El 10 de enero de 2007, hace 15 años, Solange Grabenheimer fue asesinada a puñaladas en el PH donde vivía, en la localidad bonaerense de Florida. El caso prescribió sin que se hallara a los culpables. En su momento fue acusada Lucila Frend, de 21 años igual que su amiga. Pero en el juicio oral de 2011 fue absuelta en un fallo unánime que criticó la investigación.

Luego de que la agencia estatal Télam difundiera que, ante la inminente prescripción, el único intento por reabrir la causa provino de la familia Frend, la joven escribió una carta para expresar su “frustración” ante la impunidad. «El esclarecimiento era algo que nos merecíamos todos», lamentó.

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Hoy de 36 años, la amiga de Solange escribió una carta con la que rompió el silencio que mantenía desde 2011, cuando fue absuelta. «Hoy es un día muy triste y amargo para mí y para todas las personas que queríamos a Sol y que hace 15 años esperamos justicia”, escribió. Y siguió: «Más frustrante aún es saber que pese a todos los esfuerzos míos personales y de mi familia y nuestro abogado y amigo, el Dr. Francisco García Santillán, por impulsar una nueva investigación, un nuevo fiscal, nada de eso se logró. Hemos hecho todo lo posible, porque si bien, nada ni nadie nos devuelve a mi amiga Sol, el esclarecimiento era algo que nos merecíamos TODOS”.

El fallo absolutorio de Frend fue confirmado en febrero de 2013 por el Tribunal de Casación que también sugirió investigar a otros sospechosos como un obrero y una mucama del novio de Solange, pero no hubo avances en ese sentido.

Durante el juicio habían quedado en evidencia falencias de la investigación. Entre ellas, que el médico que calculó el horario del deceso e incriminó a Frend en relación a ese punto reconoció que no le tomó la temperatura al cadáver porque no llevó un termómetro. O que el asesino pudo haber ingresado por una puerta del balcón de la habitación de Solange que daba a una obra lindera, que no tenía llave y abría hacia afuera.

Según consignó Télam, los jueces criticaron la investigación del fiscal al sostener que la acusación se basaba en meras «percepciones personales, conjeturas y especulaciones», que no investigó otras hipótesis y que ni siquiera había certeza de que el crimen se cometió en la franja horaria que comprometía a Frend.

A 15 años, la causa prescribió y el crimen a puñaladas de Solange Grabenheimer, de 21 años, quedó impune.