La fábrica de Retak ubicada en la ciudad de Victoria, vende en el exterior uno de cada nueve de los ladrillos que produce, por ser de los más utilizados en las construcciones modernas.

El gerente general de la empresa, Fernando Vidal, se refirió al crecimiento de la pyme ladrillera y destacó el valor de la innovación como un desafío permanente.

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“Nuestros ladrillos tienen cualidades superiores en base a la innovación y el aumento de su tamaño. Optimizan la energía desde su fabricación y transporte hasta la aislación térmica que generan de por vida en las construcciones. Es un ladrillo que tiene forma de bloque, color blanco y, como particularidad, si se pone en el agua flota porque no se impregna de humedad”, explicó Vidal.

A diferencia de los tradicionales, el ladrillo de Hormigón Celular Curado en Autoclave (HCCA) es amigable con el ambiente y alcanza mejores resultados en las propiedades de un muro, entre ellas, evita problemas de humedad, mantiene una mayor aislación térmica y acústica.

A su vez, el gerente general de Retak sostuvo la importancia de la compañía en Victoria en donde se desempeñan más de 140 personas de manera directa y casi 600 trabajan de manera indirecta. “Somos el segundo empleador más importante en la ciudad”, expresó.

Atravesaron la primera etapa de la pandemia con crecimiento y fortalecieron su exportación pasando del 6% de las ventas a 11% en el 2020-2021. Actualmente Retak alcanza una facturación de 1.500 millones de pesos al año y proyecta ampliar su inversión en el país.

“Seguimos apostando al crecimiento productivo con responsabilidad social y ambiental, que es la forma de producir que llevamos adelante y de la que nos sentimos orgullosos, creando trabajo genuino para los victorienses y para los argentinos”, manifestó.