Manuel Martí es pionero del veganismo y la lucha por los derechos de los animales en estos pagos. Argentina. El llamado «país de la vacas». Vaquerías, saladeros, mataderos, frigoríficos: la insaciable industria de la carne alimentó nuestro modelo de nación desde su génesis. Quizá lo sigue haciendo hasta nuestros días (aunque hoy se entremezclen factores económicos y monetarios para que comprar un kilo de asado no sea una utopía). ¿Acaso los gurúes del subdesarrollo no dicen que el futuro argentino está atado a la patagónica Vaca Muerta?

Animales que son productos. Vida y muerte mecanizadas. Desde hace demasiados años, cada vez más dicen basta. Más de cinco millones de personas. «No va más este modelo».

Martí es activista en este gremio. Mientras alista los últimos detalles de la 17º edición del Vegan Fest, el evento en la materia más importante de Hispanoamérica que se desarrolla este fin de semana en el Palacio San Miguel con entrada gratuita, el director de la Unión Vegana Argentina (UVA) cuenta que dejó de comer carne en la década del ’70. Poco tiempo antes de que la dictadura transformara nuestro país en un matadero a cielo abierto. En diálogo con Tiempo, recuerda esa decisión que le cambió la vida: «Tenía 18 años. En esos tiempos era muy raro cruzarte con un vegetariano. No había nada de información y menos grupos de vegetarianos locales. Solo algún libro naturista y lo que llegaba por organizaciones como la Gran Fraternidad Universal y la Fundación Hastinapura. Medio hippie y contracultural. Sumale el cerrojo de los milicos y sus condimentos».

Martí se gana el pan como comunicador. En aquellos años juveniles, se las rebuscaba como artesano. En la feria de la porteña Plaza San Martín, vio que un colega no se despegaba de un libro gruesísimo: «Una obra del doctor Eduardo Alfonso, un médico español. Manual de 40 lecciones de medicina naturista. Me llamó la atención y lo compré. Me atrapó, sobre todo la parte que hablaba de carnivorismo». Por esa lectura dejó el asado para siempre: «Me bajó la ficha de que era una vaquita. No comí más carne. No quería ser más cómplice».

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, cada segundo son sacrificados 2000 animales en el mundo. Una operación masacre en el reino animal.

En el año 2000, Martí fundó la UVA. «Teníamos algunos antecedentes, como la Asociación Naturista de Buenos Aires, del 1900, que eran vegetarianos. Cuando llegó internet, descubrí la International Vegeterian Union, que tenía más de cien años de vida. Les escribí y me propusieron hacer unas traducciones. Me convertí en activista. Así fuimos creciendo mucho. Algo que parece paradójico en el país de la carne. Estamos a la vanguardia».

En 2019, precisa el decano de la UVA, hicieron una encuesta con la prestigiosa consultora Kantar, que repitieron en el pandémico 2020, sobre la cantidad de vegetarianos en nuestro país. Los guarismos dicen que el 12% de la población argentina es vegetariana o vegana: «Casi 5 millones de personas sin sumar a los flexivegetarianos, que son otro 12%, que comen poca o nula carne por semanas. Y es loco, pero no hay políticas de Estado para más de 10 millones de personas».

Martí precisa que el veganismo es una posición ética que rechaza el uso y la explotación de animales para cualquier fin: alimentación, vestimenta, experimentación, transporte, entretenimiento. «El veganismo nace del vegetarianismo, que estaba concentrado en la alimentación. Igual, siempre hubo vegetarianos con mucha ética que no usaban cueros, ni pieles», acota.

Sobre el rol del Estado y las políticas públicas en materia vegana, Martí no guarda demasiadas esperanzas: «Los muchachos están en otra dimensión, porque tienen intereses en el agro y la ganadería. Jamás los políticos van a sacar una ley que defienda a los animales, porque viven del mal que les hacen. Miremos la soja transgénica que es para alimentar ganado o la industria de la carne que según las Naciones Unidas, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y el Acuerdo de París es la que más contamina el planeta. Ni los animales, ni nuestra salud, ni el planeta que habitamos les importan. Son malas personas, solo les interesa el gustito que sienten cuando comen animales y las ganancias».

Información y activismo. Esa es la receta que propone Martí a la hora de difundir el veganismo: «Están cambiando los paradigmas de consumo. Ahí está el poder, y la información ayuda mucho en ese sentido. La gente no quiere ser más partícipe ni cómplice de las matanzas. Este escenario se ve mucho en las nuevas generaciones, que quieren un cambio, porque les estamos dejando una bomba atómica».

¿Alguien duda de que somos la especie en peligro de extinguirlo todo? «Sin duda que no –sentencia Martí–. Por eso creamos el Vegan Fest hace tantos años. Para detener esta locura. Participan decenas de profesionales que muestran evidencia científica y empírica de los beneficios del veganismo no solo para los animales, que eso ya se sabe, sino para todos, para nuestra salud, para nuestro planeta. Médicos, antropólogos, filósofos, ingenieros, abogados, cocineros, emprendedores, activistas y artistas que ponen su granito de arena para que estemos mejor». «

La edición 17° del mayor encuentro vegano.
Un evento con productores y clases magistrales

El Vegan Fest no es nuevo. Este fin de semana celebra su 17º edición en la Ciudad de Buenos Aires. Confluyen en el encuentro el Congreso Nacional Vegano, con una nutrida agenda de conferencias, y la Expo Vegan, con productores, empresas y emprendedores del sector.


También contará con la presentación de varios chefs –como Pablo Martín– que darán clases magistrales sobre la sabrosa y nutritiva cocina vegana. Se suman al ágape el cantante Axel y la artista Anita Martínez, junto a otros activistas. La cita es en el Palacio San Miguel, Suipacha 84, en CABA.


La entrada es gratuita, con inscripción previa, que se debe realizar en la página web: http://www.vegfestargentina.org/inscripciones/.