El último vuelo de Alitalia cierra un ciclo que llegó a ser virtuoso para la economía pero también para el orgullo nacional de los italianos y que había comenzado ni bien terminó la Segunda Guerra Mundial. Grandes marcas y productos industriales de calidad y buen gusto consolidaron la identidad y tiñeron con una impronta de lujo a todo lo que venía de la península en lo que se llamó el Milagro Italiano.

Alitalia no se estrelló sorpresivamente con el vuelo AZ 1586 de Cagliari que aterrizó en el aeropuerto romano de Fiumicino a las 23,33 de este jueves. Atravesó varias turbulencias desde por lo menos los últimos 20 años, cuando pasó de mano en mano entre el control estatal y grupos privados que recurrieron demasiado -para los gustos de la Unión Europea – al favor oficial. Se calcula que 20.000 millones de euros se esfumaron para sostener a la línea de bandera hasta que la Comisión Europea le dio el tiro de gracia prohibiendo más ayudas para no dilapidar los fondos pospandemia que le destinaron al país.

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Silenciosamente, sin embargo, otros emblemas de la italianidad fueron quedando en manos extranjeras o llevaron sus casas matrices al exterior. Uno de los ejemplos más elocuentes podría ser el derrotero de la Fabbrica Italiana Automobili Torino (Fiat) creada en 1899 por Giovanni Agnelli, el patriarca de la estirpe. Llegó a fabricar no solo automóviles sino material ferroviario, aviones (el primer vuelo de Alitalia, en 1947, fue con un Fiat G.18 trimotor) motocicletas y hasta construyó una planta productora en la Unión Soviética, todo un desafío geopolítico en los años ´70.

Como un pacman, los Agnelli fueron absorbiendo otras marcas estelares de Italia, como Ferrari, Maserati, Alfa Romeo, Lancia, las motos Piaggio, Vespa, Guzzi, y hasta la Juventus Football Club.

Pero los vientos en la industria automotriz se fueron complicando por la competencia primero de Japón y luego de China y en 2014 Fiat se asoció a otro fabricante en desgracia, la estadounidense Chrysler, que venía de varios rescates estatales. Nace entonces Fiat-Chrysler Automobili (FCA) que cinco años más tarde realiza en casamiento por compromiso de las dos familias más poderosas del mundo motorizado europeo, los Agnelli y los Peugeot.

Luego de varios meses de arreglos de la letra fina, el matrimonio se concretó en febrero pasado, cuando se anunció la puesta en marcha de Stellantis, resultado de la fusión de FCA y Groupe PSA (Peugeot-Citröen). Como presidente de la cuarta fabricante de autos del mundo quedó John Elkann, nacido en Nueva York, hijo del periodista y escritor Alain Elkann y Margherita Agnelli. El vice es Robert Peugeot y forma parte del directorio Andrea Agnelli, segundo hijo de Umberto Agnelli y actual presidente de Juventus. La sede de Stellantis está en Amsterdam.

Otras empresas que llevaron la bandera italiana por el mundo son, sin dudas, Ducati, fabricante de motos, Olivetti, de máquinas de escribir, y Pirelli, de neumáticos y cables eléctricos. La firma fundada por Antonio Cavalieri Ducati en 1926, sinónimo de ostentación y potencia en dos ruedas, pasó a la alemana Audi en 2013. Por cierto, Audi es una subsodiaria de Volkswagen.

Olivetti intentó insertarse en el mercado de las computadoras cuando la revolución informática era incipiente pero demostraba ser irreversible. Pero como le pasó a otras firmas europeas, llegó unos minutos tarde y en esa carrera tecnológica la diferencia se hizo indescontable. A fines del siglo XX se reconvirtió a las telecomunicaciones con la compra de la estatal Telecom Italia. Hubo un cambio accionario por el cual primero pasó a la Luxemburgo Bell y luego al un consorcio de Pirelli y Benetton. Hoy Telecom forma parte del Gruppo TIM y fue desprendiéndose de algunos activos en esta parte del mundo en el marco de continuas racionalizaciones del sector. Entre ellas Telecom Argentina, TIM Perú, Digitel TIM de Venezuela y Entel de Bolivia.

Pirelli, por otro lado, desde 2011 es propiedad de ChemChina, un gigante estatal chino que elabora productos químicos, materiales de caucho, equipamiento industrial y de procesamiento para la petroquímica y en 2020 formó el Grupo Syngenta, que fabrica agroquímicos.

Quedan todavía como muestra del empuje de otros tiempos, o tal vez el reconocimiento de que en la división internacional del trabajo lo de los italianos es el diseño y los aperitivos, Benetton Group, Giorgio Armani S.p.A, el Gruppo Campari (dueños de la marca Cinzano), Fratelli Branca (los introductores en el país del nunca bien ponderado fernet) . Pero Gianni Versace S.p.A. es propiedad de la francesa Michael Kors Holdings y Gucci de un grupo fundado por el francés François Pinaul.