El gobierno porteño, al igual que la mayoría de las administraciones de derecha, suelen defenderse y atacar con el concepto de “politizar”. Llamar “vecinos” a los habitantes del distrito y no “ciudadanos” es una elección, lo mismo que decidir qué responder desde el chat oficial.

El Boti de Ciudad es el whatsapp por el cual se pueden canalizar dudas sobre distintos temas y áreas de CABA. Pero en los últimos meses fue noticia por algo más divertido: sus chistes. Así ganó prensa (sobre todo en medios oficialistas, que no son pocos) a base de humoradas que tira el sistema “robótico” cuando se le envía la palabra “Chiste”.

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A mitad del año pasado desde la Secretaría de Innovación y Transformación Digital de la Ciudad anunciaban felices que en un solo mes se le habían pedido 25 mil chistes a Boti. “El bot tiene un diseño pensado para darle una personalidad. Siempre quisimos que sea didáctico como Merlí (personaje de la serie) o que tenga características de Alfred, de Batman. Y en ese sentido, tenía que tener sentido del humor”, explicó en junio pasado a Perfil el titular de la Secretaría, Fernando “Bana” Benegas. 

El artículo de Perfil sostenía que Boti tenga una personalidad no es solo por diversión. El canal de chat está pensado para que no haya fricción para el usuario y que desarrolle una empatía con ellos. “El chiste en sí no es lo importante. Es una función más como las respuestas con emojis o stickers para que los usuarios se sientan cómodos y utilicen la herramienta para preguntar y consultar información que les resulte útil”, sostuvo Benegas. El efecto buscado había sido conseguido: «despolitizar» a Boti.

Efectivamente no solo en los chistes “el Boti de Larreta” se toma atribuciones. Un usuario de Twitter dio a conocer la novedad: también tiene política. ¿De qué manera? Si una/o manda la palabra “Macri” el Whatsapp de Ciudad manda como respuesta “Expresidente de la Argentina”. Algo que dentro de su formalidad encierra un aspecto valorativo del también ex jefe de gobierno porteño.

Pero si se manda el mensaje “Perón” la respuesta no es la misma, a pesar de ser tres veces ex presidente. La contestación dice: “No soy de ningún partido político. Sólo estoy enfocado en ayudar a los vecinos de la Ciudad”, junto a un emoji de robot. Con otros como Alfonsín o Kirchner directamente dice «Mmm… me parece que esa opción no está en la lista que te pasé».

No es la primera vez que Ciudad habla de “no politizar” mientras politiza. El “no me meto en política” para dar un mensaje. Se vio esta semana cuando la ministra de Educación, Soledad Acuña, anunció el fin de los protocolos amparándose en que no iba a haber más “palabras raras” en las aulas. O cuando Horacio Rodríguez Larreta declaró, tras los incidentes durante el velorio de Diego Maradona en el que hubo una decisión política de reprimir al público: “Lamento mucho que se haya politizado un día tan triste para todos los argentinos y argentinas”. A esta altura parece claro que la política son hechos, también discursos, y los conceptos con los que se decide contar la realidad. Y Boti lo sabe.