujeres estaban apartadas de la vida plena política, cívica, electoral y democrática del país.

Pero ese cambio de época que intentó impulsar la Constitución de 1949, en algún punto generado por la propia Eva, se traducía en muchas ocasiones en que ella misma era la promotora de “revolver los papeles del peronismo”, para darles movimiento, factibilidad práctica, hacia la conquista de derechos. Y también, para fustigar sin medias tintas a “la oligarquía”.

Así se llegó al 8 de agosto de 1951. Fue casi dos años después del nacimiento formal de la Constitución del ’49, y luego de haber trascurrido algunos meses de las misivas de Eva al Congreso. El presidente Juan Perón promulgó la ley, sancionada en julio por Diputados, que transformaba a los territorios nacionales de La Pampa y Chaco en provincias.

Tan solo 93 días después, el 11 de noviembre, los pampeanos votaron para presidente y vice. Perón resultaba reelecto a nivel nacional con el 63,51%. Iba en la fórmula con Hortensio Quijano, luego del renunciamiento histórico de Eva. En La Pampa la victoria se selló con un 74,01 %. También ese día histórico llegaba el voto femenino a nivel nacional. Nada menos.

Foto: Pinélides Aristóbulo Fusco

Claro que los pampeanos (igual que los chaqueños) votaron en una boleta adicional a los convencionales constituyentes que tendrían a su cargo la labor de elaborar y sancionar la primera Constitución de la provincia.

Fue precisamente el 29 de enero de 1952. Ayer se cumplieron 60 años. Se sancionaba esa primera Carta Magna provincial que cambiaría el destino a todos los pampeanos. Uno de sus articulados determinaba el nuevo nombre de ese territorio nacional convertido en provincia: Eva Perón.

En el mismo sentido, Chaco pasó a llamarse Provincia Presidente Perón, mientras que años después, otros territorios nacionales serían declarados provincias: en 1953, Misiones; en 1955, Formosa, Neuquén, Río Negro y Chubut; en 1956, Santa Cruz, y por último, en 1990, Tierra del Fuego.

Esa fuerza transformadora de Eva terminó de incluir a sus ciudadanos en el mapa político nacional y provincial, aunque fue un territorio que nunca llegó a visitar.

Había impulsado la movida cuando aún conservaba hilachas de salud. Ya se encontraba gravemente enferma. A causa del cáncer de cuello de útero, la Jefa Espiritual de la Nación moriría el 26 de julio de ese emblemático 1952, medio año después de que La Pampa llevara oficialmente su nombre.

De todas maneras, ese singular territorio del centro-sur de la República Argentina, legislado y reconocido como Provincia Eva Perón, daba sus primeros pasos. Aunque no sería por mucho tiempo. La muerte de Evita coincidió con el inicio del progresivo desgaste de un gobierno que terminaría derrocado en 1955. Forzado, Juan Domingo Perón dejaba la presidencia el 21 de septiembre de 1955. Arribaba uno de los gobiernos dictatoria más nefastos de la historia argentina. Los propios militares facciosos lo autodenominaron la “Revolución Libertadora”, aunque para las clases populares sería, amargamente, “La Revolución Fusiladora”. Una de las primeras medidas de esos asesinos que tomaron el gobierno y el poder fue declarar la plena vigencia de la Constitución de 1853, con lo que de hecho quedaba abolida la Constitución de 1949.

Y consecuentemente también perdía su efecto legar las constituciones sancionadas para las provincias de La Pampa, Misiones y Chaco 

Así, a La Pampa perdía su primer nombre como provincia.  «