En las últimas horas, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, anunció formalmente el acuerdo alcanzado con la industria farmacéutica para estabilizar los precios de los medicamentos, desde el 1 de noviembre hasta el 7 de enero. En ese marco, se informó también que “se reimpulsa la prescripción de medicamentos por nombre genérico vigente desde 2002, cuando se sancionó la Ley 25.649, que permite que el consumidor pueda elegir el precio que está dispuesto a pagar por la droga que le fue prescripta”. Algo que se venía reclamando como medida regulatoria necesaria para que la población conozca sus opciones, a la hora de comprar un remedio y frenar así los abusos de los grandes laboratorios con las marcas de medicamentos más conocidas, que son también las más usadas y las que más aumentos de precios registraron.

El comunicado de la cartera sanitaria nacional indicó además que “para la población con cobertura de seguridad social, se avanzará en la reimplantación de precios de referencia, para un conjunto de principios activos de uso ambulatorio, que permitirá elegir según las conveniencias individuales y disminuir así el gasto de bolsillo de los hogares, facilitando la posibilidad de incrementar la transparencia y la disponibilidad de información”. Se decidió también retomar la carga de precios por parte de los laboratorios en el Vademecum Nacional de Medicamentos -que publica la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)-, para poder “llevar adelante el monitoreo y seguimiento de precios de modo que resulten accesibles para toda la población”.

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Este tipo de medidas eran reclamadas desde el Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (CEPROFAR). Su titular, Rubén Sajem, dijo a este diario días atrás que “los médicos incluyen las marcas en las recetas y la gente compra la más cara (…) Aumentan mucho más los productos que posicionan los laboratorios debido al trabajo de marketing que se hace sobre los médicos. El congelamiento mantiene la foto actual con estas características, lo que hay que introducir es una regulación, hacer públicos los precios de los medicamentos, informar a la gente que tiene opciones más económicas, actuar sobre los médicos para que no recetan marcas. También hacer un vademécum público de precios y uno para las obras sociales. Son mecanismos regulatorios más efectivos, porque si no congelás con el desorden que hay actualmente, donde la gente puede pagar un antihipertensivo 6.000 pesos o 1.500 pesos, es mucha la diferencia”.

Tras el anuncio del reimpulso a la prescripción de medicamentos genéricos, desde CEPROFAR expresaron: “Este es un mecanismo de regulación fundamental y una herramienta que permite a los farmacéuticos de todo el país ofrecer todas las alternativas posibles de los medicamentos disponibles, y sus precios, para permitir el acceso a las farmacoterapias a los precios más convenientes”.

El último informe del Observatorio de esa entidad, con un relevamiento realizado entre enero y septiembre de 2021, reflejaba que los medicamentos más usados aumentaron en promedio un 45%, mientras que la inflación general (IPC) en el mismo período fue del 37%. Y advertía que “hay una gran diferencia de precios entre medicamentos que contienen el mismo principio activo, pero de distintos laboratorios. El precio se triplica y hasta cuadruplica en medicamentos que son muy usados”. Por eso, remarcaban la necesidad de regular y transparentar la información en ese sentido: “Se verifica que las marcas más conocidas son las más usadas, las que más se recetan, y las que más aumentan”.