«We need to talk, Elon…». Las palabras del presidente electo, Javier Milei, van dirigidas al dueño de X y de Space X, entre otras tantas firmas. El magnate multimillonario estadounidense, Elon Musk, que horas antes había subido un fragmento de una entrevista en la que el libertario critica a la justicia social. No son nuevos los idas y vueltas entre ambos, pero detrás asoman posibles negocios: con la apertura y desregulación estatal que propone Milei, la primarización de la economía y privatización de empresas como YPF, el litio se vuelve un mineral codiciado para la voracidad extranjera, y es clave para la transición energética, un área estratégica de empresas de Musk.

En el video de Musk resuena la idea de «igualdad ante la ley» como cuestionamiento al principio de «justicia social» asociado al peronismo, que Milei en una vieja entrevista lo lo refuerza frente a Jorge Asís. Algo que también dijo en campaña.

«La justicia social es injusta. No hay nada más injusto que la justicia social. El gran logro del liberalismo es haber logrado la igualdad ante la ley. Cuando vos vas por el tema de la justicia, la redistribución del ingreso, vos lo que estás haciendo es utilizar el aparato represivo del Estado para sacarle al exitoso, para distribuirlo antojadizamente en función de lo que quiere el que está en la poltrona», sostiene Milei en ese fragmento replicado por Musk.

Halagos y sospechas

En los últimos meses ya se habían cruzado mensajes en las redes. En las primeras elecciones del año Musk elogió a La Libertad Avanza como un «gran cambio», a lo que Milei respondió con una invitación formal para que el magnate visitara Argentina en caso de que él ganara las generales. Luego Musk eliminó el tuit.

Las sospechas sobre los intereses de Musk en el país tienen dos fundamentos. Los internos ofrecidos por el propio sector de LLA, y los externos relacionados a los antecedentes de Musk. Sobre el primer punto no solo están las opiniones vertidas por Milei sobre su intención de desprenderse de las empresas públicas como YPF, como así también de avalar la privatización de recursos naturales, sin ningún prurito. Aboga por la venta de AySA y que la extracción mineral sea desregulada.

Pero la relación entre Musk, el litio y las políticas que promueve el sector libertario no se circunscriben solo a sospechas ni a la figura de Milei. La propia Diana Mondino, futura canciller, respondió en aquel momento el comentario de un usuario (@dolaricemos) que dijo: «Qué quilombo mediatico sería ver a Musk en argentina anunciando la construcción de una mega fábrica de baterías… el litio esta aca. Clave los vínculos en el DC». Mondino le respondió: «En eso estamos».

El antecedente de Musk

No sería la primera vez que Musk se interesa por los recursos naturales y la política de la región. Hubo un antecedente cercano: Bolivia, en 2020. El país andino es el que cuenta con la mayor cantidad disponible de litio del mundo. Junto con la Argentina y Chile forman el Triángulo del Litio, reuniendo el 60% de este mineral disponible en el planeta. La mitad de eso lo tiene Bolivia, claro que hay que extraerlo. Y como siempre la discusión de quién lo haría.

En ese contexto, en junio del 2020, Musk dedicó una serie de tuits a criticar medidas sociales del gobierno estadounidense y mencionó la necesidad de hacer lo que «mejor» para la población. Se trataba de una discusión política local. Hasta que un usuario le habló desde Bolivia: «¿Sabes lo que no era lo mejor para la gente? El gobierno de los Estados Unidos organizó un golpe de estado contra Evo Morales en Bolivia para que pudieras obtener el litio allí«.

Entonces Musk respondió sin tapujos: “¡Derrocaremos a quién queramos! ¡Lidien con eso!”. Su mensaje despertó críticas de diferentes sectores y lugares incluido Evo Morales, que opinó: «Elon Musk, dueño de la fábrica más grande de autos eléctricos, dice sobre el golpe de Estado en Bolivia: “Nosotros golpearemos a quien queramos”. Otra prueba más de que el golpe fue por el litio boliviano; y dos masacres como saldo. ¡Defenderemos siempre nuestros recursos!».

Las acciones de Tesla, su empresa de autos eléctricos cuya parte fundamental es la batería con litio, se triplicaron desde el Golpe de Estado en Bolivia, comandado por Jeanine Áñez, condenada el año pasado por el hecho y las masacres civiles cometidas durante el proceso.

Según relata un artículo que publicó Nodal en 2020Marcos Pumari, presidente del comité cívico potosinista (Comcipo) y candidato en las últimas elecciones a vicepresidente en el binomio por “Creemos”, junto a Fernando Camacho fue quien lideró, antes del golpe de estado, una feroz movilización con bloqueos y huelga de hambre en contra del proyecto de desarrollo industrial nacional de baterías de litio en el departamento de Potosí donde se encuentra la reserva más importante de litio.

Esta movilización regional con bloqueos duró casi dos meses para que el 7 de octubre del 2019 dos semanas antes de las elecciones generales del 20 de octubre del 2019, anunciara una huelga general indefinida, exigiendo a Evo Morales la anulación del decreto supremo 3738, sobre la industrialización del litio del Salar de Uyuni.

El estado boliviano a través de Yacimiento Petrolíferos Bolivianos (Y.P.B.) se asociaba con la empresa alemana ACI Systems, con el fin de de la instalación de una planta de materiales catódicos y baterías de ion litio destinadas al mercado europeo. Potosí recibiría una regalía del 3%. De esa manera Estados Unidos (y sus empresas del sector, que tienen a Elon Musk como abanderado) había quedado afuera del proyecto de industrialización del litio boliviano. Hoy el país del altiplano está decreciendo en producción respecto a sus vecinos, Chile y la Argentina.

El potencial de litio argentino

Actualmente Argentina es el cuarto productor mundial del recurso, luego de Australia, Chile y China, y va camino a convertirse en el segundo. Pero hoy en día el litio es explotado casi en su totalidad por empresas extranjeras. Sobresalen la australiana Allkem y la norteamericana Livent (trabajan los mayores salares en la actualidad, ubicados en Jujuy y Catamarca), que pocos meses atrás anunciaron su fusión.

Hay más de 30 proyectos que les siguen, algunos con pruebas piloto, otros en etapa de exploración. La mayoría de firmas extranjeras. China y Australia son dos potencias en el rubro. Europa también avanza con el agregado de valor, a pesar de no contar con el recurso natural, desarrollando gigafactorys con el «oro blanco» que sacan de otros países más primarizados. De hecho Tesla, la firma de Musk, tiene su Gigafactory en Nevada, EE UU.

Así lo definió Roberto Salvarezza, titular de YTEC, la firma tecnológica de YPF, en la gestión que termina el 10 de diciembre: “Es un tema de decisión política. Los países que más progresan son los que agregan valor. Europa no tiene litio y sin embargo está construyendo gigafactorys para producir baterías. Industrializarlo acá es trabajo, riqueza y soberanía. Si no estaremos siempre destinados a exportar carbonato de litio a un precio y comprar las baterías hasta diez veces más caras”.

En enero está planificado que YTEC comience a producir junto con la Universidad de La Plata en la primera planta de producción de baterías de litio del país. Un hito para la Argentina. El año que viene se sumará Santiago del Estero, que quintuplicará los números. Hasta ahora todo el litio que se extrae de suelo nacional se exporta como materia prima.

Extranjerización

Hoy el litio es el mineral que más rápido está creciendo en explotación en la Argentina. La secretaria de Minería, Fernanda Ávila, afirmó semanas atrás que la Argentina pasará de las actuales exportaciones de 34.000 toneladas de carbonato de litio a 400.000 toneladas en los próximos años. Lo declaró en el foro energético organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (Amcham).

“El complejo litio pasó de ser el 6 por ciento de las exportaciones mineras en 2021 al 18 por ciento en 2022, con proyecciones de seguir creciendo en 2023”, destacó en ese momento un informe de la Bolsa de Comercio elaborado por los economistas de la BCR Emilce Terré y Guido D’Angelo.

De esta manera puede pasar de ser el 18° complejo exportador del país a ubicarse en el quinto puesto antes de que termine la década: el volumen de inversiones alcanzaría a multiplicar por diez las exportaciones.

También se discute cómo se extrae: hoy las empresas se llevan la materia prima al exterior, donde se le da valor. A nivel nacional, apenas sobresale YPF a través de YTEC que están avanzando en Catamarca.

Sales de Jujuy.

Con la reforma constitucional del ’94, son las provincias las que deciden sobre sus recursos naturales. En el litio es un problema, porque no hay una política unificada nacional. Mientras jurisdicciones como La Rioja lo declararon “recurso natural estratégico” y de “interés público”, suspendiendo permisos de exploración a privadas, otras como Jujuy apuntan a tener una empresa provincial (en su caso, Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado) que hace alianzas con extranjeras en un rol minoritario –8,5% de participación– a través de la exportación del carbonato de litio con el que luego fabrican afuera las baterías. En el medio están las comunidades.

La extranjerización en el litio es casi total. Todos los salares de la Puna argentina se encuentran pedimentados. Los capitales son de Estados Unidos y Canadá, Australia, China, Corea y Francia. Luego tenés a los fondos de inversiones. Corporaciones como ByD y Tesla también componen acciones en los proyectos extractivos”, narraba a Tiempo Melisa Argento, Doctora en Ciencias Sociales (UBA-UNR-Conicet-IEALC), en el mes de septiembre.

«Puede haber un Estado soberano que controle el recurso y sea igualmente extractivista –acotó–, con lo
cual no estaría de acuerdo. Para mí la soberanía comprende el respeto a los territorios y la autodeterminación, la implementación de la consulta previa libre e informada. Una moratoria sobre los proyectos extranjerizados y un control del Estado para cuidar la naturaleza; reducir los impactos socioambientales, estudiar el comportamiento integral de las cuencas para no alterar los ecosistemas ni destruirlos”.

Martina Gamba, investigadora del Conicet, del Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC) de la Universidad de La Plata, citó tiempo atrás a Laura Richardson del Comando Sur de EE UU y al informe para la Secretaría de Estado de su país “donde decía claramente que el mercado más beneficioso para invertir en litio era Argentina, por ser el más desregulado del mundo. Aquí se considera como un recurso ordinario. Y a diferencia de Chile, donde el Estado Nacional genera los contratos con las empresas, aquí las exigencias son casi nulas. Se les deducen un montón de impuestos para fomentar la actividad. La ley de inversiones mineras pone un tope del 3% a las regalías –que es lo que dejan en las provincias– de lo que las propias empresas declaran en boca de mina. En Chile las regalías son del 40%”.